El aparcamiento de las Oblatas registra una ocupación media del 12% en tres meses

Un vehículo entra en el aparcamiento de oblatas.
Un vehículo entra en el aparcamiento de oblatas. / A. de Torre
  • El concejal de Tráfico admite que la ocupación es «baja», aunque confía en que el ‘parking’ ayude a mejorar la movilidad por el casco antiguo

La movilidad por el casco histórico de la ciudad salió a relucir en el último pleno del año que ya se fue. En respuesta a la moción del grupo municipal de Izquierda Unida para restringir el paso de vehículos por el arco de San Cebrián, el concejal de Tráfico, Ramón Muñoz-Torrero, admitió la complejidad de articular medidas de regulación de la circulación en el recinto amurallado. En el debate surgieron los problemas de aparcamiento que sufren, sobre todo, los residentes.

Los portavoces de Ciudadanos y de Unión Progreso y Democracia-Centrados en Segovia, María José García Orejana y Cosme Aranguren, respectivamente, llamaron la atención sobre las dificultades con las que se topan los vecinos de esta zona en las fechas en las que el tráfico registra una mayor afluencia. Precisamente el ‘parking’ Catedral-Oblatas, que tantos años se hizo de rogar, pretende atajar en la medida de lo posible esos trastornos de aparcamiento, y de paso hacer que el tráfico de coches sea más fluido por las calles del centro histórico.

Todavía es pronto para sacar conclusiones. La infraestructura empezó a funcionar en su totalidad a principios del pasado octubre, ya con la propiedad en manos de la empresa APK2. En el acto de la inauguración, la propia alcaldesa de Segovia, Clara Luquero subrayó que el ‘parking’ era «vital» y necesario para «conciliar las necesidades de los vecinos del casco histórico y su movilidad» con las de los turistas, que son el primer motor de la economía y que deben «poder disfrutar de nuestro patrimonio» sin que los coches entorpezcan su visibilidad.

No ha subido la circulación

El edil de Tráfico indicó en su intervención en el pleno de la semana pasada que, después de tres meses, el aparcamiento de Las Oblatas aún registra una ocupación «baja». La utilización media que se calcula ronda el 12%. Este dato deduce que el ‘parking’ «no ha supuesto un aumento del tráfico en la zona», apostilló el concejal. Desgraciadamente, porque el propósito por el que abrió sus puertas no se está cumpliendo. «La situación es problemática», insistió Muñoz-Torrero.

Para el equipo de gobierno municipal, hacer que este estacionamiento funcione representaría «seguir avanzando en la restricción del acceso de vehículos al casco histórico», como recoge el Plan de Movilidad Urbana Sostenible y en la misma tónica que siguen otras ciudades europeas, tal y como apuntó la alcaldesa el pasado mes de octubre.

454 plazas

El aparcamiento está distribuido en tres plantas; tiene 15.639 metros cuadrados construidos y un total de 454 plazas para vehículos y 6 para motos. De ellas, 254 plazas son para uso en rotación y 200 para residentes y para dar servicio al hotel Capuchinos y a su restaurante.

Las máximas puntas de afluencia de vehículos por las calles del recinto amurallado suelen coincidir con los puentes festivos que atraen miles de visitantes. La Policía Local calcula que esos días pueden llegar a transitar por el centro histórico unos 15.000 coches. En cuanto el tránsito rodado es incompatible con las riadas de peatones, se cortan los accesos al casco antiguo.