El Norte de Castilla

De izquierda a derecha, Antonio García Albertos (secretario de AUGC Segovia), Alberto Moya (secretario nacional) y José Cabrera Farfán (secretario de Organización nacional de AUGC).
De izquierda a derecha, Antonio García Albertos (secretario de AUGC Segovia), Alberto Moya (secretario nacional) y José Cabrera Farfán (secretario de Organización nacional de AUGC). / A. Tanarro

Octubre negro en la Guardia Civil: un suicidio cada diez días

  • La Asociación Unificada de Guardias Civiles constituye en Segovia su propia delegación

La delegación segoviana de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha echado a andar este jueves con su asamblea constitutiva. Tras varios años de la mano de la delegación de Ávila, la rama segoviana de la AUGC vuelve a funcionar de manera autónoma afrontando así una nueva etapa de cercanía y servicio a los agentes afiliados, que en la provincia de Segovia superan los doscientos, en palabras de Antonio García Albertos, secretario general de la AUGC segoviana.

No corren buenos tiempos para la Guardia Civil. El secretario general de la AUGC nacional, Alberto Moya, que ha asistido a la constitución de la delegación segoviana, desveló que, durante el mes de octubre, el cuerpo ha registrado un suicidio cada diez días (al estadística anual está en un suicidio cada veintiseis días), lo cual denota el clima en el seno de un cuerpo que ha vuelto a regirse por el Código Penal militar y en el que los suicidios registrados quedan excluidos del catálogo de riesgos laborales.

«Hemos retrocedido en derechos fundamentales y libertades públicas. El derecho de asociación profesional y las libertades de expresión y de reunión, por ejemplo, han sufrido durante los últimos años muchos ataques, en parte justificados por la crisis, pero desde luego por la acción coordinada de algunos poderosos que han aprovechado la existencia de lagunas jurídicas para hacer una interpretación regresiva de esos derechos», señaló Moya, que lamentó el pésimo balance que deja la ley orgánica de derechos y deberes de la Guardia Civil, en vigor desde el año 2007.

Hay asuntos de candente actualidad en la Guardia Civil, reivindicaciones que los agentes llevan años haciendo y que siguen vigentes. Una de ellases la equiparación de las retribuciones a las que se perciben en otros cuerpos policiales, incluidas las policías autonómicas. «Proponemos que, ahora que se van a negociar los Presupuestos Generales del Estado, se aborde de una vez por todas la equiparación salarial de la Guardia Civil con la Policía Nacional y el resto de policías autonómicas, aunque sea de forma paulatina, a través de varios años. Actualmente, lo que cobra un policía nacional o autonómico está muy por encima de lo que percibe un guardia civil, de 500 a 600 euros mensuales en la escala básica», desveló el secretario general de la AUGC.

Chalecos antibalas

La falta de chalecos antibalas es otra de las preocupaciones de los agentes. «Nos dijeron que iban a proveernos con 20.000, pero fue un anuncio electoralista, porque la mitad ueron para la Policía Nacional. Ahora mismo, no hay chalecos antibalas individuales asignados y los femeninos no existen. Las guardias civiles se están comprando sus propios chalecos, pero como hay instrucciones para que solo se usen los oficiales, no pueden utilizarlos. Un chaleco debe ir ajustado a la fisonomía femenina y esto es algo vital, de seguridad».

Los guardias civiles piden al nuevo Gobierno una actitud dialogante para abordar cambios importantes en las condiciones de trabajo, en palabras de Alberto Moya: «Somos realistas y sabemos que estamos en crisis, pero lo decimos con firmeza: el Gobierno tiene un conflicto en el seno de la Guardia Civil. Hay una orden para regular el régimen de turnos que no se está cumpliendo y llevamos un año de retraso. Si la situación continúa así, si no se adopta ninguna medida, la primavera del 2017 será calentita, porque saldremos a la calle. La democracia tiene una deuda con la Guardia Civil».

En Segovia, los guardias civiles tienen los mismos reivindicaciones que en todo el Estado. La falta de efectivos y la «mala» organización territorial son los principales problemas. «La crisis ha reducido medios y plantillas, porque ahora estamos con 10.000 guardias civiles menos, con un despliegue territorial arcaico. Urge la reorganización de las unidades territoriales en la Guardia Civil, con la participación de todos los agetes sociales, incluidos los ayuntamientos», concluyó Moya.