El Norte de Castilla

«Tenía muy mal pronóstico, pero le dije al oncólogo que me venía muy mal morirme»

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Concepción Manrique lee el manifiesta del Día contra el Cáncer de Mama. / Antonio de Torre

  • Concepción Manrique Médico, operada hace dieciséis años, se considera curada

Concepción Manrique sigue luchando contra el cáncer, aunque se considera curada. Lo combate en tres frentes, además. En el suyo, con las revisiones anuales, como voluntaria en la junta provincial de la Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer (AECC) y en su consulta como médico rural. Por su profesión supo desde el primer momento el alcance del diagnóstico que le dieron hace 16 años. «Tenía 36 años, cuando vi la anatomía patológica supe que era un tumor muy agresivo y que podía morir; luego fue todo muy rápido, en Segovia todavía no había oncólogos y me tuve que ir a Madrid, aunque la cirugía y el diagnóstico fueron aquí con el doctor Jiménez Cobaleda». Fue una mastectomía radical con la extirpación de los ganglios linfáticos y le dieron seis ciclos de quimioterapia. «El oncólogo en Madrid me dijo que el tumor era muy agresivo y que tenía muchas posibilidades de sobrevivir, pero yo le dije que me venía muy mal morirme», recuerda.

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Entonces no estaba aún implantado el tratamiento con anticuerpos monoclonales, fundamental hoy para muchas pacientes con el mismo tipo de cáncer de mama que el suyo, y Concepción sugirió que le incluyeran en algún grupo de investigación con algún tratamiento experimental. «Pero no fue necesario, la quimioterapia funcionó estupendamente; luego me hicieron una reconstrucción fantástica en Burgos –relata– y hace dos años me quité el problema más grande que he tenido, que ha sido el linfedema y que es una consecuencia que no se tiene muy en cuenta». Fueron cuatro años de lista de espera para que le operasen en Barcelona, en la sanidad pública y con microcirugía, y hoy dice que «no hay nada mejor que haya podido hacer».

Ahora aconseja a sus pacientes sobre la prevención y, si ha llegado el caso, sobre el linfedema y otras consecuencias y sus tratamientos. Y subraya que en esta dolencia «está enferma toda la familia» y es muy importante el apoyo de la pareja: «Muchos matrimonios se quedan en el camino cuando a una mujer le detectan un cáncer de mama, cuando le hacen una mastectomía. Es muy duro verte mutilada, literalmente, y muchos maridos son incapaces de asimilarlo. Yo he tenido una pareja excelente y con el apoyo familiar hemos seguido el camino adelante entre todos; el apoyo es muy importante porque tienes momentos de bajón. Yo estoy curada, pero sigo pasando revisiones y es muy importante tener alguien al lado».

A Concepción no le descubrieron el tumor en una mamografía, porque no estaba en el grupo de edad pautado, pero anima a todas las mujeres a hacérsela cuando les llegue la carta de la Junta o a acudir a su médico de cabecera cuando noten algo raro en el pecho. Por propia experiencia vital y por la profesional, insiste en que «es muy importante la detección temprana, la mamografía preventiva que puede detectar un tumor hasta dos años antes de que sea palpable». Y en esta lucha sigue en su consulta de médico de familia. «Porque de esto se sale», dice.