El Norte de Castilla

La receta electrónica ya supone el 29% de las expedidas en las farmacias de Segovia

Una mujer solicita sus medicamentos en una farmacia de la capital mediante la receta electrónica con su tarjeta sanitaria. Antonio de Torre
Una mujer solicita sus medicamentos en una farmacia de la capital mediante la receta electrónica con su tarjeta sanitaria. Antonio de Torre
  • Dos de cada cuatro medicamentos se dispensan ya en la actualidad con el nuevo formato establecido por Sacyl

Es rápida y muy útil. Así se podría resumir el funcionamiento de la receta electrónica, el moderno sistema de dispensación de medicamentos que está consiguiendo reducir la frecuencia con que asisten los usuarios a las consultas de atención primaria. La sincronización informática entre los centros de salud y las farmacias es la base del sistema, que se terminó de implantar en toda Segovia antes del verano, siendo la capital el último lugar.

El sistema habilitado por la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León (Sacyl) comenzó a funcionar en octubre de 2015 y en un año, hasta octubre, se han expedido 808.234 recetas electrónicas de un total de 2.779.093 recetas expedidas, según datos facilitados por el Colegio de Farmacéuticos de Segovia. En la provincia existen 100 farmacias, 23 en la capital.

Las cifras ponen de manifiesto que en el primer año de funcionamiento del sistema el 29% de los medicamentos requeridos en las farmacias de Segovia fueron dispensados por receta electrónica. Pero el uso es progresivo y son cada vez más las medicinas recetadas con este método. El pasado mes de octubre eran ya el 54% . La implantación es «un éxito», según reconoce el presidente del Colegio de Farmaceúticos de Segovia, Javier Alcaraz.

En base a estos datos, en la actualidad puede establecerse que dos de cada cuatro medicamentos se dispensan ya a través del sistema de receta electrónica, algo que irá en aumento, con las consiguientes ventajas que supone para todos los colectivos implicados, al mejorar la calidad asistencial y quedar constancia tanto en los centros de salud como en los establecimientos faramacéuticos la prescripción de medicamentos que corresponde a cada persona.

Quizás, el grupo de población que más se ha beneficiado de este nuevo servicio son los pacientes con una dolencia crónica porque pueden acudir a la farmacia a recoger su medicación sin tener que ir antes al centro de salud a por las recetas. Un ejemplo sencillo es el de quienes toman a diario y durante periodos prolongados un medicamento, como los que reducen la tensión arterial.

En las farmacias también se ha optimizado el proceso de dispensación de recetas, facilitando la atención, ya que el farmacéutico tiene acceso al tratamiento completo del paciente y no solo a aquellos medicamentos a dispensar de forma puntual, como ocurría hasta ahora.

Los pensionistas son otro de los colectivos beneficiados por esta medida. Se les aplica de forma inmediata el límite de aportación que tienen asignado tanto ellos como sus beneficiarios. Esto significa que, cuando lleguen al límite mensual de pago que les corresponda, ya no tienen que abonar más dinero y no hay que devolvérselo. Sin embargo, si le siguen imprimiendo alguna receta en papel, no se tendrá en cuenta para el cálculo automático del límite. El dinero será devuelto posteriormente con un ingreso en la cuenta bancaria, como hasta ahora.

Por otro lado, para evitar que un paciente con varios fármacos prescritos, con diferentes tipos de dosis, tenga que acudir varias veces a la farmacia, el sistema de receta electrónica produce ventanas de dispensación, es decir, momentos en los que puede retirar la medicación. Lo normal es que el paciente pueda retirarla desde diez días antes de la fecha en la que previsiblemente se terminará, hasta dos meses después.

Para tratamientos especiales o pacientes crónicos, la medicación se entrega para 28 días. De esta manera, el usuario no tiene que ir tanto al consultorio médico, los facultativos ven reducida su carga asistencial y los farmacéuticos se benefician con un sistema de tramitación mucho más sencillo.

Con la tarjeta sanitaria

Poco a poco, los segovianos se están acostumbrando a que su tarjeta sanitaria sea la receta. De esta manera, en el centro de salud el médico registra en la historia clínica del paciente la medicación que necesita, que el farmacéutico puede también consultar en su ordenador.

El paciente recibe una hoja de medicación con información sobre cómo y cuándo debe de tomar los medicamentos para realizar correctamente el tratamiento. Cada vez que el médico cambia la prescripción, el paciente recibe una nueva hoja. Por eso, es necesario mantener sólo la última receta electrónica, que debe ser presentada cuando se acude a otro médico o al hospital. Además, es necesario que el paciente informe al médico o a la enfermera si en la hoja aparece algún medicamento que ya no toma.

En la farmacia, el paciente sólo debe presentar la tarjeta sanitaria para que el farmacéutico le dispense los medicamentos recetados. Desde Sacyl recomiendan llevar la hoja de medicación, por si hiciera falta.

Médicos y farmacéuticos viven este proceso de adaptación «con paciencia», como apunta Luis Mateos en su farmacia de la calle San Francisco, en la calle San Francisco. Los farmacéuticos observan que aún existen muchos pacientes, sobre todo los de más edad, a quienes les cuesta entender el proceso «al no tener el papel de la receta». Aunque en el Colegio de Farmacéuticos de Segovia valoran de forma muy positiva la medida porque, aseguran, en otras comunidades autónomas «llevan años» trabajando en este sistema y en Castilla y León se ha conseguido que funcione en apenas un año, «siendo la región más grande de Europa y con una gran dispersión de la población», matiza Alcaraz.

Por eso, aunque se han producido fallos en la implantación, en opinión de Alcaraz, han sido «normales» como ha sucedido en otros puntos del país. Pero con la ventaja de «que al ser los últimos en implantarlo hemos ido preguntando».

En este primer año de implantación, la receta electrónica ha tenido fallos técnicos derivados del programa informático de los médicos, el conocido como Medora; ha habido que dotar de líneas telefónicas adecuadas a las farmacias, sobre todo las ubicadas en el medio rural, para que este nuevo servicio funcionara y se han tenido que cambiar numerosas tarjetas de usuarios porque la banda magnética estaba dañada.