El Norte de Castilla

Segovia le quita hierro al agua de Revenga

La concejala Paloma Maroto y los técnicos municipales y de FCC Aqualia, ante el nuevo sistema.
La concejala Paloma Maroto y los técnicos municipales y de FCC Aqualia, ante el nuevo sistema. / M. A. L.
  • El Ayuntamiento invierte 16.500 euros en un nuevo sistema de tratamiento para eliminar el sabor y el olor de las concentraciones de sustancias ferrosas

El tratamiento es efectivo. Los revenganos tienen ya un agua de consumo con niveles aceptables de hierro, muy por debajo del límite máximo de 200 partes por millón. Ahora, con la nueva instalación en el depósito que abastece a la entidad local menor la concentración de hierro supera por poco el valor cien, y el agua ni tiene un color rojizo ni sabe mal. Lo comprobó este viernes el alcalde pedáneo de Revenga, Alfonso Nevado, antes de subir al depósito situado en el Camino de Valsaín: bebió un vaso de agua en casa y comprobó que era clara y no tenía el sabor a hierro propio del descenso del nivel en el embalse de Puente Alta.

Un serpentín de 84 metros para que precipiten los compuestos de hierro y la utilización de un dosificador de permanganato potásico y sulfato de alúmina que los oxidan han mejorado la calidad del agua que llega a las casas de Revenga, que es bombeada al depósito desde Puente Alta (la que se utiliza para abastecer a los barrios de la capital es tratada en las instalaciones del Rancho del Feo) con una capacidad de unos 45 metros cúbicos por hora.

Nevado visitó la nueva instalación del depósito con la alcaldesa, Clara Luquero, la concejala de Obras y Servicios, Paloma Maroto, y los técnicos municipales y de la empresa FCC Aqualia. Es normal que cuando desciende el nivel del embalse aumente la concentración de hierro y manganeso en el agua bruta, y hasta ahora era difícil de reducir esa proporción con los medios de tratamiento con que contaba el depósito, según comentó la alcaldesa.

La instalación del nuevo sistema ha costado 16.465 euros y tiene una parte en el bombeo a pie de presa y otra en el depósito; la primera consiste en un dosificador de permanganato potásico y sulfato de alúmina que oxidan los contaminantes férricos y después consiguen que coagulen, para facilitar así el proceso de precipitación y el filtrado posterior en los filtros de arena que existen en el depósito. Luego, el serpentín realizado con una tubería de 20 centímetros de diámetro y 84 metros de longitud consigue que el tiempo de contacto del agua con los productos aportados sea el adecuado para el proceso y para que el suministro a las viviendas sea de mejor calidad.

«Creíamos que era interesante realizarlo, no tanto porque sea una gran inversión sino porque está reforzando el tratamiento del agua que consume Revenga y que se reduzcan los niveles de hierro en los momentos clave, cuando baja el nivel y se produce una mayor concentración», destacó Luquero.

Además, era una demanda del Ayuntamiento de la entidad local menor. Alfonso Nevado, el alcalde pedáneo, aplaudió la solución pensada hace unos meses y comentó que, sin embargo, este verano «los revenganos hemos notado menos ese sabor de hierro y ese olorcillo en el consumo, no sé si por capricho de la naturaleza».

La prueba realizada ayer mismo certificó que el nuevo sistema funciona. El agua bruta, sin tratar, tenía una concentración de 240 partes por millón de hierro al llegar al depósito del Camino de Valsaín; una vez tratada, era casi incolora y el hierro solo era de 110 partes por millón.