El Norte de Castilla

«He tenido que soportar una acusación falsa durante 18 años»

Juan Carlos Toribio, en el centro, durante la rueda de prensa en la sede de la Fes. Antonio de Torre
Juan Carlos Toribio, en el centro, durante la rueda de prensa en la sede de la Fes. Antonio de Torre
  • El empresario Juan Carlos Toribio, absuelto del delito de apropiación indebida, estudia presentar una querella contra los exsocios que le acusaron

Los hechos son antiguos. Se remontan a 1997 y ni el juez ni las acusaciones han logrado desentrañar con exactitud como sucedieron. Forman parte del proceso judicial iniciado por dos de sus exsocios en las sociedades Enal Instalaciones y Censenal Ávila contra Juan Carlos Toribio, fundador de las empresas segovianas que forman el grupo Digital Audio. El proceso puede no haber terminado, pues cabe un último recurso de la acusación ante el Tribunal Supremo, pero la Audiencia Provincial de Segovia ha absuelto a Toribio del delito continuado de apropiación indebida.

Juan Carlos Toribio compareció ayer en la sede de la Federación Empresarial Segoviana para explicar esta sentencia y el farragoso procedimiento judicial. El empresario se considera una víctima de su exsocio Enrique Peñalva, que le acusó en varias querellas desde 2002, aunque el juicio se ha celebrado este año. Un retraso que «no es imputable al acusado, sino a la acusación particular» y, declaró Toribio, que ha supuesto que «haya tenido que soportar una acusación falsa durante 18 años».

Acompañado de sus hijas Cristina y Noelia, el empresario relatóque la sentencia de la Audiencia Provincial ha recogido en sus fundamentos que no ha quedado acreditado que se hicieran efectivas las operaciones mercantiles en las que Peñalva y otra de sus socias, Montserrat San Frutos, basaron su acusación.

Con el apoyo en la sentencia, Toribio manifestó que «la versión de la acusación es inconsistente, artificial», y también «insuficiente», aunque esto se haya debido a que los querellantes no hayan aportado pruebas, a quienes culpa de que «mediante falsas denuncias, engaños, faltando a la verdad, tergiversando pruebas y ocultando otras han intentado hundirme, tratando de engañar al propio Ministerio Fiscal, con el único fin de lucrarse ilícitamente, con una mala fe y una premeditación absoluta».

El acusado, absuelto, se convierte en acusador. Alega que Peñalva ha «urdido una trama durante 18 años» y que, implicando el empleo de recursos públicos de la administración de Justicia, «se va de rositas» porque el tribunal declara de oficio las costas. Aunque Toribio no ha decidido aún si su siguiente paso (a la espera de que se presente o no el recurso ante elTribunal Supremo por su adversario) será denunciar a Peñalva por presuntos delitos «contra la administración de Justicia y contra mi persona».

«Con inteligencia y cuidado»

Señaló al respecto que lo estudian sus asesores jurídicos, pero tiene a su favor lo que dice la sentencia de la Audiencia Provincial, que en todo esto los dos protagonistas, Toribio y Peñalva, «actuaban con inteligencia y cuidado, esforzándose en mantener sus respectivas posturas, cuidando sus intereses. Muy lejos de una pasividad, descuido e ignorancia que permitiese una supuesta apropiación indebida continuada por una de las partes, inadvertida en años». Por eso concluye el magistrado ponente que el relato de hechos probados no permite considerar que hubiera apropiación indebida, y absuelve también de cualquier responsabilidad a Bankia y a la Fundación Caja Segovia (como sucesoras de Caja Segovia, que actuó como intermediaria en las operaciones entre socios) pues lo que se dice para acusar a estas entidades es «inconsistente y falto de argumentación».

Y Toribió apostilló, con una frase de la sentencia, que la postura de Peñalva fue «inexplicable y artificial».