El Norte de Castilla

Multas que suman 6.000 euros para tres expoliadores pillados con detectores de metales

Multas que suman 6.000 euros para tres expoliadores pillados con detectores de metales
/ Piezas recuperadase uno de los expolios en la provincia. De Torre
I
  • A uno de ellos se le requisó una moneda de 10 céntimos de Alfonso XII (1877), que fue depositada en el Museo de Segovia

A plena luz del día y sin ningún tipo de pudor. Así son muchos de los rastreadores furtivos de yacimientos arqueológicos que actúan en la provincia. Armados con detectores de metales en busca de algún objeto de valor, con sus actuaciones ponen en peligro restos de un pasado que puede aportar mucha información de cómo eran las personas que había por estas tierras y como vivían.

La Comisión Territorial de Patrimonio ha tomado conocimiento de la resolución de tres expedientes sancionadores por parte del Servicio Territorial de Cultura de Segovia por la realización de prospecciones arqueológicas sin la preceptiva autorización. En los tres casos se trata de individuos que han utilizado detectores de metales en el entorno de yacimientos. En concreto, los procedimientos iniciados se refieren a una prospección ilegal en el paraje conocido como ‘Camino de la Fuente de la Salud’, en Sepúlveda, y dos en ‘Pinar de las Ordas’, en Nava de la Asunción.

En el caso del sancionado en Sepúlveda, en una zona con gran potencial arqueológico, se le decomisaron piezas de interés arqueológico que fueron depositadas en el Museo de Segovia: una moneda de 10 céntimos de Alfonso XII (1877), un remate de correa o cinturón de bronce, y un posible aplique de correa o arnés, también de bronce. Se le impuso una multa de 2.000 euros más el depósito permanente de las piezas en el Museo de Segovia.

Los otros dos sancionados fueron sorprendidos cuando hacían uso de un aparato detector de metales y azadas en una zona con gran potencial arqueológico, en el término municipal de Nava de la Asunción, por lo que fueron denunciados por la Guardia Civil.Aquí no hubo decomisos, pero se les impuso una multa de 2.000 euros a cada uno.

En estos casos, explican fuentes de la Junta, «el daño al patrimonio histórico consiste en la destrucción de los depósitos arqueológicos, al ser removidos sin ningún método, lo que puede producir la descontextualización de piezas que pierden, por ser objeto de una remoción incontrolada por personas no cualificadas para ello, sus referencias de localización estratigráfica y la posibilidad de ser estudiadas con metodología arqueológica, lo que puede ser determinante desde el punto de vista de la investigación».