Lo que el Monasterio de Santa María la Real de Nieva esconde

La historiadora, con un ejemplar de su libro.
La historiadora, con un ejemplar de su libro. / El Norte
  • Diana Lucía Gómez-Chacón presenta este jueves su estudio en la Diputación

«Creo que a nivel nacional no se es consciente del valor patrimonial del Monasterio de Santa María la Real de Nieva, así que espero que mi trabajo ayude a empezar a sacar del olvido esta importante fundación real de fines de la Edad Media», revela Diana Lucía Gómez-Chacón cuando se le pregunta si los segovianos y el público en general valoran la relevancia histórica y patrimonial del templo y del cenobio que dio cobertura espiritual y cultural a la comarca d ela Campiña segoviana.

Este jueves, 9 de febrero, presenta en el salón de plenos de la Diputación, en compañía del presidente de la institución, Francisco Vázquez, el libro ‘El Monasterio de Santa María la Real de Nieva. Reinas y Predicadores en tiempos de reforma (1392-1445)’, publicado por la institución provincial. Aunque afirma que la provincia es conocedora de la importancia del Monasterio, no lo es tanto de la figura de María de Aragón, primera esposa de Juan II de Castilla y sucesora de Catalina de Lancaster en el señorío y patronazgo de la villa y los conventos: «María de Aragón ha quedado injustamente ensombrecida por su suegra. Teniendo en cuenta los años durante los cuales se llevaron a cabo las obras de ampliación del conjunto conventual entre 1414 y 1445, es evidente que fue esta reina la que quedó al mando de las mismas, ya que Catalina fallece en 1418», explica la historiadora.

Aunque es muy probable que Diana Lucía Gómez-Chacón no tenga tiempo para explicar con detenimiento todos los detalles que le han llevado a estas conclusiones, durante la presentación de la publicación, en la que estará acompañada de su director de tesis, Javier Martínez de Aguirre, catedrático del Departamento de Historia del Arte I (Medieval) de la Universidad Complutense de Madrid, quien se encargará de tratar la relevancia de su investigación en el ámbito de la Historia del Arte, la autora sí podrá exponer de forma esquemática las principales aportaciones de su trabajo, en relación a lo que hasta el momento se había publicado sobre el convento.

De este modo, cobrará especial importancia la iconografía del templo, de cuyo estudio Gómez-Chacón reconoce sentirse «especialmente orgullosa». Con el mismo –explicado en detalle al final del libro– según la historiadora, se ha conseguido «dar respuesta a muchas de las preguntas que me planteé al inicio de la investigación». Una investigación que no ha sido del todo fiel a la idea de la autora al organizar el trabajo, y es que, tal y como revela, «cuando empecé a estudiar este antiguo convento de dominicos, mi idea era llevar a cabo un estudio estilístico del conjunto escultórico bajomedieval que lo decora; es decir, portada norte, interior de la iglesia y claustro, y comparar estos con la escultura monumental castellana de tiempos de Enrique III y Juan II».

Sin embargo, añade la historiadora, «según pasaba el tiempo e iba profundizando en la historia del convento y de la Orden de Predicadores, fui siendo cada vez más consciente de que el auténtico valor de la obra no es tanto material, ya que no vemos trabajando en ella a artistas de primera fila, como espiritual e histórico».No en vano, Diana Lucía Gómez-Chacón ha llegado a concluir con su trabajo que el Monasterio de Santa María la Real de Nieva fue concebido, ante todo, como «una importante empresa espiritual respaldada por las reinas». «Es así cómo debemos aproximarnos a su estudio», subraya.

«Me abrió los ojos»

Además, la investigadora cuenta cómo ‘La reforma dominicana entre los concilios de Constanza Basilea’, un artículo escrito por el padre Ramón Hernández, supuso un punto clave y de inflexión en su trabajo. «Me abrió los ojos», admite, y le permitió iniciar un camino investigador «mucho más fructífero»del que hasta ese momento había estado recorriendo. Y es que, según explica, hasta ahora, al estudiar el convento de Santa María la Real de Nieva, no se había tenido en cuenta la reforma que durante esos años se estaba llevando a cabo en el seno de la Orden de Predicadores: «Desde mi punto de vista, resulta fundamental para entender esta fundación. Al ponerla en contexto es precisamente cuando todo cobra sentido», añade.

Gómez-Chacón señala que «muchas veces los historiadores del arte debemos evitar el fijarnos ideas previas y permitir a la obra de estudio que sea ella la que nos dirija, y no al revés».