El Norte de Castilla

La agonía del recinto amurallado

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  • «La ciudad antigua no está pensada para la circulación masiva de vehículos motorizados, pero en cambio tiene todos los atractivos para recorrerla a pie»

Un turismo atraviesa el Arco de San Cebrián.
Un turismo atraviesa el Arco de San Cebrián. / Antonio de Torre

Uno de los tópicos favoritos de los segovianos con escasa capacidad de análisis objetivo es que la causa fundamental de la decadencia (en cuanto al número de residentes) del recinto amurallado se encuentra en las dificultades para acceder al mismo en automóvil, cuando precisamente es el tráfico abusivo la razón de su asfixia.

Sin duda, la ciudad antigua no está pensada para la circulación masiva de vehículos motorizados, pero en cambio tiene todos los atractivos para recorrerla a pie disfrutando de sus bellezas. Y eso es, precisamente, lo que se debe favorecer, en lugar de llenarla de cacharros que degradan su patrimonio, de lo que es un ejemplo paradigmático la plaza de San Esteban. ¿En qué ciudad mínimamente civilizada, sin necesidad de ser patrimonio mundial, se permitiría tal aberración? Qué vergüenza para los responsables municipales.

Por todo ello, IU ya ha realizado varias propuestas para alejar a los vehículos de zonas monumentales de Segovia. No se trata de prohibir la circulación por el recinto amurallado, sino de reducirla al mínimo imprescindible para el desarrollo normal de la actividad ciudadana. Es un engaño manifiesto atraer el tráfico externo hacia el centro, porque es evidente que tiene una capacidad de acogida muy limitada y que siempre será inferior a la demanda foránea, sobre todo teniendo en cuenta la ausencia de racionalidad de la que muchos hacen gala en el uso del automóvil.

Algunos esgrimen, falazmente, que la solución a todos los problemas de movilidad es la construcción de aparcamientos de pago. Creo que el ejemplo del ‘parking’ de la calle de José Zorrilla es suficientemente aclaratorio de que las cosas son más complejas de lo que parecen, y de que el Ayuntamiento no puede lavarse las manos en estos temas dejándolos en manos privadas. Creo que algunos partidos políticos que optan por el populismo frente a la protección del patrimonio medioambiental, proponiendo aparcamientos destructivos como el del paseo del Salón, deberían tomar en consideración este caso, para cambiar sus criterios al respecto. Máxime cuando se acaba de inaugurar el del antiguo convento de las Oblatas, que dará servicio suficiente, como será fácil comprobar, a quienes estén dispuestos a pagar por acceder en su coche al recinto amurallado.

Por cierto, es urgente reordenar el tráfico en esa zona, ya que no parece razonable mantener el doble sentido de circulación a través del arco de san Cebrián si, como es previsible, aumenta el tránsito por él. Sin embargo, es muy importante que los residentes de este recinto histórico encuentren sitios donde aparcar sus coches, a una distancia razonable de sus domicilios, sin tener que gastar en plazas de garaje o en aparcamientos privados. Un primer paso hacia este objetivo es la creación de plazas exclusivas para residentes, lo cual ya fue aprobado en Pleno hace unos meses a propuesta de IU, y que esperamos se haga efectivo en el nuevo pliego de la ORA. Esta medida, unida al control de ruidos exagerados debidos al ocio masivo y la lucha contra la especulación inmobiliaria, es lo que realmente permitirá revitalizar el recinto amurallado de nuestra ciudad.