El Norte de Castilla

La alerta por intenso frío se aleja de Segovia tras pasar dos semanas bajo cero

Transeúntes en la ciudad se abrigan para protegerse del intenso frío que hizo durante la jornada. De Torre
Transeúntes en la ciudad se abrigan para protegerse del intenso frío que hizo durante la jornada. De Torre
  • Desde que empezó el año, la villa está entre las localidades del país con las mínimas más bajas

El tiempo, ese tema tan socorrido en el ascensor, toma especial relevancia estos días. Hasta los informativos nacionales se hacen eco del severo frío que sufren por la tierra de pinares segoviana y los partes meteorológicos sitúan a Cuéllar en el mapa de las ciudades más gélidas. Algo que, por otra parte, tampoco extraña y descoloca demasiado la rutina de los acostumbrados vecinos, que conocen de sobra lo que es el rigor invernal. El tenerlo asumido no quita que no se hable de ello.

Ya la Agencia Estatal de Meteorología se encarga de recordar que las temperaturas mínimas se desploman por estos lares de la meseta central y a estas alturas del año. Para muestra, el botón congelado del domingo pasado. Cuéllar, día 8 de enero, a las 8:20 horas, estaba a 11,2 grados bajo cero. Fue la mínima más baja de España. Le secundó otro nombre habitual de los fríos invernales como es el del municipio de Molina de Aragón, en la provincia de Guadalajara, donde el mercurio cayó a los 10 bajo cero.

Este intenso frío lleva asentado en Cuéllar desde el final del año pasado, cuando el anticiclón y las condiciones favorecieron la proliferación de las nieblas y el fenómeno que se conoce como inversión térmica. De hecho, los avisos de nivel amarillo lanzados por la Aemet debido a la posibilidad elevada de que los valores mínimos fueran especialmente bajos han sido constantes. En la madrugada del domingo al lunes, la formidable helada dejó los termómetros tiritando con -8,7º grados, registro que se anotó a las 5:30 horas del lunes. Esta vez le ganó el primer puesto en el podio de las ciudades más frías de España Naut Aran, en Lérida, que por dos décimas se alzó con el título de localidad gélida de la jornada.

Pero cuando más han tenido que abrigarse los cuellaranos fue en Nochevieja. La villa despidió 2016 con un 12,4 grados bajo cero, según la información recabada por la web especializada Meteosegovia.es, que dirige Adrián Escobar. Cerca, en Fresno de Cantespino, ese mismo día las mínima, las temperaturas cayeron hasta los 10,6º en negativo. Por curiosidad, cabe decir que en la capital segoviana la helada fue mucho más liviana, ya que el último día de 2016 dejó en la ciudad del Acueducto una mínima bajo cero pero casi diez grados más alta que en Cuéllar.

El fenómeno de la inversión térmica, frecuente en este entorno de Tierra de Pinares , en la meseta central, consiste en que el frío se acumula en las cotas bajas, a lo que se suma que en los valles de los ríos ese frío aún se concentre más por la humedad. Así pues, la localización de la estación meteorológica de Cuéllar reúne las condiciones perfectas para que se den estos registros negativos. Debido a esta circunstancia que viene marcando la tendencia en estas semanas, en entornos montañosos de la sierra, como puede ser Navacerrada, se han registrado mínimas más altas que en Cuéllar.

Con retraso

Muchos de los convecinos apuntan que en esta ocasión esos fríos intensos han venido con algo de retraso. En general, se habla de haber pasado un mes de diciembre con temperaturas suaves, pues normalmente la localidad registra ya fuertes heladas a finales de noviembre. Unas heladas que esta vez se han trasladado a los primeros días de enero.

Cada uno combate esas sensaciones gélidas como puede y sabe. Los que trabajan a pie de calle se forran para entrar en calor, aunque el trajín también parece una buena solución. Belén Herguedas y Ana Casas trabajan este invierno como limpiadoras de las vías cuellaranas. En una mañana fría como la de ayer notaban incluso la niebla helada sobre el pelo. Ambas dicen luchar contra ese frío mediante el método ‘cebolla’; es decir, embutirse en ropa. Ana decía confesaba ayer que llevaba «cinco capas. Por su parte, su compañera señalaba que bajo el pantalón de trabajo lleva dos legging y un pantalón forrado. Las bajas temperaturas también se combaten «trabajando, con mucho movimiento». Belén percibe que este invierno parece ser más frío que el pasado, «al menos las heladas me parecen más fuertes. Este año no ha nevado y eso se nota», añade.

Algo más de suerte tienen David González y David Galicia, operarios municipales, que, a las capas de abrigo suman el poder meterse en el vehículo de servicios que conducen para darse «un calentón». Ayer mismo recogían los restos de los belenes vivientes instalados por los vecinos en los distintos barrios para la cabalgata del pasado día 5, por lo que, entre belén y belén, se calentaban en el camión.

Hogueras y ejercicio

González explica que, sobre todo a primera hora, buscan trabajos más activos para no estar parados y moverse mucho y combatir así mejor las bajas temperaturas. Otra opción que se utiliza a veces, como por ejemplo cuando se realizan podas, es la de quemar leña en una lata y tener así una pequeña hoguera a la que acercarse cuando descienden de cada árbol.

También el poder encender una fogata es algo muy utilizado por el sector de la construcción, y que aún hoy se sigue realizando, tal y como apunta Ramón Olmos, quien llama la atención sobre la importancia de abrigarse mucho y bien. Además, señala que para trabajar en algunos productos se echa anticongelante, lo que no siempre funciona, aunque en ocasiones soluciona el poder continuar con la labor. Sí que es verdad que en la construcción se intentan buscar obras de interior para los días más fríos. «Lo lógico es dejar para invierno las obras por dentro, lo que ocurría hace unos años, cuando había mucho volumen de trabajo y se podía seleccionar, pero ahora hay que trabajar en lo que se tiene».

Se da la circunstancia de que su empresa trabajaba ayer mismo en un punto del polígono Prado Vega, muy cerca de donde se sitúa la estación meteorológica de Cuéllar, y apunta que tras salir de la localidad se nota que el frío es mayor, especialmente en la carretera, que en los días de niebla o lluvia cuenta con una capa de hielo.

Los niños también padecen la crudeza del frío. En los colegios e institutos para las clases de Educación Física se suelen aprovechar los espacios interiores; pero cuando esta opción no existe hay pequeños trucos, según cuenta Agustín Gallego, director del colegio Santa Clara. Dice que para combatir las bajas temperaturas, además de ropa de abrigo, lo mejor es ejecutar sesiones más dinámicas de gimnasia. «Procuramos en estos meses de frío trabajar unidades didácticas en las cuales los alumnos precisen más movilidad para no estar estáticos en el patio; hacemos juegos más dinámicos, trabajamos las capacidades físicas básicas en las cuales el desplazamiento y el calentamiento previo sean la parte principal de la sesión».

En Europa el frío polar aún está trayendo muchos más problemas y hasta tragedias humanitarias. Otros lo evitan por obligación. s el caso de dos grupos de turistas chinos que se quedaron en tierra en el aeropuerto turco de Estambul. Estos viajeros orientales tenían previsto llegar hoy a la capital segoviana y degustar el afamado cochinillo asado del mesón Cándido; pero los organizadores del tour se pusieron en contacto el domingo con el restaurante para avisar de que el vuelo había sido cancelado por el frío y la nieve.

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