El Norte de Castilla

«Hay familias que no han vuelto porque los niños lloran al acercarse»

Vista parcial de la fachada del edificio tras la explosión.
Vista parcial de la fachada del edificio tras la explosión. / Antonio Tanarro
  • Aunque los pisos están habilitados, solo una parte de los inquilinos del edificio de la calle Coca reventado por una explosión han regresado; otros siguen en pisos del Ayuntamiento

En la explosión ocurrida el 28 de agosto en el número 5 de la calle Coca falleció en el acto Lucía Maroto, de 82 años, y resultó herido muy grave con quemaduras en el 85% de su cuerpo J.C.A, de 52, el hombre que vivía en el piso donde se originó el fuego, además de otras seis personas, entre ellas Gabriel Moreno, de 82 años, esposo de Lucía, que falleció un mes después. Dos víctimas mortales, siete heridos y varias familias sin techo es el balance provisional de este suceso, cuya investigación sigue bajo secreto del sumario incoado por el juzgado.

Pero en el balance final quedarán más secuelas. Tras la explosión quedaron sin hogar 18 familias, 28 personas en total; en un primer momento fueron alojadas en el pabellón Pedro Delgado, y después en viviendas municipales y un hostal. Las víctimas y estas familias (60 personas) vivían en quince pisos de los números 5 y 3 de la calle Coca, pero cuatro quedaron completamente destrozados y requieren una reconstrucción integral. Las obras de emergencia y las de la rehabilitación permitieron que once viviendas pudieran volver a ser habitables un mes después, pero no todos han vuelto a sus casas.

Dos meses y medio después, la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, sigue al tanto de todo. «Han vuelto solo una parte de las familias, otras siguen en pisos del Ayuntamiento», apunta. Algunas familias no han querido volver, aunque podrían hacerlo porque los pisos donde vivían están habilitados. «No pueden regresar porque los niños, solo con acercarse o estar en la escalera, lloran y se asustan mucho, tienen muy vivo en su memoria el trauma de aquella noche», comenta la alcaldesa.

A Luquero le preocupó en los primeros días la seguridad del edificio, y que los técnicos certificarán que la estructura era segura y podían rehabilitarse las viviendas; fueron rehabilitadas, menos las cuatro destrozadas, que están tapiadas. Ahora le sigue preocupando que todos los afectados estén ubicados; y lo están, «unos porque han vuelto a sus pisos y otros porque siguen en las viviendas municipales», declara.