El Norte de Castilla

El Rodera-Robles muestra la Segovia del primer tercio del siglo XX

El Rodera-Robles muestra la Segovia del primer tercio del siglo XX
/ E. Guinea
  • La exposición de fotografías del vitoriano Enrique Guinea revela la decadencia de los antiguos palacetes

El Museo Rodera-Robles sigue el camino trazado desde su apertura y ofrece en sus salas de la Casa del Hidalgo una nueva exposición de signo marcadamente segoviano. En este caso, llegan a Segovia las imágenes de Enrique Guinea Maquívar, fotógrafo vitoriano, colaborador de distintos periódicos y revistas, que recaló en Segovia con su cámara hacia 1925, en uno de sus viajes por España.

Destaca el Museo en el folleto de mano que ‘Segovia, 1925 en la fotografía de Enrique Guinea’ «muestra una ciudad que se despereza tras muchos siglos de adversidades que dieron al traste con la prosperidad que llevó a los segovianos a estar a la cabeza de las ciudades industriales. Un potencial económico que se tradujo en numerosos edificios notables, tanto religiosos como civiles».

El recorrido por la exposición permite ver, por un lado, la decadencia de los antiguos palacetes de la nobleza urbana: el de Mansilla (hoy propiedad de la Fundación Caja Segovia), con una gallina paseando por el zaguán; la Casa del Secretario, a la sazón sede de la Audiencia, o la de los Condes de Encinas, de desaseado aspecto.

También está en las imágenes de Guinea la Vera Cruz vacía y sin uso, a la espera de que la Orden de Malta se hiciera cargo de tan extraordinario edificio, o la iglesia de El Parral con su magnífico contenido escultórico. Pero, por otro lado, también se muestran los primeros pasos para la recuperación de determinadas arquitecturas, como el atrio de San Esteban, que se puede ver desmontado para su restauración, o las obras de cantería en la base del atrio de San Martín, elocuentes pruebas del interés que despertaba la conservación de los monumentos, a pesar de las precariedades.

Otra imagen significativa es la que se incluye de la calle de los Desamparados, exactamente en el mismo estado en que la transitaba Antonio Machado cada vez que entraba o salía de su pensión, tal vez pensando en su trabajo literario de aquellos días, su primera obra teatral con su hermano Manuel: Julianillo Valcárcel. Todo esto ofrece a través de su cámara Enrique Guinea, un brillante trabajo que podrá verse hasta el mes de marzo del año próximo gracias a la colaboración del Archivo Municipal de Vitoria-Gasteiz con el Museo Rodera-Robles.