Marina Rubio sujeta la tarta en su cien cumpleaños, junto a sus familiares.
Marina Rubio sujeta la tarta en su cien cumpleaños, junto a sus familiares. / Raúl Armesto

Marina entra en el club de los centenarios

  • Una segoviana, vecina de la localidad de Sangarcía, celebra su cien cumpleaños en una residencia de Valladolid

Marina Rubio Artiaga ya puede presumir y mucho de ser uno de los segovianos que han entrado en un selecto club. Un grupo exclusivo al que se llega gracias a la salud y fortaleza de sus integrantes. Esta vecina de la localidad de Sangarcía ya forma parte del club de los centenarios. Un siglo de vida que ha celebrado en la residencia de la tercera edad Esperanza, donde reside desde hace unos años.

Trabajadores del centro y compañeros se han volcado para ayudar a Marina a soplar las cien velas simbólicas que acreditan su longevidad. En esa jornada de fiesta, la homenajeada también ha estado muy bien acompañada y arropada por sus familiares, y hasta el alcalde de Sangarcía, Jesús Yubero, se desplazó hasta la residencia vallisoletana para felicitar en persona a una de sus vecinas más ilustres. La ocasión lo merecía.

Antes de los fastos cumpleañeros, el párroco de la iglesia de Santo Tomás ofició una misa, que terminó con la guinda de la actuación del coro Villanueva de Duero en honor a la centenaria. El colofón llegó cuando los intérpretes, junto con los residentes, empleados y familiares, entonaron el cumpleaños feliz a Marina. En ese momento, la segoviana recibió un ramo de flores y una tarta conmemorativa, cuyas velas apagó con efusividad, según el relato de Raúl Armesto. Marina estuvo acompañada de una treintena de familiares procedentes de Valladolid, Bilbao y Segovia.