El Norte de Castilla

El latido de lo inanimado

Pilar Coomonte posa junto a sus obras en la sala de La Alhóndiga. Antonio Tanarro
Pilar Coomonte posa junto a sus obras en la sala de La Alhóndiga. Antonio Tanarro
  • Pilar Coomonte inaugura este jueves en La Alhóndiga su nueva exposición, una serie de sesenta obras que reflejan la alquimia plástica de la autora

Pilar Coomonte tiene algo de niña y de hechicera. La artista posee el don de dialogar con las cosas, de hablar con lo inanimado y de encontrarle un sentido bello. Lo mismo que la magia y la infancia. Manuel Vicent, escritor, articulista, periodista y también galerista de arte, parece envidiarle sanamente esa «facultad de sentirlo todo vivo y comunicado entre sí» cuando habla de la autora y su obra. Así, elogia de Coomonte su capacidad espiritual «de sentir el bosque animado, propia de los espíritus mágicos, pero la magia es el principio de la ciencia». Esa esencia radical es una de las evocaciones inspiradoras de Pilar Coomonte, quien «dibuja la etapa primitiva del alma, tal vez el estado original de su encarnación cuando ella era una flor, una iguana, una liana, en el jardín de la inocencia», esboza con palabras Vicent lo que la pintora residente en Segovia bosqueja en el lienzo.

El pasaporte artístico de Coomonte está plagado de sellos de los rincones del mundo que han acogido y admirado su obra. Praga, Cracovia, Viena, La Haya, Múnich, Túnez, Atenas, Copenague, Oslo... Cincuenta y tres muestras individuales con las que esta ‘hechicera’ ha recorrido el planeta. Su querida Segovia es ahora parada en su viaje al corazón de la tierra. De hecho, esa búsqueda del latido primigenio que dota de vida a la naturaleza es la que da nombre a una exposición muy especial (y aún más representativa de su periplo) porque atraviesa la creación plástica de Coomonte desde los ochenta hasta hoy a través de una selección de sesenta cuadros.

La muestra será inaugurada mañana jueves, a las 20:30 horas, en las salas del centro cultural de La Alhóndiga, por la alcaldesa de la ciudad, Clara Luquero, y por la concejala de Cultura, Marifé Santiago.

Como le ocurre a Manuel Vicent, otros nombres sucumben al ánima embrujada que guía los pasos por el universo orgánico, cromático, vivo y en constante transformación que imagina Coomonte. Santiago Amón, Moncho Alpuente, Antonio Ruiz o José Milán Ullán deambulan con ensimismamiento por el jardín feminizado (o la mujer ajardinada) que idea la artista, quien vuelve a sentir el gusanillo de desnudar su obra ante el espectador segoviano.

Ruiz compara el trabajo de la artista con la búsqueda de la piedra filosofal, del carbunclo «que acertaban a traer a la luz los viejos alquimistas». La ‘alquimia vegetal’ (nombre que ilustró la muestra que ofreció hace algo más de tres años en la capital segoviana) es la revelación de «la feminidad vegetal, aquella carne que se confunde con una raíz húmeda de la creación, un abrazo germinativo con la naturaleza: he ahí el trabajo de esta gran artista», apostilla Manuel Vicent.

Experiencia sensitiva

Los dedos y las manos con las que Pilar Coomonte ha creado su universo plástico son la prolongación de su alma y su corazón. Tan pasional a la hora de expresarse como exquisitamente visceral ante el lienzo, Pilar Coomonte transforma sus exposiciones en «una maravillosa experiencia sensitiva», como recordó en su día Vicent. El culmen sería que de fondo sonase Mahler.

Sus cuadros son territorios para la vida. Su estudio es un telar y los lápices de colores son hilos. La superficie sobre la que dibuja es, realmente, el entramado de todas las tejedoras que, como la propia autora, han sabido darle figura al sueño. «Hilos que bordan con alma de hojas otoñales y brotan como venas sobre el temor para que el miedo no enturbie la aparición de un bosque de mujeres libres, de libélulas y pájaros que han aprendido el vuelo», evoca quien acompaña a Pilar Coomonte vital y espiritualmente, Nicolás Gless. Es el entusiasmo transformador que Pilar Coomonte cataliza a través del colorista simbolismo y el surrealismo que laten en cada uno de sus cuadros. En su manifestación puramente plástica busca, extrae y redefine la belleza en su envoltorio más desbordante.

La exposición ‘En el corazón de la tierra o atravesar la obra de Pilar Coomonte’ estará abierta al público hasta el 13 de noviembre. El horario de visita será de miércoles a viernes, de 18 a 21 horas; y sábados, domingos y festivos, de 12 a 14 y de 18 a 21 horas.