El Norte de Castilla

Una mujer mayo pasea por un pueblo de la provincia.
Una mujer mayo pasea por un pueblo de la provincia. / I. J.

El censo de la provincia se despeña hacia el siglo XIX

  • El INE ha hecho una proyección a quince años vista en la que Segovia sería uno de los territorios más castigados de España por la despoblación

  • De los más de 156.000 habitantes que hay ahora, la tendencia a la baja continuaría hasta situar la población en torno a los 138.000 empadronados

Son tendencias, vale, y la que marca la evolución demográfica Segovia bien podría ser la del cangrejo. Su censo va para atrás. Hasta ahora, los números vienen objetivizando el fenómeno de la despoblación. La provincia no encuentra un torniquete lo suficientemente apretado que contenga la hemorragia de habitantes. La realidad es que

la tónica dibuja una curva descendiente que ha bajado hasta los 156.281 habitantes a 1 de enero del año en curso, 1.289 menos que a la misma fecha del ejercicio anterior. Una reducción que se repite desde 2011, si se analizan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre población.

Esa reiteración de una demografía a la baja fija la tendencia. Y sobre ella, el ente oficial realiza una proyección que coloca el horizonte temporal a quince años vista. El contexto puede cambiar, para mejor o a peor; pero con las variables actuales que maneja el INE para elaborar su extrapolación puede afirmarse que Segovia será uno de los territorios de España que más ciudadanos perderá hasta el año 2031. Harto preocupante, inquietante y «alarmante», como ya manifestara el procurador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las Cortes de Castilla y León, José Luis Aceves.

«Para echarse a temblar»

El panorama de cuatro de los cinco partidos judiciales segovianos es «para echarse a temblar», dijo el portavoz socialista, quien citó como ejemplo el caso concreto del partido judicial de Cuéllar, que ha pasado de tener en 1950 un total de 40.265 habitantes a 23.856 en la actualidad en el padrón municipal. Estas cifras, apuntan desde las filas socialistas, significan una sangría del 40,75% de los habitantes de la comarca desde 1950. «Tan solo desde 2008 a 2015 se produjo una pérdida de población de más del 7,27% al pasar de 25.729 habitantes en el padrón de 2008 a los referenciados 23.856 de 2015», sostiene Aceves.

Tendencias como la que dibuja también la evolución negativa del censo de la capital en los últimos años. Aunque parece que la curva descendente ha atenuado su caída, a todos los efectos legales, la población del municipio de Segovia para todo este año es de 52.369 vecinos, 359 menos que el 1 de enero de 2015. El descenso de la cifra del padrón es menor que el registrado el ejercicio precedente, cuando la pérdida de habitantes fue de 532.

Para el portavoz del grupo municipal socialista que dirige los designios del Ayuntamiento de la capital, y a la sazón teniente de alcalde, Alfonso Reguera, la progresión de las disminuciones en el padrón, cada vez menos acusadas si se comparan con «las enormes bajadas» de los bienios de 2009-2010 y 2013-2014, cuando fueron prácticamente de un millar de vecinos cada año, dejan entrever «teóricamente» una mejora de la situación económica, que «ha estabilizado la población».

Trasvase al alfoz

Mucho menos halagüeño es el escenario que pinta el INE. El Instituto Nacional de Estadística saca la calculadora y aprieta el signo de la resta repetidamente hasta 2031. Quince años de constante descenso demográfico que conduce a la provincia desde los 156.281 vecinos de este año hasta los 138.558 que vaticina para dentro de tres lustros.

De cumplirse, el INE no tiene registros de una población segoviana tan corta desde al menos el siglo XIX. La operación matemática arroja un saldo negativo. En quince años, la previsión oficial es que la provincia sufra 17.723 bajas en su mapa demográfico. La proyección no distingue ni entra al detalle en el análisis de las zonas más castigadas o los entornos que pueden mantener el tipo.

De nuevo, si se atiende a las tendencias sobre las que el organismo elabora sus pronósticos provisionales, la despoblación sería un mal extendido prácticamente por todo el territorio segoviano. Únicamente el alfoz parece estar en la senda del crecimiento. Si entre el 1 de enero de 2014 y la misma fecha de 2015 la capital perdió 532 vecinos, los pueblos más cercanos a la ciudad ganaron casi 300 empadronados. Resulta evidente, pues, que buena parte de la población que desaparece de la urbe se ha trasladado a núcleos del cinturón metropolitano.

Palazuelos de Eresma es el municipio que más habitantes ganó durante ese periodo: 118 vecinos. El desarrollo de urbanizaciones como El Carrascalejo –ubicada dentro del término municipal pero a escasa distancia de Segovia– puede explicar el dato. El 'boom' demográfico de Palazuelos llama especialmente la atención. Desde que empezó el siglo XXI, el mayor pueblo del alfoz ha triplicado su censo, hasta acariciar los 5.000 vecinos.

En el retrovisor

Son tendencias, sí, pero de momento reales y tangibles. Modas objetivas como en las que se amparaba el procurador socialista en las Cortes regionales para volver a apretar el botón rojo de la alarma demográfica y para asegurar que «dentro de la Agenda de la Población no existen medidas específicas» que coloquen el torniquete para al menos detener la hemorragia de población.

Para muestra, otro botón. El del partido judicial de Riaza. Según las cifras que maneja José Luis Aceves, hace 66 años, este entorno del nordeste de la provincia estaba habitado por un censo conjunto de 11.710 ciudadanos; ahora, apenas llega a los 5.200 empadronados residentes.

Otro partido judicial aquejado por el mal de la despoblación es el de Sepúlveda. Si enfoca el espejo retrovisor de la comparación hasta el año 1950, en aquel entonces lo moraban 29.009 personas. En la actualidad, el censo ha quedado reducido a unos 12.700 residentes. Otra tendencia 'inspiradora' de los augurios del INE para los próximos tres lustros es la que dibuja la curva de la evolución de la población en el partido de Santa María de Nieva. A mitad del siglo pasado vivían 24.727 habitantes, y ahora apenas alcanzan los 14.000, subraya el procurador socialista. Como dicen, las estadísticas están para romperlas.