El concierto de Celtas Cortos que no pudo ser

El grupo vallisoletano Celtas Cortos, en un concierto anterior.
El grupo vallisoletano Celtas Cortos, en un concierto anterior. / Ricardo Otazo
  • El PP en el Ayuntamiento de Sepúlveda, en Segovia, critica que no se contrató cuando ya estaba anunciado y había comenzado la venta de entradas, y el alcalde socialista lamenta que no hubo patrocinador

¿Qué ocurrió para que Celtas Cortos al final no actuara en el campo de fútbol de Sepúlveda? ¿Estaban contratados? Y si no lo estaban, ¿por qué se vendieron entradas y se empapelaron paredes con carteles anunciadores? ¿Fue una temeridad, como deja entrever el PP, del equipo de gobierno municipal que dirige el alcalde socialista, Ramón López? ¿Le costó la supresión un dinero a las arcas municipales?

La bancada popular de la oposición desgrana en un comunicado lo que ha dado en llamar «la verdad del concierto de Celtas Cortos», previsto para la festividad de San Miguel. En él critica la «falta de transparencia del equipo de gobierno». De ahí que los populares afirmen sentirse en la obligación de dar una «explicación veraz de lo que ocurrió con el fallido concierto de Celtas Cortos el 1 de octubre en Sepúlveda». Tras repasar las decisiones y los trámites adoptados, concluyen que «no se contrató al grupo» porque no hay nada firmado por las partes.

El PP añade que «no se realizó una planificación presupuestaria, ni se tuvieron patrocinadores en ningún momento» y, agrega que el Ayuntamiento puso a la venta las entradas de algo que no existía, por lo que, según palabras de la secretaria del Ayuntamiento, «sería irregular». Todos los ediles del equipo de gobierno presentes en el pleno del 18 de noviembre declararon no saber que el contrato no estaba firmado.

El alcalde replica que hubo conversaciones avanzadas con la promotora segoviana y el manager del grupo vallisoletano. De hecho, los promotores fueron los que se encargaron de la cartelería y de las entradas, apostilla. «El Ayuntamiento no hizo trabajos de imprenta ni de promoción», sentencia Ramón López, quien agrega que la supresión del concierto no acarreó ninguna pérdida de dinero al Consistorio.

No hubo firma del contrato

¿Pero hubo contrato? El alcalde dice que no, a pesar de que los contactos estuvieron a punto de culminar con la rúbrica. Faltaba un patrocinio fuerte que hiciera rentable el acontecimiento. Pero no llegó, confiesa el regidor. El PP municipal va más allá y se remonta a una sesión plenaria del 16 de septiembre en la que una concejala preguntó por la celebración del concierto después de que unas semanas antes la corporación hubiera reconocido que no había encontrado patrocinadores.

A falta de dos semanas para la actuación anunciada, el alcalde explicó –según relata el PP– que «no se tiene ningún patrocinador, pero se ha decidido realizar el concierto por interés que ha despertado, y que se espera financiarlo con la venta de entradas». Aunque se buscaron patrocinadores, ni el Consejo de la Ribera del Duero, ni el distribuidor en la zona de Coca Cola y Heineken ni Mapfre, dieron el paso y el dinero.

López matiza que la decisión de suspender la actuación se decidió cuando a falta de una semana aproximadamente el ritmo de venta de localidades vaticinaba un fiasco. No llegaban a las 200 vendidas, calcula el regidor. Sin embargo, el coste total del concierto estaba cuantificado en unos 16.000 euros, de los que el caché de la banda se llevaba unos 11.000. Era cuestión de sacar la calculadora. Si la entrada costaba 10 euros, tenían que venderse 1.600 solo para cubrir los gastos.

Una decisión «dolorosa»

Parecía inviable y el alcalde confirma que fue entonces cuando se tomó la decisión «dolorosa» de suspender el concierto. «Puede que fuera una temeridad», deja en el aire el regidor, aunque está convencido de que no fue así. De hecho, asevera que en agosto la agrupación musical de la villa ya tenía las partituras remitidas por los Celtas Cortos para tocar juntos ese 1 de octubre.

El PP deja en el aire otra pregunta. «¿Hubo delito de prevaricación?»