El Norte de Castilla

El tiempo se le echa encima al Parque de Guadarrama

Cumbres de la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama. De Torre
Cumbres de la vertiente segoviana de la Sierra de Guadarrama. De Torre
  • El Ayuntamiento de El Espinar pide agilizar la definición del plan rector

El próximo patronato del Parque Nacional de cumbres de la sierra de Guadarrama ha de tener un punto clave en el orden del día. Ese debe ser la concreción del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del espacio protegido. La alcaldesa de El Espinar, Alicia Palomo, pone de manifiesto que la definición de este documento es crucial para avanzar en las decisiones que se adopten en torno al parque. De ahí que, como máxima representante municipal, solicite rapidez para elaborar y redactar el plan. Ya no solo por el hecho de abrir la puerta a esas actuaciones, sino porque además el calendario oficial se viene encima.

Las comunidades de Castilla y León y Madrid cuentan con una moratoria por parte del Gobierno central para tener preparado el PRUG; sin embargo Palomo es partidaria de no agotar los tiempos por si fuera necesario reconsiderar y corregir aspectos del planeamiento sobre la regulación de los usos y gestión del Parque Nacional de Guadarrama. Cabe recordar que, para los espacios declarados que no disponían de este documento necesario, el Estado concedió una prórroga hasta 2017 para su redacción y puesta en funcionamiento.

El director de Medio Natural de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arras, también se ha mostrado repetidamente partidario de no apurar el límite del plazo estipulado en el procedimiento. De hecho, si fuera por la parte que le atañe a Castilla y León, el plan de usos podría haber estado listo a finales de 2015.

Vigencia de diez años

El PRUG se antoja un instrumento básico para la gestión, protección y conservación de los valores del espacio natural mediante el adecuado empleo y regulación de sus recursos, con el objetivo de garantizar un aprovechamiento sostenido en armonía con el desarrollo de las poblaciones que lo habitan. Es clave para el funcionamiento del parque nacional, tendrá una vigencia de diez años y su contenido debe ajustarse a lo establecido en el Plan Director de la Red de Parques Nacionales.

También tiene que incluir al menos los objetivos y criterios generales para la gestión, la zonificación del espacio a efectos de la normativa, las normas de uso y gestión para garantizar la protección de sus valores y la planificación de actuaciones en materia de conservación, uso público, desarrollo sostenible, investigación y seguimiento.