El Norte de Castilla

Voces de gesta, la historia canta

Un hombre camina junto al mirador con vistas a la iglesia de San Juan de los Caballeros.
Un hombre camina junto al mirador con vistas a la iglesia de San Juan de los Caballeros. / De Torre
  • de calle en calle

  • Los jardines Luis Martín García Marcos y Carlos Martín Crespo homenajean a los creadores del himno a Segovia

Es un lugar por el que a diario pasan junto a ellos numerosas personas, bien en coche o junto a la acera que les pasa por uno de esos laterales, porque al estar situados en el centro histórico de Segovia son muchos los que les dejan a un lado en su paseo hacia el Acueducto o la Catedral, o los que acuden con los más pequeños a disfrutar de sus columpios. Son los Jardines Luis Martín García Marcos y Carlos Martín Crespo, cuya única forma de acceso es desde la calle y la travesía de San Agustín.

El espacio ha contado con varios nombres a lo largo del siglo XX, ya que antes se denominaban plaza de Los Caídos, según recoge Juan Antonio Folgado en su libro ‘Las calles y plazas de Segovia y sus barrios incorporados’, «en homenaje a los combatientes del bando nacional fallecidos durante la guerra civil (1936-1939)», aunque también muchos segovianos lo han denominado como los jardines del Policlínico, por su cercanía al centro sanitario que en la actualidad está cerrado.

En noviembre del 2004, el nombre cambió oficialmente y se dedicó a los creadores del Himno a Segovia, cuya partitura es obra de Carlos Martín, mientras que la letra fue escrita por el poeta conservador Luis Martín García Marcos, amigo del músico. El himno fue estrenado en la Plaza Mayor el 3 de junio de 1928, con gran expectación entre los segovianos de la época, con las autoridades civiles y militares en el balcón del Ayuntamiento.

La banda de música que lo interpretó fue La Popular, dirigida por el propio Carlos Martín y que fundó en 1910. El periódico que Martín dirigía, El Heraldo Segoviano, recogía así este acontecimiento: «Carlos Martín con visible emoción, enarbola la batuta y para ‘quitarse el miedo’, ordena la ejecución de un pasadoble. Momento solemene.

El gentío, apiñado en derredor, se apresta a no perder voz, ni gesto, ni nota, ni compás. Después, el autor sobreponiéndose a la emoción del instante, marca el primer compás del himno. La parte final, con sabor a apoteosis, es seguida con una ovación cerrada de la multitud. Algunos exaltados dan vivas a Segovia y a los autores. Éste se repite». No es de extrañar la emoción de los segovianos al escuchar una composición poética-musical que ensalza los valores y sentimientos patrióticos de la ciudad, con un inicio que comienza con estas estrofas: «Voces de gesta, la historia canta/ también un himno bello y cordial/ por la Segovia, guerrera y Santa/ que dio las rosas, que dio las rosas de su rosal».

Periodista e impresor

Pero, ¿quiénes eran los creadores del himno a Segovia? Ambos segovianos fueron brillantes en las facetas en las que trabajaron. Luis Martín García Marcos (1895-1971) unió a su condición de periodista y cronista la de inspirado poeta, llegando a ser uno de los escritores segovianos destacados del siglo XX, con obras tan destacadas como el soneto ‘Ceniza en vilo’. Vivió una de las grandes épocas literarias segovianas, en la que compartió momentos con figuras tan relevantes como Antonio Machado, Mariano Quintanilla, Blas Zambrano, Jesús Unturbe, Emiliano Barral o Mariano Grau.

Por su parte, Carlos Martín Crespo (1882-1965) fue un gran impresor de la época republicana, siendo el responsable de ‘El Obrero Segoviano’ (1909) y ‘El Heraldo Segoviano’ (1926-1935). Una denuncia por parte de alguno de sus detractores –era socialista y apoyaba la causa republicana–, dio lugar a la detención y su encarcelamiento. En abril de 1937 le impusieron una multa de 25.000 pesetas, a la que su familia no puedo hacer frente. «El juzgado sacó a subasta las únicas pertenencias que tenía, es decir, la imprenta de la calle Infanta Isabel y los muebles de su casa, que fueron vendidos públicamente en marzo de 1938, cuando Carlos Martín, de 55 años de edad, ya había sido trasladado al campo de concentración franquista de Murguía (Álava)», según relata el periodista Carlos Álvaro en su libro ‘Crónicas Retrospectivas II: lugares, vivencias y sucesos en la Segovia de nuestros abuelos’ tras hablar con los descendientes del impresor.

Martín recibiría el indulto en 1953 y comenzó de nuevo «en un modestísimo local de la calle de San Francisco y llamó Imprenta Comercial…. Y le fue bien. Gracias a las andanzas con La Popular, mi abuelo conocía a los secretarios de todos los ayuntamientos de la provincia, que le mandaban trabajo a diario: carteles, programas de fiestas. La imprenta creció y llegó a tener numerosos obreros».

El cariño que ambos sentían por Segovia la plasmaron en el himno que hoy se repite en la actualidad el 29 de junio en la festividad de San Pedro, cuando es interpretado por el Taller Municipal de Música, además de ser el himno oficial en el Ayuntamiento en actos públicos y plenos desde hace más de una década.