El Norte de Castilla

El sector resinero prevé una merma en la producción por el calor tardío y las escasas lluvias

Exhibición de métodos de resinación. M. Rico
Exhibición de métodos de resinación. M. Rico
  • La Fiesta de la Resina en Cuéllar anticipa el fin de una campaña con mala climatología

Aunque aún falta en torno a un mes para finalizar la campaña 2016 de resinación, quienes se dedican a este oficio decidieron reunirse ayer en la villa de Cuéllar con el fin de pasar una jornada de ocio en la Feria Nacional de la Resina, una cita que reunió a decenas de trabajadores del pinar que compartieron actividades y debatieron sobre los problemas existentes actualmente en el sector.

La jornada comenzaba a las 11:00 horas con la celebración de una misa en el Santuario de Nuestra Señora del Henar, patrona de los resineros españoles desde el año 1958, tras la declaración del Papa Pío XII, tras una petición de los propios trabajadores de la resina. Seguidamente la actividad se trasladó hasta el centro de la villa, los Paseos de San Francisco, donde a lo largo de la jornada los asistentes disfrutaron de multitud de actividades lúdicas como juegos populares y música en directo, además de un pequeño mercado con productos artesanos de alimentos de Segovia, como quesos, vinos o cervezas, y un puesto de venta de herramientas propias del sector resinero.

La actividad fue inaugurada por el alcalde de la villa, Jesús García y la presidenta de la Asociación Nacional de Resineros, Francisca Jurado, quienes estuvieron acompañados de distintas autoridades como el senador Juan Carlos Álvarez, los procuradores regionales José Luis Aceves y José María Bravo y varios diputados provinciales como el de Promoción Económica, Jaime Pérez y varios miembros del grupo socialista, además de la concejala de Medio Ambiente, Montserrat Rodrigo.

Todos ellos se acercaron también hasta el interior de las naves laterales de la iglesia de San Francisco, donde hasta hoy se puede disfrutar de una exposición que trata de acercar hasta la villa una pequeña parte del trabajo de la resinación. En el lugar se pueden ver numerosas herramientas de resinación, donde no faltan hojalatas pica corteza, un remasador, variados potes, que se mezclan con los propios elementos del pinar, troncos, cortezas, barrujo o piñas. Además, la muestra se completa con poesías dedicadas al pinar o al oficio de los resineros, publicaciones sobre el sector, óleos de Carlos de la Rosa y productos derivados de la resina.

A lo largo de la jornada, los asistentes también pudieron disfrutar de una exhibición de las distintas técnicas de resinación y de una exhibición de corte de troncos con hacha, además de una ‘comida de resinero’, consistente en pincho moruno, panceta, morcilla, chorizo y salchicha, acompañado de limonada. Desde la organización se realizaron varias parrilladas para todos los que se quisieron acercar a degustar este rico plato, formado por productos derivados de la matanza y que se podía cocinar directamente en el pinar encendiendo una hoguera, por lo que era habitual que muchos resineros lo degustaran durante su trabajo en el pinar.

Si bien, eso era antes de los años ochenta, década en la que llegó el declive a la industria resinera, que hasta entonces había sido una de las profesiones fuente de riqueza en el medio rural segoviano. Motivos económicos y la llegada de nuevas alternativas dejaron relegada la explotación resinera de los montes durante décadas, aunque en la comarca de Cuéllar volvió a resurgir hace unos años, gracias a la instalación de una gran industria que ha convertido el trabajo de la resina en un nuevo yacimiento de empleo.

Desde la Asociación Nacional de Resineros, su presidenta, Francisca Jurado, destacó que el sector en general tuvo un ligero repunte hace unos seis años, que en la comarca se vio propiciado por la llegada de una gran industria, pero también por la falta de empleo en el medio rural. En estos momentos, dijo, el sector se encuentra estabilizado, sumando incluso algunas nuevas incorporaciones, aunque de forma lenta. En palabras de la propia presidenta «lo importante es que no haya bajas».

Campaña «rara»

Respecto a la campaña actual, Jurado destacó que a su juicio está siendo ‘rara’, principalmente debido a la climatología, aunque no se aventuró a destacar si será buena o mala, pues en la mayoría de los casos aún falta la última recogida. La campaña, que suele empezar sobre el mes de marzo, finalizará en torno a mediados de noviembre. Así, apuntaba que se pensaba que iba a ser una buena campaña, puesto que en primavera hubo lluvia abundante, lo que ayuda al pinar, pero finalmente el calor llegó tarde, por lo que el trabajo de resinado se retrasó.

De forma similar explicaban la campaña Alejandro García y Guillermo Arranz, resineros y miembros de la agrupación, que marcaban la meteorología como uno de los factores más importantes que influyen en una campaña. En esta ocasión señalaban que ha sido un tiempo muy seco y que la resina necesita especialmente unas lluvias en agosto para evitar exceso de algunas sustancias.

En cuanto a cifras, en la zona de Segovia, cada resinero suele obtener una media de tres kilos de materia prima en cada pino, una cifra que se reduce en otras provincias, como es el caso de León, por ejemplo. Todo ello depende de numerosos factores, no sólo del tiempo que se emplee en el trabajo o las tan necesarias lluvias, sino también de la capacidad técnica en el trabajo manual, o del momento en el que se realice la resinación,egún señaló García .

En la zona de Cuéllar la mayoría de los trabajadores de nueva incorporación iniciaron su trabajo hace ahora seis años, por lo que en esta campaña vuelven a recoger la resina de la parte más baja del pino, lo que supone una menor recogida, que unida a la climatología hace que no se esperen grandes datos.

Aumento de la mano de obra

En estos momentos en Castilla y León puede haber unos 800 titulares de explotaciones resineras, según apuntaron desde la Asociación, aunque se les puede sumar una cifra de unos 600 trabajadores más, ya que el pinar necesita mucha mano de obra. La cifra ha aumentado de forma considerable en los últimos años, pues en 2010 la región apenas sumaba un centenar de resineros, de los que menos de la mitad tenían dedicación exclusiva. Hoy este también es uno de los problemas del sector, pues la campaña se prolonga desde marzo o abril hasta noviembre, por lo que muchas de las personas que se dedican a esta actividad lo utilizan como complementaria a otra profesión.

En lo que respecta a precios, estos van variando también dependiendo de la zona, aunque en los últimos años se mantienen en torno a un euro por kilo recogido, aunque dependen mucho también de las exportaciones. Son muchas las empresas que prefieren comprar la resina a otros países, lo que les resulta más económico, aunque muchas otras optan por seguir recogiendo resina en España aunque sea más cara, debido a que tiene más propiedades. Desde la Asociación también apuntan que se mantiene la producción nacional también como algo estratégico, por si en un momento los mercados extranjeros deciden priorizar su producción para consumo interno.

El surgimiento de nuevas industrias en la comarca de Cuéllar fue un impulso para el sector pero también para el empleo rural en la zona. Los datos se extrapolan a la región, donde el repunte se notó especialmente en Soria, Ávila y Segovia, provincias que mantienen gran parte de la industria de la resina a nivel nacional, sumando más de medio millón de hectáreas. En el caso concreto de Segovia las cifras apuntan a cerca de medio millar de resineros y varias industrias que se dedican a su recogida y procesado.

La asociación

La fiesta celebrada ayer en la villa tenía como fin hermanar a los resineros del país, compartir un día entre todos, y acercar el sector a las personas que no lo conocen. La iniciativa partió de la Asociación Nacional de Resineros, una entidad sin ánimo de lucro, constituida por resineros, creada en 2013 con el fin de unirse e intentar conseguir apoyos para que el sector sea más sólido. «Es un trabajo temporal y somos débiles», apuntaba la presidenta de la agrupación.

Además de esta celebración, la Asociación a lo largo del año realiza numerosas actividades de formación para profesionalizar el sector y conseguir hacer del resinero un ‘trabajador integral del monte’. También se realizan propuestas y sugerencias a distintas administraciones públicas para acabar con la temporalidad en el trabajo del resinero o para mejorar las condiciones económico-laborales de los mismos. Participan en proyectos de investigación e innovación en el sector resinero, para hacerlo más competitivo y se detectan los problemas y carencias del sector para, mediante el diálogo con entidades públicas y privadas, intentar solventarlos.

La fiesta celebrada ayer en Cuéllar además de punto de encuentro y reunión para muchos resineros, también supuso un foro de debate, donde, aprovechando las distintas actividades, los resineros más expertos mostraban a los más jóvenes las mejores técnicas de resinado, algunos trucos y las posibilidades de utilización de las distintas herramientas. Tampoco faltaron algunos niños, que ya conocen el mundo de la resina y del pinar de la mano de sus padres, y que pueden ser el futuro de un sector que en los últimos años continúa en auge.