El Norte de Castilla

La Fundación de Caja Segovia sigue en números rojos a nueve meses de afrontar la hipoteca

Vista del Torreón de Lozoya desde la plaza de San Martín. Tanarro
Vista del Torreón de Lozoya desde la plaza de San Martín. Tanarro
  • La apertura a las visitas del Torreón de Lozoya antes de fin de año puede suponer una fuente adicional de ingresos

El tiempo es un juez inexorable; por muy subjetiva que sea la forma de apreciarlo, los días van cayendo y acortando los plazos. La Fundación Caja Segovia tiene ya a la vista una fecha, el 17 de julio de 2017. Entonces se cumplirán cinco años de la hipoteca del Torreón de Lozoya (en manos de Bankia por importe de 6,8 millones de euros) y llegará el primer vencimiento del préstamo que los responsables de la Fundación nunca han considerado suyo, que «no le corresponde la deuda que en su día pagó la Caja», recuerda Javier Reguera. Y ahora que tratan de finalizar con el presupuesto equilibrado el ejercicio de este año, son conscientes de que «el problema fundamental en 2017 será el préstamo» porque, advierte el presidente de la Fundación, «no tenemos la posibilidad de hacerlo frente».

Faltan nueve meses. El 17 de julio está a la vuelta de la esquina. La Fundación Caja Segovia tiene pocas opciones más que «ver cómo transcurren los procesos judiciales», señala Reguera. Está pendiente de que el Juzgado número 2 resuelva los recursos planteados por la Fundación e Izquierda Unida contra el auto que acordó el archivo de las diligencias en el caso de las indemnizaciones millonarias por las prejubilaciones de los exdirectivos. Un sobreseimiento que fue acordado sin que se practicaran todas las diligencias de investigación solicitadas. Y el recurso contra el auto de archivo no es baladí porque la Fundación, como tomadora de las pólizas de los exdirectivos, considera que este proceso puede tener una repercusión económica importante para sus intereses.

También esperan Reguera y los demás patronos que el Juzgado número 5 resuelva los recursos de reforma presentados por las partes en el proceso del caso Navicoas (del que deviene la hipoteca del Torreón), para que luego decida sobre los recursos de apelación la Audiencia Provincial. Esta causa analiza tanto la corrección del préstamo hipotecario como la actuación de los órganos de gobierno de la Caja y su resultado podría liberar a la Fundación del pago de la hipoteca, que habría de amortizar a razón de 1,3 millones de euros anuales a partir del año próximo, pues hasta ahora solo está obligada a abonar los intereses del préstamo (alrededor de 105.000 euros al año).

Vías posibles

Pero, dado que la solución de los procesos judiciales es incierta, la Fundación no descarta otras soluciones para la hipoteca que grava el Torreón de Lozoya y otros bienes. «Nuestra aspiración es que la Fundación no tenga que pagarla, y si los procesos judiciales no nos son favorables, tendremos que explorar las vías de entendimiento con Bankia». Es decir, desde renegociar la hipoteca con la entidad a modificar las garantías.

Todo antes de que la entidad bancaria pueda ejecutar el préstamo, aunque en el paquete de bienes que lo garantizan no solo está el Torreón, sino también otros cinco inmuebles entre los que está el Palacio de Villafañe, la sede inicial de la extinta Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia en la plaza de San Facundo.

Renovación del patronato

Son nueve meses a la espera de acontecimientos con trabajo por delante. El inmediato es cerrar el ejercicio con un cierto equilibrio entre los ingresos y los gastos, tras haber terminado el de 2015 con un desfase de más de 370.000 euros al haber ingresado 800.000 y gastado 1,17 millones de euros. Hasta que no se cierre este ejercicio no se sabrá si 2016 acaba con un déficit inferior, a pesar del «esfuerzo grande para recabar más ingresos a través de actividades y la cesión de locales», apunta Reguera. También han tratado de reducir lo más posible los gastos, contando con que este año no ha habido nuevas fuentes de ingresos y que se ha perdido algún alquiler (al cerrar alguna oficina de Bankia), además de rentabilizar al máximo los recursos.

Antes, en noviembre, se producirá la renovación de la mitad de los miembros del patronato que marcan los estatutos; el Ayuntamiento, la Diputación y la Federación Empresarial tendrán que designar los suyos, y el resto de las vacantes (del cupo de libre designación por el patronato) se realizará por sorteo.

Subir a la torre

La apertura al público del Torreón de Lozoya, para las visitas al interior de la torre, puede ser realidad antes de fin de año, una vez concluidas las obras de seguridad y de cierre del acristalamiento que están llevando a cabo. Es un proyecto muy esperado por la Fundación porque puede constituir una nueva y segura fuente de ingresos, al ser tratado el Torreón como un recurso turístico más de la ciudad, pues aparte de que se podrá subir hasta la última planta (un magnífico mirador con unas vistas impresionantes de la ciudad y sus alrededores) en la primera estará instalado un museo que recogerá las piezas más representativas de la colección de arte de Caja Segovia.

Por su ubicación, por las vistas que ofrece y por el interés que tiene para el público en general ver por dentro el Torreón de origen medieval, indica Javier Reguera, esta posibilidad «es buena para Segovia y para la Fundación». Las obras están a punto y el diseño del espacio dedicado al museo prácticamente terminado. Y dar más uso al Torreón puede ser una carta a jugar ante el plazo inexorable de la hipoteca.

Plan de ahorro

Rentabilizar el patrimonio inmobiliario es el primer objetivo de la Fundación Caja Segovia para obtener ingresos suficientes que le aporten liquidez y aseguren su subsistencia. Valorado en 21,5 millones de euros, entre los inmuebles que lo forman figura el Palacio de Mansilla, un magnífico edificio de unos 5.000 metros cuadrados emplazado en la calle Trinidad y completamente dotado para actividades docentes o sociales, pues este fu su uso hasta que, a principios de 2013, dejó de utilizarlo la Universidad de Valladolid. Si la Fundación lograra alquilarlo conseguiría alcanzar el equilibrio presupuestario para mantener e incluso incrementar las actividades. Pero no es fácil. Por ahora intentar ese equilibrio pasa por el plan de ahorro para reducir los gastos y por la recaudación que aportan distintas actividades (como alquilar el Torreón para bodas y eventos) y de los convenios con otras entidades.

Ha habido diversas entidades interesadas en el alquiler del Palacio de Mansillla, pero ninguna ha fructificado. Ha habido empresas que han visitado el edificio y, a través de algún intermediario, ha mostrado interés una universidad china, pero los representantes de esta no han venido ni siquiera a verlo.

Reconoce Javier Reguera que el Palacio de Mansilla es «difícil» de colocar, no solo porque es un inmueble de grades dimensiones sino también porque «está muy vinculado al uso educativo», para el que, eso sí, tiene un equipamiento muy completo, con salón de actos, sala de estudio y aulario y totalmente amueblado, por lo que la inversión para ponerlo en uso (educativo) sería «mínima».

De hecho, una parte del Palacio de Mansilla ha estado en uso este verano, la sala de estudio, mediante el convenio firmado por la Fundación con el Ayuntamiento para utilizarla hasta que pueda disponer de las instalaciones de la antigua Biblioteca Pública.

Aunque también podría considerarse otro uso, claro que con mayor inversión y con una previsible tramitación administrativa que complica cualquier posible acuerdo con una entidad privada que pueda interesarle.

El encargo lo tienen las agencias inmobiliarias, a nivel nacional e internacional, pero después de tres años con el edificio en oferta y sin fruto a la Fundación Caja Segovia no le queda otra opción que apostar por el alquiler de los demás inmuebles (como el Centro Los Molinos del barrio de San Lorenzo) y el plan de ahorro aprobado para mantener las actividades del Torreón de Lozoya (exposiciones, alquiler temporal y ahora las visitas a la torre) durante todo el año, así como las de los centros de la plaza del Corpus y del Cristo del Mercado.

Las relaciones con Bankia, además, son buenas y este año han vuelto a concretarse en un segundo convenio para subvencionar al cien por cien proyectos de asociaciones de ámbito social, que tiene un presupuesto de 70.000 euros y es «una colaboración muy interesante de la que estamos muy satisfechos». El programa ha tenido una gran aceptación, comenta Reguera. El plazo para solicitar las ayudas termina el próximo lunes y ya hay más de veinte proyectos inscritos.