El Norte de Castilla

«La exposición en la televisión me estimuló; en el fondo, fui muy feliz»

Carlos Blanco, en una imagen de archivo. El Norte
Carlos Blanco, en una imagen de archivo. El Norte
  • Colaborador del programa ‘Crónicas marcianas’ cuando era un niño, el profesor Carlos Blanco ofrece una conferencia en Segovia

Popularísimo a raíz de sus apariciones en el programa ‘Crónicas marcianas’ cuando aún era un adolescente, Carlos Blanco es profesor de Filosofía en la Universidad Pontificia de Comillas, doctor en Teología y licenciado en Química. A pesar de su juventud, –tiene treinta años– ha publicado ya quince libros. Esta tarde ha pronunciado una conferencia en el centro Antonio Machado de salud mental, con motivo del Curso de Psicoanálisis y Neurociencia.

–¿Cómo se podría resumir la conferencia de esta tarde?

–Fundamentalmente lo que defenderé son tres tesis principales. La primera es explicar qué es la mente y cuál es su relación con el cerebro. Para mí la mente es el funcionamiento del cerebro, no es una entidad separada y es un estudio que le corresponde sobre todo a la neurobiología y que yo creo que estamos avanzando muchísimo y que en breve vamos a poder tener una explicación bastante coherente de qué es la conciencia y qué es la mente. En segundo lugar, pienso que la filosofía todavía puede aportar mucho porque puede plantear preguntas muy interesantes que estimulen la investigación neurocientífica. Como tercera tesis y colofón de la conferencia hablaré de que el mayor misterio no es tanto conocer qué es la conciencia y sí qué es la creatividad, la capacidad del ser humano de ser creativo. Es algo que está en otras especies, no solo en el hombre, pero que en el ser humano adquiere un nivel superior. Eso me parece que se tiene que investigar mucho más.

–¿Sirve esta conferencia para cambiar el enfoque sobre la relación entre mente y cerebro?

–En el fondo, el cerebro es la estructura que da soporte a la mente. La mente es la funcionalidad del cerebro. Eso es lo que yo defiendo. Yo no diría que son dos cosas distintas. La mente es el funcionamiento mismo del cerebro, y para eso hay que conocer muy bien el cerebro. Pero solo conociendo bien el cerebro no vas a conocer la mente. Evidentemente necesitas la neurobiología, pero también la psicología, la filosofía… Tiene que ser una investigación multidisciplinar, pero lo fundamental tiene que venirnos del conocimiento del cerebro.

–Según ha dicho en alguna ocasión, la relación entre neurociencia y filosofía es muy estrecha…

–Los grandes problemas filosóficos, metafísicos, de ontología, de epistemología, de teoría del conocimiento… en el fondo todos convergen en el problema mente-cerebro, en que es la mente y cual es su relación con el cerebro. Siempre partidos de dualidades básicas como materia-espíritu, hechos-valores… Todo eso en el fondo tiene que ver con qué es la mente y qué es el sujeto. Yo creo que es posible hacer ese estudio científicamente, lo cual no significa el fin de la filosofía, sino justamente al contrario. La filosofía puede aportar muchas preguntas pero se tiene que aliar con la neurociencia. Lo que no puede es pretender ella sola dar respuestas a algo para lo que no tiene el método correcto.

–¿De ahí que usted haya estudiado carreras tan diferentes como filosofía y química?

–A mí siempre me ha interesado mucho la mentalidad humana y como el hombre es capaz de crear conceptos. Últimamente me he enfocado mucho en el problema mente-cerebro porque me he dado cuenta de que es la gran frontera filosófica y científica. Todo lo que se pueda contribuir es poco. Si la filosofía no se alía con la neurociencia se convierte simplemente en el estudio de opiniones de filósofos. La neurociencia le va a proporcionar una materia de reflexión magnífica.

–¿Hacía quien va dirigida la conferencia?

–Va a haber estudiantes de psicología, psiquiatría, médicos y distintas personas interesadas en el tema. Intentaré emplear un enfoque interdisciplinar empezando por una parte más histórica y luego ya entro en materia.

–Muchos de los que acudan a esta conferencia le conocerán de su etapa en televisión como el niño superdotado de Crónicas Marcianas ¿cómo ha influido en su carrera?

–Pienso que muy positivamente. Es parte de la trayectoria de uno el haber tenido intereses que no se correspondían con los de un niño de esa edad. Yo, en el fondo, fui muy feliz y la exposición a los medios me estimuló y me dio la oportunidad de conocer a gente muy interesante y de tener experiencias enriquecedoras. La valoro positivamente, aunque yo vi que no era lo que me interesaba. Es una etapa pasada, aunque de vez en cuando voy.

–Alguna vez ha comentado que ha tenido dos etapas en su vida…

–Cuando era un niño era muy solitario y no me interesaba mucho relacionarme con los demás. Estaba muy abstraído en mi mundo. El haber estado expuesto en los medios de comunicación me obligó a abrirme y tuvo ese elemento positivo. Yo no podía evitar estar todo el rato leyendo, estudiando, planteando preguntas, pensando en ideas… todavía me pasa.

Carlos Blanco en una de sus intervenciones en Crónicas Marcianas en 1999.