El Norte de Castilla

Aumentan los robos en las áreas de servicio de Segovia

José Luis Ramírez, en la toma de posesión como nuevo jefe de la Comandancia.
José Luis Ramírez, en la toma de posesión como nuevo jefe de la Comandancia. / Antonio de Torre
  • José Luis Ramírez, teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Segovia, destaca que la criminalidad en la provincia «es diez puntos menor que en España, que ya es de las más de bajas de Europa»

Casado y con cuatro hijos, el teniente coronel José Luis Ramírez nació en la localidad ilerdense de Seo d’Urgel hace 48 años. Entre sus atribuciones, ha ejercido de asesor en la lucha contra el terrorismo cuando Alfredo Pérez Rubalcaba era ministro del Interior. También asesoró al anterior ministro, Jorge Fernández. Antes de incorporarse a la jefatura de la Comandancia de la Guardia Civil, Ramírez desempeñó su trabajo como agregado de Interior en la Embajada de España en Washington.

–En este mes y medio al frente de la Comandancia, ¿qué sensaciones y necesidades percibe?

–Estoy encantado y orgulloso de la gente que tengo por su gran profesionalidad y compromiso, lo que hace que el trabajo sea un poco más sencillo. Luego, hay 31 acuartelamientos y algunos son muy viejos, por lo que requieren reformas continuas. En cuanto a la Comandancia, no está excesivamente mal.

–Sus predecesores en el puesto y las autoridades coinciden en que la provincia es segura. ¿Es así?

–Sí, es una provincia segura. La criminalidad está diez puntos por debajo de la media española, que ya de por sí es de las más bajas de Europa. Los indicadores y el trabajo de quienes me han precedido en la Comandancia nos permite asegurar que es una provincia segura. De hecho, hay un estudio de Securitas Direct que se basa en el índice de alarmas por población que la sitúa como la tercera más segura del país.

–¿Cómo pueden mejorarse esos niveles? ¿Qué retos se plantea?

–El objetivo es mantener o aumentar el nivel de esclarecimiento de delitos. También quiero abundar en una mayor aproximación de las patrullas a la sociedad. Intensificar el compromiso de cercanía y de atención a los vecinos para que al guardia civil no se le vea como un agente que se dedica a poner multas o a denunciar, sino que se le vea como a alguien que se interesa por los vecinos y que está en los pueblos para atenderles.

–¿Se ha marcado alguna prioridad en la lucha contra la delincuencia que se produce Segovia?

– Todas las delincuencias son una prioridad. La Guardia Civil dispone de planes específicos para combatirlas. Por ejemplo, está el equipo Roca contra las sustracciones en explotaciones agrícolas y ganaderas; del plan de seguridad contra la droga; el plan director en los colegios para aumentar el conocimiento sobre la seguridad entre los jóvenes, y por supuesto el plan frente a la violencia de género y en el ámbito familiar. También está el Plan Coopera de acercamiento a sujetos pasivos de la seguridad, como empresas o bancos.

–¿Hay algún perfil de criminalidad que le preocupe especialmente?

–Actualmente no tenemos ninguna banda que esté actuando en la provincia dedicada a robos rápidos y reventar cuatro o cinco casas en una noche en la vienen y se vuelven a ir a Madrid o Valladolid; pero lo que sí hemos detectado es aumento en áreas de servicio de los típicos hurtos pequeños.

–En el tráfico, ¿qué se puede mejorar en el comportamiento al volante y en las infraestructuras?

–En contra de lo que pueda pensarse, no se dan tantos positivos por alcoholemia. La semana de la fiesta del Pilar, con días festivos que parecen ser más propicios para salir y beber. De las 1.176 pruebas que se hicieron, solo nueve resultaron positivas en alcohol. La sensación que extraigo es que la sociedad segoviana se muestra cada vez más madura y concienciada sobre los riesgos del alcohol al volante. Pero sí se observa un cierto incremento de conductores que han consumido droga, incluso se ha dado la paradoja de que este tipo de positivos han superado a veces a los que se dan por alcohol.

–¿Y qué se puede hacer con la travesía de San Rafael?

Está claro que en algún momento habrá que dar una solución al problema de la travesía. Lo que podemos hacer por ahora es estar ahí presentes, limitando la velocidad y regulando la fluidez para que no se den situaciones de caos.