El Norte de Castilla

Juan Párix y el invento de Gutenberg

Juan Párix y el invento de Gutenberg
/ Ilustración: Susana Saura
  • El tipógrafo imprimió ‘El Sinodal de Aguilafuente’

Poco, muy poco, se sabe de la vida de Juan Párix (Johannes Parix), salvo que era alemán de Heidelberg, que muy probablemente trabajó en Segovia en la segunda mitad del sigo XV y que, según las investigaciones realizadas hasta ahora, fue el primer tipógrafo que imprimió libros en España con el ingenio que Gutenberg había ideado años atrás.

Los datos conocidos consolidan la tesis de que la imprenta entró en España por Segovia de la mano de Párix, cuyo nombre permanecerá siempre ligado a ‘El Sinodal de Aguilafuente’, primer libro impreso en el país (no hay duda de que las ediciones atribuidas a Segovia fueron obra de Párix, como así lo indican los colofones de la mayoría de los libros que en ella imprimió). El ‘Sinodal’, confeccionado con papel tosco, grueso y sin filigrana, es clave para establecer la fecha de la estancia de Párix en la ciudad del Acueducto, pues el Sínodo de Aguilafuente, organizado por el entonces obispo de Segovia, Juan Arias Dávila, se celebró del 1 al 10 de junio de 1472.

Curiosamente, el tipo de letra que Párix utilizaba en sus trabajos, la letra redonda o romana, delata que el impresor alemán llegó procedente de Italia, pero en 1471 había en Roma doce tipógrafos y, de los once identificados, ninguno era él. Otro de los datos que vincula a Párix con Italia es la utilización de un sistema innovador para conocer la estructura del libro en aquellos volúmenes de muchos cuadernos: el registro, consistente en la inclusión de sumarios que permitían comprobar la integridad del tomo. Uno de los primeros tipógrafos en emplear este sistema de origen romano fue Ulrico Han, instalado en Roma durante aquellos años. Según Fermín de los Reyes, Párix solo pudo echar mano de tan innovadores usos si previamente había adquirido un buen conocimiento de las técnicas de impresión romanas. También parece claro –aunque no hay constancia documental– que Párix imprimió en Segovia ‘El Sinodal de Aguilafuente’ durante el segundo semestre del año 1472. El libro, tras la celebración del Sínodo, tenía un plazo de publicación determinado.

Lo lógico es que el invento de Gutenberg hubiera penetrado en España a través de los puertos de Barcelona o Valencia, pero la Segovia de 1470 no era una población cualquiera, sino la favorita del rey Enrique IV de Castilla. Como Corte, la ciudad del Eresma reunía unas condiciones políticas, económicas y sociales que pudieron favorecer el establecimiento de una imprenta. Segovia tenía ceca (la vieja Casa de la Moneda, situada en el corralillo de San Sebastián), además de un estudio de Gramática, Lógica y Moral que el propio monarca impulsó con un presupuesto de treinta y ocho mil maravedíes, y del que el obispo era superintendente. A Juan Arias Dávila, hombre culto y poderoso, humanista y bibliófilo, obispo entre 1466 y 1497, se le atribuye la iniciativa de introducir la imprenta en Segovia. De los Reyes no descarta que fuera Arias Dávila, buen conocedor del nuevo arte de imprimir, quien reclamara la presencia de un tipógrafo de Roma.

La pujanza política, económica y social de Segovia, las inquietudes culturales de Arias Dávila, el hallazgo de la mayor parte de los impresos de Párix en la Catedral y la vinculación de personajes segovianos con Roma avalan el trabajo del impresor de Heidelberg a la vera del Acueducto; pero ¿dónde estaba el taller de Párix? ¿Se sabe con certeza? La tradición lo ubica al final de la Canonjía Vieja, la actual calle de Velarde, a escasos metros de la antigua Catedral de Santa María, situada frente al Alcázar. Se dice que ahí estuvo la Casa de la Imprenta, pero no se conocen documentos que permitan sacar ningún tipo de conclusiones.

Cuando Juan Párix –que falleció en Toulouse en 1502– dejó Castilla, una nueva era comenzaba. Bien había contribuido él a su advenimiento. Su nombre agranda el buen nombre de Segovia como ciudad de vanguardia.