El Norte de Castilla

Los barrios periféricos de Segovia crecieron en terreno baldío y barato

El profesor José María Costa y el concejal Andrés Torquemada, momentos antes de la conferencia.
El profesor José María Costa y el concejal Andrés Torquemada, momentos antes de la conferencia. / Antonio de Torre
  • El profesor José María Costa explica en el Centro Cívico de La Albuera la formación de los caseríos exteriores de la ciudad a partir de 1960

Los terrenos que ocupan las manzanas de casas y calles de La Albuera y El Carmen fueron suelo baldío hasta después de la Guerra Civil. Estos barrios, como el de San José y los crecimientos de la ciudad en los entornos de San Millán o el Cristo del Mercado, tienen su origen en la posguerra. José María Costa, que fue profesor de historia y director del Instituto Politécnico hasta su jubilación, explicó este martes para los vecinos de La Albuera la expansión de Segovia desde los puntos de vista geográfico, histórico y social y cómo estas características han influido en la creación de los barrios exteriores de la ciudad.

La charla del profesor Costa, organizada por la Asociación de Vecinos de La Albuera, incidió en la formación de los arrabales en la Edad Media, ocupados por la gente trabajadora mientras los ricos, cristianos, judío y algún árabe, residían en el recinto amurallado. En el entorno de San Blas, San Gil, San Lorenzo y San Marcos vivían y trabajaban los hortelanos, y en el de la ermita del Cristo del Mercado más tarde los agricultores. «Desde ese núcleo se constituyen pasando el tiempo todos los barrios exteriores», comentó. Los de El Carmen, primero, y La Albuera, después, se formaron a partir de 1945, pues el crecimiento de la ciudad fue tomando forma sobre todo en la segunda mitad del siglo XX.

«Hasta 1812 Segovia quedó abandonada. Aquel año fueron dos diputados a las Cortes de Cádiz pidiendo que se incrementase el presupuesto estatal para las fábricas de paños de Ortiz de Paz, Ochoandategui y Ezequiel González, pero esas peticiones no fueron oídas por los políticos, y la ciudad pasó momentos de hambre y de escasez prácticamente desde 1780 hasta 1845», explicó el profesor Costa. No fue mejor el tratamiento de los sucesivos gobiernos, que en el mejor de los casos superarban por poco los dos años, aunque Segovia fue creciendo poco a poco hasta la II República.

La Guerra Civil, sin embargo, no le vino mal a la ciudad «al adherirse enseguida el general Varela a la sublevación de Franco y así en la posguerra se ayudó a Segovia a través del Instituto Nacional de la Vivienda o la Organización Nacional del Hogar», indicó. Con esta ayuda surgió el barrio de El Carmen y La Albuera, donde solo estaba el campo de fútbol de Chamberí, «todo lo demás era suelo baldío». En 1960 estos terrenos «acogieron toda la emigración de los pueblos»; el Gobierno de Franco pensó que «aquí se podían hacer casas pequeñas, con un pequeño patio, donde puedan tener un gallinero y un cerdo o unos conejos para que no pierdan su hábitat rural».

Recordó el profesor Costa que «se construyeron más de 230 casas por intervención del arzobispo Luciano Pérez Platero y el obispo Daniel Llorente, siendo gobernador civil Pascual Marín». Poco a poco, alrededor de estas casas se construyó El Carmen, San Frutos, en torno a la avenida del Marqués de Lozoya y la calle Cronista Enríquez... «El crecimiento de Segovia se hizo entonces en los años 60 hacia arriba, hacia la carretera de La Granja, a partir de estos suelos baldíos y más baratos».