El Norte de Castilla

Silvia Clemente revisa unos documentos en su despacho en las Cortes regionales.
Silvia Clemente revisa unos documentos en su despacho en las Cortes regionales. / Gabriel Villamil

«En un año hemos tramitado tantas iniciativas como en cuatro»

  • La presidenta de las Cortes, Silvia Clemente, abre las puertas del Parlamento regional, el más plural de la historia de la comunidad

Cortes de Castilla y León, cuyas raíces históricas se remontan a principios del siglo XII, es una de las instituciones de representación en sede parlamentaria más antiguas de Europa. Así lo han reconocido numerosos estudios y autoridades en la materia. Hoy, al contemplar el imponente edificio vanguardista que acoge la cámara, nadie diría que las Cortes castellanas y leonesas tengan orígenes tan remotos.

En el área de Presidencia, nos espera Silvia Clemente. La política segoviana lleva algo más de un año al frente de la institución que mejor representa a los ciudadanos de Castilla y León. Un año intenso, marcado por las dinámicas inéditas que impone la pluralidad del hemiciclo, donde cada quince días se baten el cobre los representantes de seis formaciones políticas (PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos, IU y UPL). «Es un hemiciclo muy repartido. Los grupos quieren hacer valer sus argumentos y hay mayor tensión e intensidad en los debates, aunque todo ello contribuye a enriquecer el parlamentarismo», asegura Clemente, que abre de par en par las puertas de su despacho, una preciosa estancia con vistas al Monasterio de Nuestra Señora del Prado, sede de las consejerías de Educación y Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León. «Allí estuve cuatro años, cuando fui consejera de Cultura y Turismo, cuatro años muy bonitos», recuerda con nostalgia.

La presidenta de las Cortes guarda bien la memoria. Muy cerca de la mesa tiene dos vitrinas repletas de recuerdos de su paso por los distintos gabinetes de Juan Vicente Herrera, primero como consejera de Medio Ambiente (2001-2003), después como consejera de Cultura y Turismo (2003-2007) y, por último, como titular de Agricultura y Ganadería (2007-2015). Fotografías, caricaturas, distinciones y reconocimientos, incluso una calabaza y una mazorca de maíz. «Todas son cosas que me recuerdan momentos importantes que he vivido a lo largo de mi trayectoria política y proyectos que, al fin y al cabo, hemos contribuido a sacar adelante», señala. En un lugar destacado luce un divertido dibujo que lleva la firma de su pequeño: Rafael.

–¿Cómo es una jornada de diario en las Cortes de Castilla y León? –le pregunto mientras guiamos nuestros pasos hacia el hemiciclo.

–Depende de la agenda, que siempre suele estar muy apretada. Si hay pleno o reunión de la Mesa y de la Junta de Portavoces, ya está el día echado. Si es una jornada normal, recibo a muchas personas en mi despacho, representantes de asociaciones o colectivos que vienen a verme por diferentes motivos, porque quiere poner en marcha una iniciativa, o porque quieren celebrar aquí una jornada... Luego están las reuniones necesarias para el funcionamiento interno de la casa: con el letrado mayor, con los responsables del departamento de Informática... Y, por supuesto, la gestión propia de la organización interna. No faltan las citas semanales con los portavoces de los distintos grupos, la preparación de los asuntos que van a ir a la Mesa, la firma de las citaciones, la gestión de las actividades de la Fundación Villalar... Todo lo voy encajando en la agenda y siempre hay trabajo. Desde luego, aquí no te aburres.

El hemiciclo de las Cortes de Castilla y León impresiona. Es la joya de la corona del edificio donde reside la soberanía de los ciudadanos de la comunidad autónoma, un amplio salón con planta cuadrada de 26 metros en cada uno de los lados y una altura de 13,30 metros sobre la cubierta principal. Desde el exterior, es el espacio que ocupa el gran cubo de vidrio serigrafiado con imágenes digitalizadas de alabastro, visible desde cualquier ángulo del inmueble.

–Es el sanctasanctórum. Y cada vez vienen más personas –dice la presidenta señalando las plateas–. Es algo que nos hemos propuesto y que poco a poco estamos consiguiendo. Vienen estudiantes universitarios, grupos de emigrantes castellanos y leoneses procedentes de Hispanoamérica, colectivos profesionales, asociaciones de vecinos...

El hemiciclo dispone de asiento para ochenta y cuatro procuradores (cuarenta y dos del PP, veinticinco de PSOE, diez de Podemos, cinco de Ciudadanos, uno de Izquierda Unida y otro de UPL). Es el más plural de todos los parlamentos de la historia de la comunidad autónoma, circunstancia que ya se deja notar en el ritmo de la legislatura. «Ese pluralismo repercute en la dinámica de toda la gestión y tramitación que hacemos. De hecho, en solo un año de legislatura hemos tenido prácticamente tantas iniciativas parlamentarias y actividades institucionales como durante una legislatura entera. Evidentemente, todo se ha multiplicado por el número de grupos parlamentarios que hay. Nunca antes había habido una representación política tan amplia», explica Silvia Clemente.

La disparidad de opiniones y criterios enriquece el debate, pero dificulta sobremanera la función moderadora de la presidenta, que en muchas ocasiones se siente como la ‘profe’ que reprende a los escolares que más guerra dan. «Tener más grupos políticos equivale a tener más opiniones, más puntos de vista, y, claro, la controversia crece exponencialmente. Hay más riqueza en los debates, sí, pero también más tensión y más dificultades a la hora de mantener el orden y conseguir que se cumplan los tiempos. Tengo que estar muy encima, muy atenta, porque a veces ellos mismos, inmersos en el fragor del debate, pierden el hilo e incluso el sentido de la votación. Es muy complicado».

–¿Y quién le da más guerra? –intervengo.

–Depende. Hombre, la guerra suele ser proporcional al número de procuradores del grupo y a la oposición que ejercen, en el caso de la oposición, claro. El grupo socialista es el más numeroso y genera más debates e iniciativas. Sí, el PSOE suele dar más guerra, pero el Partido Popular no se queda atrás ¿eh? También suele dar guerra porque tiene cuarenta y dos procuradores y... ¡Uf! Hay mucha tensión en los debates.

–Y usted, en medio...

–Claro. Si a uno le has dejado un poquito más, pues quiere más todavía; si a otro le has cortado, qué mal lo has hecho porque precisamente iba a terminar en ese momento; si a otro le has llamado la atención, pues también se enfada porque al de al lado no le has dicho nada cuando ha hecho lo mismo... En fin. Al final, digo: bueno, como no lo hago a gusto de nadie pues, nada, voy a hacerlo como yo lo tengo que hacer y se acabó –responde riendo.

Mesa y comisiones

Del hemiciclo, a la sala donde se reúnen la Mesa y la Junta de Portavoces, una estancia amplia y bien iluminada. «Nos trasladamos aquí porque el lugar donde nos reuníamos antes era poco funcional, y también porque, claro, ahora somos más y necesitamos más espacio. La Mesa la integramos seis personas y la Junta de Portavoces, diecisiete. Nos vemos todos los viernes. Dependiendo de los asuntos a tratar, la Mesa comienza a las nueve o a las nueve y media de la mañana. Hora y media después, se reúne la Junta de Portavoces. Los viernes antes de pleno hay otra Mesa, a última hora de la mañana, con el objetivo de calificar y ordenar las preguntas que van a pleno», explica la presidenta.

El pasado 16 de septiembre, la Mesa y la Junta de Portavoces se reunieron por primera vez fuera de la sede de las Cortes. Lo hicieron en el Alcázar de Segovia, primera parada de una itinerancia que durará varios meses. Anteayer, las reuniones se celebraron en Soria. «Queremos salir a todas las capitales porque consideramos fundamental acercar las Cortes a los ciudadanos e instituciones de cada provincia. Lo de Segovia fue positivísimo. Cuando sales, te das cuenta de que no se conoce a los portavoces y de que los portavoces tampoco conocen a los responsables de las instituciones locales. En Soria, la receptividad también ha sido magnífica. Es muy importante que la ciudadanía nos ponga cara y sepa que puede acercarse a nosotros, que hay asuntos que podemos gestionar y que puede contar con los grupos para trasladarles aquellas iniciativas que considere oportunas».

La sala de comisiones Cortes de León está a tan solo unos pasos de las banderas provinciales que rodean el exterior del círculo que forma el hemiciclo. Es el otro gran espacio para el debate político. Hay dos salas de comisiones más, pero esta es la de mayor tamaño: tiene capacidad para albergar hasta tres comisiones de trabajo a la vez. «En el pleno se debaten los asuntos de interés regional y en las comisiones, los de interés provincial o local –explica Silvia Clemente–. En la actualidad, cada comisión tiene dieciocho procuradores: diez del PP, cinco del PSOE, dos de Podemos, uno de IU y otro de UPL. Todos los días se celebra alguna: Sanidad, Medio Ambiente, Cultura y Turismo... También hay dos comisiones de investigación y dos permanentes, recientemente constituidas».

El edificio de las Cortes de Castilla y León es una ciudad a pequeña escala en la que trabajan cien funcionarios. Esto quiere decir que los despachos están a pleno rendimiento en horario laboral y que no falta actividad. Y eso que la política regional es una balsa de aceite en comparación con lo que ocurre en Madrid. «Han sido meses duros, de mucha preocupación por la falta de Gobierno –reflexiona la presidenta–. La organización territorial de España posee dos pilares:la administración del Estado y las comunidades autónomas, que tienen mucho peso. La falta de Gobierno afecta al funcionamiento normal de las comunidades autónomas, aunque, afortunadamente, en Castilla y León se constituyó un Ejecutivo estable que continúa desarrollando las políticas para las que tiene competencia. Pero los presupuestos siguen pendientes de que haya Gobierno en Madrid, que es lo que nos otorga tranquilidad y normalidad. Estamos inmersos en una situación de recuperación económica, y es necesario contar con un presupuesto central que permita a las comunidades hacer sus propias cuentas y al Estado, cumplir con sus obligaciones con Europa. Es imprescindible no salirnos de la senda de recuperación económica que hemos emprendido».

En estas llegamos al Salón de Recepciones, exquisitamente decorado con obras pictóricas de artistas contemporáneos, entre ellos Esteban Vicente, Modesto Ciruelos o José Manuel Díaz-Caneja. «Aquí se celebró la última toma de posesión del presidente Herrera, la de 2015 –recuerda–. Es un salón que solemos utilizar cuando recibimos a un grupo numeroso, un espacio muy especial. Por ejemplo, mañana [la entrevista se realizó el pasado miércoles] recibimos a un grupo de parlamentarios hindúes que se encuentran en España porque se cumplen sesenta años de relaciones diplomáticas con la India».

La visita, la nuestra, termina en el exterior, al pie de la avenida de Salamanca. Antes de despedirse, Silvia Clemente retoma el asunto de la gobernabilidad del país, pendiente estos días de si los socialistas deciden o no abstenerse y facilitar el Gobierno a Mariano Rajoy. «Parece que el PSOE está más cerca de la abstención y que Rajoy será investido en breve. No sé lo que ocurrirá, pero tener Gobierno es algo muy urgente».