La Policía identifica a una decena de payasos diabólicos que atemorizaban a vecinos en Segovia

Un disfraz de payaso diabólico expuesto en una tienda.
Un disfraz de payaso diabólico expuesto en una tienda. / Efe
  • «Es un caso puntual, pero no me gustaría que se pusiera de moda», afirma la alcaldesa, Clara Luquero

«Es un caso puntual, no significa nada, pero no me gustaría que se pusiera de moda», afirma la alcaldesa de Segovia. La moda que preocupa a Clara Luquero es la las bromas pesadas causadas por individuos disfrazados de payasos, que ya corre como la pólvora por España y ha llegado también a Segovia. Una decena de personas fueron identificadas en la madrugada del pasado martes por la Policía Nacional tras haber sembrado la alarma entre los vecinos de San José y Nueva Segovia con sus disfraces de payasos diabólicos. Los agentes se incautaron de las máscaras y los utensilios con los que los jóvenes pretendían asustar con sus pesadas bromas a los vecinos de la ciudad, siguiendo la tendencia instaurada hace más de un año en Estados Unidos y en Canadá, y que en las últimas semanas ha saltado a Europa. Esta consiste en emplear grandes máscaras de payasos, desfiguradas y con apariencia ensangrentada. Suelen ubicarse en zonas poco iluminadas, donde esperan la llegada de personas a las que asustar con su apariencia macabra, persiguiéndolas con algún instrumento amenazador -en el caso de Segovia, los utensilios confiscados pretendían simular bates de béisbol y martillos-. Los 'bromistas' graban en vídeo sus mofas para más tarde compartirlas en internet.

En la madrugada del martes fueron varias las llamadas que recibieron los agentes de la Policía Nacional procedentes de distintos puntos de la ciudad, principalmente en los barrios de San José (Avenida de la Constitución y entorno del instituto Giner de los Ríos) y Nueva Segovia (plaza de Bécquer). Una vez en dichas zonas, los agentes procedieron a la identificación de una decena de jóvenes de etnia gitana disfrazados de payasos, en cuyos vehículos encontraron diferentes instrumentos con los que pretendían asustar a sus víctimas. Tras confiscar dichos utensilios y sus disfraces, los agentes se marcharon sin efectuar detenciones, al no poder constatar que dichos elementos se hubieran utilizado para intimidar a los viandantes.