El director del Hospital asegura que concertar cirujías con la privada sería «la última opción»

El director del Hospital asegura que concertar cirujías con la privada sería «la última opción»
  • Desde 2012 el centro había logrado cubrir la demanda quirúrgica, salvo en 2016, que se contrataron 255 intervenciones con el sector privado

La política de la Administración autonómica de talar algunos árboles organizativos han dejado la gestión sanitaria de la provincia en un hombre. Es el gerente único de Atención Primaria y también de Especializada, que además dirige el Hospital General. Vamos, que no será por responsabilidad ni por tajo. Cuando la primavera empiece a asomar en el calendario, José Manuel Vicente cumplirá tres años al frente del complejo hospitalario. En este tiempo ha asumido también el timón del primer nivel asistencial que se presta en los centros de salud. Maneja un material altamente sensible para la sociedad. Es consciente de ello y lamenta que muchas veces solo se enseñe la cara negativa de la sanidad pública.

Vicente, vallisoletano de 56 años, disecciona los datos. A veces, los números sueltos pueden inducir al error de interpretación. Así que coge el bisturí, abre las estadísticas, extrae con cuidado las cifras y las coloca año tras año bajo la lente interpretativa del microscopio. Afirma que lo que cuentan son las tendencias. Es su credo a la hora de escudriñar en la actividad del complejo que dirige y ver dónde se producen los indeseables desequilibrios que luego se reflejan, por ejemplo, en las traumáticas listas de espera quirúrgica.

El gerente asevera que «se opera lo que se tiene que operar». Hay una realidad demográfica y, paralela a ella, una demanda asistencial. José Manuel Vicente apuntala que «existe una población determinada, que es la que nos corresponde como Segovia». Si ese escenario no cambia, «esencialmente las demandas tampoco y se mantendrán estables».

400 pacientes menos

En el conjunto del último lustro, el responsable de la gestión sanitaria provincial detecta «un comportamiento favorable» en el manejo de los retrasos que sufren los pacientes para entrar en quirófano. En 2012 había unas 400 intervenciones pendientes más que en 2016. En este lustro, la problemática lista de espera quirúrgica en la provincia ha pasado de estar compuesta por 1.920 personas a constar de 1.521 pacientes que aguardaban ser operados ejercicio pasado, según la evolución que maneja el gerente único del Área de Salud de Segovia. «La curva dibuja un constate descenso», remacha.

En su opinión, hay una razón que destaca por encima de todas para explicar esa suave pero paulatina disminución de la nómina de esperas quirúrgicas. «La implicación de la gente es clave». De esta manera ensalza José Manuel Vicente la elevada profesionalidad de los equipos que trabajan en el Hospital General. Un personal que no está exento de sacrificios, como admite también el gerente. «La jornada de 37,5 horas que implantó el Gobierno de la nación, los planes de racionalización de recursos o la programación más flexible han contribuido también» a que no haya ningún paciente con un diagnóstico catalogado como prioritario que tarde más de lo estipulado en pasar por quirófano.

Dentro de esas tendencias, hay picos negativos que impulsan las demoras en determinados servicios. «En Segovia, si hay déficit de anestesistas, se hacen los ajustes para que se note lo menos posible», expone sobre una circunstancia real que ha padecido la actividad quirúrgica del centro hospitalario. Vicente matiza que, «aunque la capacidad de organización es pequeña, hemos sido capaces de adecuar la dinámica quirúrgica a esa disponibilidad de dos anestesistas menos».

«La última alternativa»

Esos ajustes son como la cuerda que se estira y se estira. El quid radica en que no se rompa. Vicente admite que «esos ajustes llegan a un tope y entonces tienes que plantear hacer algo más». «Nuestra obligación es buscar alternativas hasta estabilizar la actividad quirúrgica». O lo que es lo mismo, impedir que las demoras se disparen ante la imposibilidad de asumir esa carga con medios propios. Es entonces cuando se toma la solución de concertar con centros privados. «Ni a la dirección ni a los profesionales nos gustan este tipo de medidas, pero es la opción más razonable cuando los ajustes ya han llegado al tope».

«La externalización de intervenciones quirúrgicas es la última alternativa para intentar equilibrar la actividad», apuntala el director del Hospital General. Es decir, para rebajar las demoras en las intervenciones. Desde 2012, los profesionales del complejo asistencial pueden presumir de no haber tenido que recurrir a conciertos con el sector privado. Solo el curso pasado los ajustes probaron sus límites y comprobaron que era necesario acudir a la externalización de operaciones.

Según indican los datos de la gerencia, se contrataron 225 operaciones. Las más frecuentes respondieron a patologías menores de la mano, cataratas, juanetes y artroscopias de hombro y rodilla. También se concertaron más de veinte intervenciones de hernia inguinal y la colocación de cuatro prótesis de rodilla en la segunda mitad del año.

«Para este año el Hospital General no tiene previsto externalizar actividad quirúrgica» para disminuir las listas de espera. Es un deseo más que un objetivo inmutable. La experiencia le dice a José Manuel Vicente que pueden sobrevenir circunstancias que obliguen a adoptar la última alternativa del concierto con clínicas privadas. Imponderables como la anteriormente citada falta de anestesistas que tuvo inutilizados dos quirófanos durante un tiempo el año pasado.

La gestión del Hospital –esboza su responsable– también consiste en saber cuándo y cómo habilitar el margen de camas con el que ‘juega’ la dirección en caso de encontrarse ante un repunte ocasional de la demanda de ingresos. La tendencia del último lustro dibuja una curva descendente en las hospitalizaciones derivadas de los servicios quirúrgicos. Entre 2012 y 2016 la cantidad de este tipo de ingresos ha caído desde los 5.614 anuales hasta los 4.691 registrados a fecha del 30 de noviembre del curso pasado. Son mil menos en cinco años.

Sin embargo, en el conjunto de la dinámica sanitaria del centro segoviano los internamientos totales superaron el curso pasado los 11.300, cuando hace cinco años oscilaban entre los 12.700 y los 13.000.

Crece la cirugía ambulatoria

En el hecho demostrable con cifras de que el Hospital General haya conseguido reducir las hospitalizaciones también tiene mucho que ver la cirugía ambulatoria. Operarse y marcharse a casa en el mismo día. De nuevo, el gerente huye de analizar datos sueltos y prefiere interpretar la evolución a lo largo de un periodo de tiempo. Entre los años 2012 y 2016, este tipo de intervenciones ha ido en aumento de manera lenta pero progresiva.

Por ejemplo, en Oftalmología la ambulatoria supone ya más del 93% de las intervenciones. En Dermatología rebasa el 99%. En el otro extremo está Otorrinolaringología, donde, de momento, solo el 16% de los pacientes se van a su domicilio sin necesidad de ingresar en el hospital. También son operaciones más complicadas. En Traumatología, tres de cada diez intervenciones quirúrgicas son ambulatorias. De 2012 a 2016 este tipo de cirugía ha pasado de 3.621 operaciones a 4.070, lo que equivale a un incremento de casi el 13%. Sin embargo, advierte de que «la capacidad de crecer de la cirugía ambulatoria es cada vez menor».

«Para el paciente es mejor porque evita las patologías asociadas a un hospital», explica Vicente. La apuesta por que, en la medida que se pueda, no haya ingresos por intervenciones se nota en la estancia media. Cuando el enfermo ha pasado por el quirófano, la duración media de su ingreso es de cinco días y medio, aunque en 2016 bajó a 5,2 jornadas.