El Acueducto de Segovia.
El Acueducto de Segovia. / A. de Torre

«Construir el Acueducto pudo costar 320 millones de euros»

  • Un estudio del doctor Jesús Antonio Rodríguez Morilla considera probable que el presupuesto inicial se disparara un 800%

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Construir el Acueducto de Segovia pudo costar alrededor de 320 millones de euros, un 800% más de lo previsto, según el análisis realizado por Jesús Antonio Rodríguez Morilla, doctor en Derecho, y experto en la materia, autor del estudio ‘El modificado de obras en la contratación pública’, pionero en España. El autor concluye en su estudio que, con toda probabilidad, el Acueducto de Segovia, fue el primer caso de modificado de una obra pública de la historia de España, al haberse multiplicado por ocho la partida inicial que los promotores habían previsto para la obra.

«Las obras públicas en la sociedad romana constituían el exponente de una demanda para su desarrollo, y, detrás de ella, había grandes técnicos y planificadores que lograron un importante avance. Autores como Tito Livio o Vitruvio nos ilustran que, en aquellos tiempos, los modificados de obra eran corrientes», afirma el experto. «Vitruvio, por ejemplo, nos da noticia sobre una curiosa ley imperante en Éfeso, ciudad grande y célebre de Grecia. La norma, dura pero no injusta, obligaba al arquitecto a fijar el coste al que podía ascender la obra. Una vez aceptado por la ciudad, quedaban hipotecados todos los bienes del arquitecto ante un magistrado. Terminada la obra, si el precio se encontraba dentro de lo inicialmente estipulado, el arquitecto era premiado, pero si se había excedido en más del 25% del presupuesto, el exceso se abonaba con cargo a sus bienes previamente hipotecados», añade Rodríguez Morilla, que desconoce si esta ley regía o no en la Hispania romana cuando en Segovia se iniciaron las obras del Acueducto.

No obstante, el experto, que toma como referencia los trabajos del arqueólogo Santiago Martínez Caballero, subraya que cuando se planteó la construcción del Acueducto hubo una licitación pública en la que intervinieron arquitectos y otros especialistas. «Santiago Martínez sostiene que el Acueducto pudo llegar a costar entre dos y diez millones de sestercios romanos, pero es lógico deducir que estas cantidades aumentaran a lo largo de la construcción. A tenor de la magnitud de las obras, los correspondientes modificados, retrasos e imprevistos estarían a la orden del día, y es probable que las cantidades sufragadas por Roma y Segovia fueran de unos 190 millones de sestercios, equivalentes a 304 millones de euros, ascendiendo todo ello a la cantidad final de 200 millones de sestercios (320 millones de euros), afirma Fernández Morilla, según el cual un sestercio equivaldría a 1,6 euros.

«Aunque es muy difícil llegar a cifras concluyentes y exactas, teniendo en cuenta el edicto del emperador Diocleciano del año 301 de precios máximos, es razonable estimar que el Acueducto empezó a construirse con un presupuesto de unos 40 millones de euros y terminó costando 320 millones de euros, un 800% más», asevera.