El Norte de Castilla

Raquel Sanz, viuda de Víctor Barrio.
Raquel Sanz, viuda de Víctor Barrio. / Archivo de la familia Barrio-Sanz

«Estamos sufriendo un acoso constante que te remueve todo»

  • La viuda de Víctor Barrio, Raquel Sanz, pide «condenas ejemplarizantes» contra quienes se amparan en el anonimato

cuatro meses. A Raquel Sanz, viuda de Víctor Barrio, le siguen llegando comentarios vejatorios de personas que están en contra de la fiesta de los toros. «Para nada quiero compararme con las víctimas del terrorismo, pero estamos sufriendo un acoso constante que te remueve todo. No tengo por qué aguantar porque son actitudes denunciables y condenables. Ojalá haya condenas ejemplarizantes para cortar a la gente que se ampara en la impunidad del anonimato», declara a la vez que afirma que «no hay más crueldad ahora que antes. Siempre ha habido la misma». Y recuerda que «Víctor lo sufría todo el tiempo. En comentarios contra él o contra los taurinos, al principio entraba al trapo, pero conforme los otros seguían insultándole, yo le decía que pasara y que les bloqueara».

Ahora es otra cosa. Está «muy disgustada porque no sé para qué sirven los reportes de Twitter. Yo reporto comentarios y me responden que no ven nada para revisar una cuenta. No sé si de verdad los miran o es un robot. De todas formas, yo hago un pantallazo y lo reenvío a los abogados para que los analicen caso por caso», apunta. Porque considera que «estos nuevos medios necesitan una regularización, y no solo nacional, también internacional».

Ya conocía el auto del juzgado de Paterna. Sanz agradece «de corazón» al abogado de Castellón lo que ha hecho. Vicente Balaguer ya le había informado de esa acción legal, pero destaca que «el resultado nada tiene que ver con la denuncia que interpusimos la familia a través de la Fundación Toro de Lidia. La nuestra sigue adelante». En la demanda de conciliación previa a la querella piden al profesor que reconozca lo que dijo, que se retracte y también una indemnización. La conciliación es el viernes, pero no irá ella ni los padres de Víctor; estarán representados por el despacho Cremades & Calvo Sotelo. Pero si se encontrara al autor de los mensajes «le diría que si es capaz de decirme el mismo comentario que hizo mirándome a los ojos a mí y a los padres de Víctor. Si es capaz de hacerlo y decirlo, entonces esa persona no puede vivir con el resto de la sociedad porque no está bien, habría que llevarla a un psiquiátrico».

Al principio le costó reaccionar, es ahora cuando se da cuenta «de todo esto de las redes sociales», a raíz de un comentario de un activista del Partido Animalista. «Decía que el 9 de julio se le había muerto el perro y que nadie le había dado el pésame, entonces me pregunté si esa persona hubiera sido capaz de decir lo mismo a cualquiera que estuviera en mi lugar y en el de la familia de Víctor. Me temo que esta gente está sola, que no tiene humanidad».

Dicho auto archiva provisionalmente la denuncia del letrado castellonense al no apreciar un delito de incitación al odio y a la violencia. La acción judicial de la familia de Víctor Barrio «sigue adelante», confirma Raquel Sanz, quien se queja de la ausencia de regularización que existe en las redes sociales. Después de más de tres meses de la fatal cornada que acabó con la vida de su marido, ella sigue sufriendo «todos los días» comentarios y vejaciones. Si se encontrara cara a cara con el maestro valenciano, «le diría que me lo repitiera lo que dijo en este comentario de Facebook mirándome a los ojos y a los ojos de los padres de Víctor».

«Casi me ha dolido más lo de Adrián (Hinojosa) porque Víctor ya se había ido», declara Raquel Sanz. Recuerda que «es un niño que está venciendo una batalla por su vida frente a una enfermedad muy cruel, por lo que a quien le desee la muerte deberían detenerlo y enviarlo a la cárcel». El pequeño quiere ser torero, y los animalistas se lo reprochan en las redes sociales. Raquel ha hablado con la familia de Adrián y les ha manifestado «mi total repulsa ante tanta falta de humanidad». Estas situaciones, explica, «hacen que me pregunte si quien hace esos comentarios tendrá familia, unos padres, unos hermanos o alguien cercano que haya pasado una enfermedad así. No sé hasta dónde vamos a llegar. Adrián es un angelito que va a salir adelante».