El Norte de Castilla

Darío Ajo Villarraso se dispone a lanzar durante el partido de este sábado.
Darío Ajo Villarraso se dispone a lanzar durante el partido de este sábado. / Saúl Ceballos

Viento en popa a toda vela

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  • El Balonmano Nava suma su tercer triunfo consecutivo en Torrelavega y se aleja de la zona baja de la clasificación

El Balonmano Torrelavega ofreció una versión desconocida en uno de los partidos clave de la primera manga. Con una defensa mucho más endeble que en otras ocasiones y un ataque atascado ante la maraña defensiva de su adversario, los jugadores dirigidos por Soto hincaron la rodilla ante el Viveros Herol BM Nava. El partido era crucial para los dos contendientes y esa importancia no tardó en reflejarse sobre el parqué. Las prisas y la ansiedad se adueñaron del choque y no parecía que nadie pudiese dominar la tensión que envolvía al partido. Así, apoyándose en un entonado Antonio Llopis, fueron los visitantes los que se hicieron con el mando del partido.

Los locales no terminaban de coger ritmo de juego. En parte porque perdieron hasta tres balones en los primeros diez minutos. La maquinaria naranja carburaba a trompicones, impulsada más por destellos individuales que por el juego colectivo. Aún con todo, el Viveros Herol Balonmano Nava no aprovechó los desajustes locales para despegarse de los torrelaveguenses.

Con el partido 5–6, Marcos Dorado mandó una pelota a la madera que provocó un contragolpe de los segovianos. En esa acción, los colegiados excluyeron a Antón Setién y el Torrelavega se vio ante la primera situación realmente complicada del choque. Afortunadamente para sus intereses, un vuelo de Vicente Benito desde el extremo y una buena intervención de Luis de Vega dejaron las cosas como estaban. Sin embargo, los naranjas no encontraban la manera de defender bien al pivote y el segundo tanto de Darío Ajo Villarraso provocó el tiempo muerto de Soto.

Quedaban diez minutos para el descanso y el partido se ensució un poco. En parte porque los colegiados sancionaron con falta en ataque una acción de Nico Colunga más que discutible. Con los locales desesperados, el conjunto navero seguía fiel a su estilo. Con posesiones largas y los arranques de calidad de Llopis les bastaba para mandar con autoridad. Más aún cuando la jugada que habían preparado para dejar solo a Darío Ajo les salía una y otra vez. Así, al descanso se llegó con un 11–15 preocupante para los de casa y esperanzador para los de Nava de la Asunción.

A pesar de comenzar con un efectivo más sobre la pista, el inicio del Balonmano Torrelavega fue calcado al del primer acto. Imprecisos en el pase y excesivamente condescendientes en defensa, los cántabros apenas encontraban maneras de hacer que las dudas surgieran en el Nava. Los de Óscar Perales, con cuatro goles de renta, transitaban con relativa comodidad por el partido gracias a la inspiración de su primera línea. El intercambio de goles le venía bien a los segovianos y los torrelaveguenses cada vez tenían más prisas.

Un arranque de casta de Vicente Benito acercó a los naranjas a dos, (19-21). Sin embargo, los de Soto seguían sin estar finos atrás y eso les impedía meterse de lleno en la disputa del partido. O apretaban atrás o el partido se iba a marcha hasta Nava de la Asunción. Más aún si Llopis seguía encontrando huecos entre los brazos de la zaga local. Dos dianas seguidas del lateral ponían a los suyos con cuatro de ventaja a falta de diez minutos para el final del encuentro.

Con 24–28, Diego Soto pidió un tiempo muerto para quemar el último cartucho de los suyos. Hacía falta reactivar la zaga cántabra y el técnico leonés optó por defender toda la pista. Una fórmula que ante el Atlético Valladolid en Copa funcionó muy bien. La decisión cogió un poco despistado al Viveros Herol Nava, permitiendo a los locales imprimir otra velocidad al partido. Vicente Benito, el mejor de los torrelaveguenses, cazó un pase de Luis de Vega para calentar un poco más a la grada del Trueba.

La intensidad de los naranjas despertó de su letargo y los jugadores de casa lograron encadenar dos acciones positivas. Un tanto de Benito y otro de Sergio Crespo. Los locales se ponían a dos (27-29) y la grada apretando de lo lindo, apareciendo los fantasmas de siete días atrás para los de Óscar Perales, que de nuevo debían afrontar un igualado final de partido tras ir dominando gran parte del mismo. Pero entonces volvió a aparecer la figura de Llopis para ganar la contienda. El lateral se revolvió de su marca y descerrajó un lanzamiento ante el que nada pudo hacer Luis de Vega.

El arreón final del Balonmano Torrelavega únicamente sirvió para darle un poco de emoción a un partido que tenía en el bolsillo del equipo de Oscar Perales. Con intercambios de goles en los últimos compases, el Viveros Herol Balonmano Nava se llevó con merecimiento los puntos del Trueba y deja al equipo cántabro solo un punto por encima de los puestos de descenso. Por su parte, los naveros suman su tercera victoria de la temporada y ascienden a la duodécima posición de la clasificación.