El Norte de Castilla

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Ángela Molina, ayer, en la gala de la Muces. . / Antonio de Torre

El cine europeo se rinde a Manuel Gutiérrez Aragón

  • La actriz Ángela Molina; la exministra de Cultura, Ángeles González Sinde, o el escritor Juan Cruz, son algunas figuras que han ensalzado al homenajeado de la Muces en la gala de la muestra segoviana

Maestro; genio de la polisemia; amigo; gran mentor; luz; quijote; solitario; sabio; soñador; observador silente; fabuloso; fiable... Interminable la lista de halagos, elogios y alguna que otra definición con las que críticos, actores, cineastas y sobre todo amigos de Manuel Gutiérrez Aragón le regalaron oídos y el alma. Incluso hubo llamadas al terruño, de esas que hacen temblar la voz. Y es que el premiado en la Muestra de Cine Europeo Ciudad de Segovia (Muces) comparte orígenes cántabros con dos de las figuras que se subieron al escenario del salón de actos del Parador de Segovia para reconocer la vida y obra de Gutiérrez Aragón. Uno, el crítico Jesús Ruiz Mantilla; el otro, el productor y director, Enrique González Macho.

También se sumó al homenaje al exministra de Cultura, Ángeles González Sinde, una habitual de la muestra de cine segoviana y defensora de un séptimo arte europeo que «es un animal en vías de extinción en cuanto a su exhibición en España». La reverencia más académica ante la carrera y personalidad de Manuel Gutiérrez Aragón la hizo el crítico de cine, Carlos Reviriego, quien se vistió de aprendiz para desglosar los méritos del «maestro y gran mentor».

El escritor Juan Cruz perfiló con sus palabras la admiración por su amigo, «un hombre singular». Lo que parecía un acertijo no fue sino el presente literario que regaló Cruz a Gutiérrez Aragón, de quien destacó su sabiduría y su capacidad de observar, de escuchar y sentenciar, lo que le convierte en un «hombre fiable». Tanta confianza inspira que la actriz Ángela Molina exclamó que «con Manolo, iría hasta la eternidad y volvería». Por eso, lanzó al aire un anhelo, y es que el homenajeado retome su idilio con el séptimo arte, al mismo tiempo que concluyó con una cinéfila declaración de amor por el director, escritor y académico de la Real Academia Española.

La nota musical la pusieron Luis Pérez, Gaspar Payá y Cuco Pérez, que dedicaron sus sonadas al homenajeado. Mientras que las risas, las chanzas, la ironía y algún 'zasca' al actual gobierno las puso el conductor de la gala, el actor y cantante Pablo Carbonell.