El Norte de Castilla

José Llorente: «El amor propio me salvó; es muy importante tener optimismo y ganas de vivir»

José Llorente.
José Llorente. / A. Tanarro
  • El exconcejal, afectado por ictus, cree que para la recuperación es fundamental el apoyo y la reacción de la familia y de los amigos

Hace ya casi cinco años. El 18 de noviembre de 2011, José Llorente estaba vistiéndose para asistir a la gala de clausura de la Muestra de Cine Europeo de Segovia (Muces), y se desplomó sin notar nada antes. El entonces concejal del Ayuntamiento de Segovia tuvo un ictus. «Me caí redondo», recuerda. Como todos quienes lo padecen, no lo esperaba, ni siquiera con la advertencia que supone ser hipertenso y tener elevado el índice de colesterol, dos de los principales factores de riesgo.

Hoy, casi cinco años después, José Llorente está muy recuperado. La mejoría es constante, «cada día me encuentro un poco mejor», advierte. Pero sigue luchando contra las secuelas y es consciente de que «es una enfermedad y hay que tener cuidado». El ictus suele ser muy invalidante. A él le causó una paresia izquierda total que le afectó a la movilidad de la pierna y la mano de ese lado, y asegura que tuvo suerte porque enseguida le atendieron de urgencia en el Hospital General de Segovia, «muy rápido, con un tratamiento de choque, y de inmediato me trasladaron al Hospital Río Hortega de Valladolid, donde el servicio de Neurocirugía funciona muy bien».

Estuvo ingresado en Valladolid un mes y medio. Allí le operaron y allí empezó su recuperación. «Es fundamental el apoyo de la familia y de los amigos, ver cómo han reaccionado todos», asegura, porque quien ha padecido un ictus necesita apoyo constante, comprensión y ayuda para superar las secuelas. «Perdí la memoria, la cara se me quedó torcida, me costaba vocalizar bien porque también me afectó a la lengua y no tenía fuerza en el lado izquierdo», recuerda ahora cuando evoca los nueve meses largos en el servicio de Rehabilitación del Hospital General de Segovia, «donde me trataron muy bien; entré en silla de ruedas y salí andando».

Para recuperarse hace falta fuerza de voluntad: «Es muy importante tener ganas de vivir, ser optimista. A mí me salvó el amor propio, por eso dejé la silla de ruedas y empecé a andar, para superar la pérdida de musculatura». Por eso también agradece que «he podido tener lo que he querido y lo que he necesitado» y alaba «al fisioterapeuta que me dejó nuevo» y «al Servicio de Neurología del Hospital General de Segovia, con el doctor Jacinto Duarte a la cabeza, que son únicos».

Le queda superar una ligera disfuncionalidad en la pierna izquierda; le falta fuerza, pero valora mucho haber recuperado la memoria, «tener recuerdos de hace 40 años como si fuera ayer», y haber descubierto la plasticidad del cerebro, cómo las neuronas colaterales a las dañadas trabajan para asumir las funciones perdidas. «Hay que hacer ejercicios de memoria y forzar al cerebro», recomienda.