El 60% de los 80 aspirantes a bombero en Segovia suspendieron el test de conocimientos generales

Bomberos del parque de Segovia, en un simulacro en el Alcázar.
Bomberos del parque de Segovia, en un simulacro en el Alcázar. / A. de Torre
  • Los seis finalistas de la polémica oposición, que tuvo que repetirse tras las quejas por supuestas anomalías, comienzan la fase de formación

Marisa Delgado, concejala de Gobierno Interior y Personal del Ayuntamiento de Segovia, asegura que en la convocatoria para cubrir las plazas vacantes del Servicio de Extinción de Incendios «se cuida la transparencia y la legalidad, como en todos los procesos selectivos, pero en este se ha cuidado al máximo». Son seis plazas de bombero conductor las que cubrirá el Ayuntamiento con seis de los siete aspirantes que han superado todas las pruebas del proceso selectivo. Mañana mismo, los seis designados por el tribunal iniciarán la fase de formación definitiva y el séptimo, que obtuvo la menor puntuación, entrará en la bolsa de empleo.

Este periodo de formación de los seis nuevos bomberos es de dos semanas, de manera que a finales de febrero –«nuestra idea es que sea cuanto antes», apunta Delgado– ocuparán su plaza en propiedad. La resolución del tribunal que adjudica las plazas es del pasado 26 de enero, tras haber valorado el quinto ejercicio del concurso oposición (de carácter práctico con dos supuestos) y resuelto las alegaciones presentadas, y de que los aspirantes seleccionados hayan pasado el examen médico final.

Este concurso oposición suscitó un enorme interés, sobre todo después de que un buen número de los que se presentaron a la convocatoria anterior, de 2015, formularan impugnaciones y de que el Ayuntamiento la declarase desierta y rediseñara los ejercicios y pruebas físicas (para hacerlas menos exigentes). Aquel proceso selectivo se dio por finalizado, señala Marisa Delgado, «con el informe de impugnaciones y aclaraciones que elaboró el tribunal».

Reconoce la concejala de Personal que «en el Ayuntamiento de Segovia no estábamos acostumbrados a que hubiera impugnaciones en los concursos y oposiciones, aunque ahora es lo normal porque dada la situación del país la gente se pelea por una plaza». Tanto que, explica, en este proceso «se podían impugnar preguntas y hasta respuestas» y, por ejemplo, fueron anuladas dos preguntas del primer ejercicio.

Delgado rechaza así las acusaciones del grupo municipal del PP, cuya portavoz, Raquel Fernández, dijo en diciembre que casos como el del coordinador de actividades culturales y los concursos y oposiciones de otras plazas colocan a Segovia «en el mapa del uso fraudulento de las convocatorias públicas de empleo».

102 inscritos

Los primeros exámenes de la convocatoria de 2016 fueron en septiembre. Había 102 inscritos, pero a este primer ejercicio solo se presentaron 80, una proporción «normal», comenta Delgado, porque «el 20% de quienes se inscriben suele no presentarse a la primera prueba». Esta criba ‘natural’ tuvo continuidad después del primer ejercicio (55 preguntas tipo test), que superaron 30 aspirantes. Otro elemento para concretar la selección fueron las pruebas físicas (de aptitud y de coordinación y vértigo), tras las que quedaron en la fase de oposición 22 personas. Otras pruebas fueron una evaluación psicológica, los exámenes escritos sobre materias comunes de la administración (incluido el conocimiento del municipio, sus vías de comunicación, el callejero, etcétera) y específicas (naturaleza del fuego, material de extinción de incendios, equipos de protección, edificios...), una prueba práctica por escrito y con camión y el examen médico final.

Salvo en la prueba física, la convocatoria garantizaba el anonimato de los aspirantes a las plazas de bombero, que fueron designados con un número, y su identidad completa constaba en un sobre de forma que solo pudiera saberse al abrirlo, como comprobaron algunos opositores que acudieron a la apertura de los sobres. El tribunal, de acuerdo con las bases, lo formaron funcionarios del Ayuntamiento y bomberos de Valladolid, y según comenta Delgado «son independientes y, ajustándose a las bases, tienen sus propios criterios».