El mejor alcalde... de La Granja
/ ILUSTRACIÓN DE SUSANA SAURA

El mejor alcalde... de La Granja

dice del rey Carlos III que fue el mejor alcalde de Madrid, pero también podía considerarse al monarca ilustrado como el mejor alcalde de La Granja, pues fue bajo su reinado (1759-1788) cuando el Real Sitio experimentó una transformación urbana que lo introdujo de lleno en la modernidad.

Como lugares dependientes del rey, todos los Reales Sitios participaron del carácter de ciudad modelo de la Ilustración que Carlos III anhelaba. Y La Granja no fue ajena al ensayo de los principios urbanísticos que con tanto éxito se aplicaron en Aranjuez, El Escorial o Madrid. La reforma de La Granja –aldea que había crecido de manera desordenada en torno al Palacio Real que mandara construir Felipe V– se inició en 1760 con la regularización de la plaza de Palacio, la construcción del Cuartel de Guardias, el trazado de la calle Infantes y la erección de la monumental Puerta de la Reina. Según José Luis Sancho, en los ángulos de la población se ordenó el espacio a base de manzanas rectangulares en las que quedaron instalados los edificios públicos (tahona, matadero, casa de postas), y fuera del casco urbano se construyeron un nuevo hospital y el cementerio, siguiendo la Real Cédula de 1787, que obligaba a sacar los cementerios de las zonas habitadas para salvaguardar la salubridad pública. El de La Granja de San Ildefonso fue el primer camposanto de estas características que hubo en España.

También durante el reinado de Carlos III alcanzó la Real Fábrica de Cristales de La Granja uno de sus momentos de mayor esplendor gracias, en parte, al impulso que supuso la fabricación de vidrio plano, cuyos mejores ejemplos son los espejos del Salón del Trono y del Salón Gasparini del Palacio Real de Madrid. La fábrica había comenzado a funcionar en 1727, reinando Felipe V, con el objetivo de disminuir las importaciones y los costes de las piezas de cristalería de lujo, además de proteger y fomentar la manufactura nacional. Tras el incendio de la vieja fábrica, se levantó un nuevo edificio –el actual–, construido en 1770 según los planos de Joseph Díaz Gamones, a la sazón aparejador del Real Sitio, sobre una superficie de 25.000 metros cuadrados. Fue la gran obra que el reinado del Carlos III dejó en La Granja, pues en esta fábrica se realizaron extraordinarias piezas de vidrio que se exportaron por toda Europa y permitieron a la granjeña competir con las factorías más importantes de su tiempo. Ya en el tránsito del siglo XVIII al XIX se lograron significativos procesos en composiciones vítreas y se incorporaron a la manufactura adelantos técnicos muy relevantes.

Carlos de Borbón nació en Madrid en 1716. Era el tercer hijo de Felipe V, primero que tuvo con su segunda esposa, Isabel de Farnesio. Accedió al trono de España tras reinar en Nápoles y a raíz del fallecimiento de su hermano, Fernando VI, que murió sin descendencia. Superado el motín de Esquilache –estallido tradicionalista urdido por la nobleza y el clero contra los aires modernizadores del nuevo monarca–, el reinado de este soberano aficionado a la caza fue largo y fecundo. En la línea del despotismo ilustrado propio de su época, Carlos III realizó reformas de gran calado sin quebrantar el orden social, político y económico del Antiguo Régimen. Así, el rey reorganizó el poder local y las haciendas municipales, que dejó al servicio de la Corona; redujo los poderes de la Iglesia, pues recortó la jurisdicción de la Inquisición y limitó la adquisición de bienes raíces por parte de las ‘manos muertas’, como aconsejaban las doctrinas económicas más modernas; y fomentó la colonización de territorios despoblados, especialmente en la zona de Sierra Morena, donde las nuevas poblaciones contribuyeron a erradicar el bandolerismo y facilitar las comunicaciones entre Andalucía y la Meseta. También reestructuró don Carlos el ejército, dotándolo de unas ordenanzas que perduraron hasta el siglo XX. Al monarca no le faltaron buenos colaboradores ilustrados para llevar a cabo su política. Esquilache, Aranda, Compomanes, Floridablanca, Wall o Grimaldi fueron algunos de ellos.

En política exterior, el reinado de Carlos III estuvo marcado por el tercer Pacto de Familia, que en 1761 alineó a España con Francia en su conflicto permanente con Gran Bretaña. El ejército español intervino en la Guerra de los Siete Años (1756-1763) y en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1775-1783). El rey falleció en 1788.