El Norte de Castilla

De Peñafiel al cielo pasando por Carraovejas

Pedro Ruiz presenta la actividad. El Norte
Pedro Ruiz presenta la actividad. El Norte
  • José María Ruiz hizo de guía de los sentidos, solidarios, claro, porque la recaudación va destinada a una ONG

No identifico a nadie en el mundo del vino que no reconozca a Cuesta de las liebres como uno de los vinos grandes de España, ni tampoco sé de comensales, que compartiendo mesa y mantel en la bodega, no hayan acabado chupándose los dedos. Y es que para ir de Peñafiel al cielo gastronómico es ineludible pasar por Carraovejas. Y eso también lo saben todos los amantes de la armonía o del maridaje que buscan la unión perfecta entre platos y vinos, hallándola en espacios gastronómicos como los regidos por la familia Ruiz Aragoneses, que un año más participó en los actos programados por la Fundación Caja Rural de Segovia dentro del VII Otoño Enológico que toca a su fin.

Y un año más, José María Ruiz hizo de guía de los sentidos, solidarios, claro, porque la recaudación va destinada a una ONG, conduciendo una cena ‘con estímulo, romance y armonía’, integrada por seis vinos de Ossian y Pago de Carraovejas. con otras tantas degustaciones gastronómicas.

La noche arrancó con un divertido blanco Verdling Dulce de Ossian 2013, armonizado con bacalao crujiente con su pil-pil, para seguidamente presentar una serie de aperitivos (crema de calabaza, chips de verduritas, delicias de matanza y croquetas de pepitoria en su cesta) maridados con Quintaluna de Ossian 2015 ‘El Cordel de las Merinas’. Un descanso para los sabores tánicos a través del cóctel Fruits and plants (ginebra, lima, azúcar, albahaca, Quintaluna).

Perfecto maridaje para alcanzar al tinto de Pago de Carraovejas. Crianza 2014, acompañado de huevo, setas, alcachofas y foie. Acto seguido llegó al mantel un Ossian 2014 ‘El Cordel de las Merinas’, para custodiar un atún rojo con asadillo de pimientos y sandía. Y antes de pasar a la siguiente propuesta, un nuevo cóctel, en esta ocasión Asian paradise (bourbon de sésamo, lima, azúcar de tamarindo, menta, ginger beer).

Finalmente, el apreciado Carraovejas Reserva 2012, junto a un jarrete de ternera, y para rizar el rizo (si es que a alguien le quedaba pelo todavía) un Anejón de la Cuesta de las Liebres 2010, uniéndose al postre pasión por el chocolate. Y como no hay dos sin tres, un nuevo cóctel de Funny autumn (ron, ron de piña, manzana, calabaza, naranja, lima) para cerrar un encuentro gastronómico que ya se ha convertido en un clásico de los otoños enológicos segovianos.