El Norte de Castilla

El discreto adiós del restaurante La Criolla

Dos personas, frente a la fachada del restaurante La Criolla.Tanarro
Dos personas, frente a la fachada del restaurante La Criolla.Tanarro
  • La familia Cándido, propietaria del local, incorporará este espacio al negocio para diseñar «el Mesón de siglo XXI»

Ha estado 35 años en el mismo lugar, con un trabajo constante y sereno que ha hecho que se haya ganado el reconocimiento de muchos segovianos. Sin embargo, las puertas del Restaurante La Criolla, en la calle Teodosio El Grande 4, se han cerrado para siempre al terminar el último servicio del día 1 de noviembre. La fecha estaba marcada en rojo en el calendario de su propietaria, Charo Gómez, que había fijado esa jornada como el último día de trabajo antes de su jubilación.

Fue un día intenso de trabajo por la festividad, pero también por los muchos clientes, que se habían convertido en amigos, que pasaron a despedirse de estos incansables trabajadores que han conseguido ganarse el reconocimiento de los segovianos por su buena cocina y por su buen servicio de barra.

Han pasado dos días desde entonces y Charo Gómez sigue tan emocionada que apenas puede hablar. Dejar este establecimiento por la jubilación es un paso muy importante para ella, un local que ha sido su vida durante tanto tiempo porque «me da muchísima pena, pero a la vez mucha alegría. Son sentimientos encontrados». En las redes sociales han querido despedirse de todos los que han dejado por allí su huella, desde los clientes hasta los proveedores y siempre dando «gracias a todos los segovianos» que han ido a este establecimiento con el paso de los años. Charo también tiene un recuerdo muy especial para sus trabajadores, con los que asegura que durante este tiempo han formado «una gran familia».

Fueron los trabajadores, los clientes y por supuesto, sus hijos, los pilares en los que se apoyó para superar uno de los golpes más duros que le ha dado la vida: el fallecimiento de su marido Carlos hace ocho años. Gracias a ellos siguió trabajando para sacar el negocio que juntos regentaban, a pesar de que fueron los agrios años de la recesión, cuando la economía de muchos se resintió porque «he pasado los ocho años de la crisis sin Carlos», dice con la voz entrecortada

Mantener el negocio abierto hasta su jubilación era, además para ella, un reto personal porque se lo había prometido a su marido, «y no podía faltar a lo prometido». Ahora puede sentirse orgullosa de haber cumplido con todo lo que se había propuesto y de haber sido un lugar emblemático de la hostelería, para segovianos y turistas, durante 35 años.

Dos plantas y un local

El inmueble donde se ha ubicado La Criolla es propiedad de la familia Cándido desde el año 2001, cuando adquirió el edificio de dos plantas y un local donde se ubica una tienda de souvenirs. Ahora queda por decidir qué harán con este espacio, porque «no teníamos previsto que Charo dejara el local, ha sido un poco por sorpresa», explicó el gerente del Mesón de Cándido, Cándido López. Destaca la «extraordinaria relación» que han tenido siempre con Charo Gómez, que ha sido «de buena vecindad y amistad, siempre hemos tenido un cariño especial a la familia», asegura.

Según explica López, la familia Cándido aún no tiene decidido en qué consistirá la ampliación, ni la distribución del espacio, pero las necesidades que se plantean pasan porque sean instalaciones generales. «Queremos diseñar el Mesón de Cándido del siglo XXI, el del futuro», resaltó López.