Restos de la necrópolis de la Torre de San Andrés.
Restos de la necrópolis de la Torre de San Andrés. / El Norte

Los arqueólogos encuentran una necrópolis bajo la Torre de San Andrés

  • Los especialistas han desarrollado una investigación profunda para conocer con detalle la construcción

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La Junta de Castilla y León realizó, durante la segunda quincena del mes de septiembre, una intervención arqueológica en la Torre de San Andrés de Sepúlveda encaminada a un mayor conocimiento científico del bien, así como a su protección y conservación.

Los trabajos, cofinanciados por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y dirigidos por la arqueóloga Amparo Martín, consistieron en una investigación profunda de la edificación para la obtención de la información necesaria sobre sus características arquitectónicas y funcionales, sus fases constructivas y posibles reutilizaciones, y sus relaciones con las edificaciones colindantes. Además, se ha realizado el estudio de sus referencias arqueológicas a través de la investigación de las secuencias estratigráficas en el interior y en el exterior y su vinculación con los elementos arquitectónicos conservados.

Para llevar a cabo esta intervención se ha realizado la apertura de tres áreas de excavación: una en el interior de la construcción, para el estudio de posibles restos de la distribución original, niveles de utilización, acceso al edificio primitivo y análisis de los elementos constructivos y su posible funcionalidad; otra en el exterior, junto al teórico acceso en el muro sur, para el estudio del arco semienterrado y el análisis de relaciones entre las distintas fábricas a nivel de cimentaciones y rasantes originales; y otra más en el exterior, adosada al muro norte, donde se intuyen otras estructuras constructivas que pueden estar relacionadas con la torre.

Los resultados de la excavación han puesto de manifiesto en el interior una necrópolis en fosas talladas en la roca, un antiguo acceso en el muro occidental y restos de una escalera hacia los pisos superiores. En el exterior se han documentado muros de sillares de apariencia románica, un enlosado y un pasillo que comunica con una pequeña poterna en el muro meridional de acceso a la torre.

La Torre de San Andrés se sitúa en el extremo suroccidental del casco urbano, en una ladera pronunciada, con dominio visual del puente del río Castilla y de la puerta de Duruelo. En la actualidad el edificio tiene adosadas construcciones que lo enmascaran entre el caserío de este barrio de Sepúlveda. Documentalmente se relaciona con la iglesia de San Andrés, citada como parroquia desde el siglo XIII, aunque parece más una torre defensiva o de vigilancia. Se trata de una construcción de gran altura, planta cuadrada y anchos muros construidos con una fábrica poco común denominada mampostería encintada, con uso combinado de ladrillo y piedra, una doble hilada de ladrillos alternada con una fila de calizas enmarcadas en ladrillos verticales. Cuenta con cubierta a un agua y tres pisos, cada uno con balcón en la fachada meridional, elementos que no corresponden a la construcción original.

Las características formales y técnicas del edificio hacen posible su identificación con una construcción de época islámica de carácter militar, sin descartar un posible uso religioso, como es habitual en muchas construcciones de esta época. Las referencias históricas y arqueológicas disponibles permiten situar su fecha entre el siglo X y la primera mitad del XI, en época califal.