El Norte de Castilla

La alcaldesa ignoraba la «literalidad» de la carta de su concejal al presidente de la AIHS

Alfonso Reguera y Clara Luquero departen en el salón de plenos.
Alfonso Reguera y Clara Luquero departen en el salón de plenos. / Antonio Tanarro
  • Clara Luquero cierra filas a favor del cambio de la ordenanza de ocupación de la vía pública, en contra de la opinión de Julián Duque, y defiende los argumentos de Alfonso Reguera

La 'guerra de las terrazas' desencadenada entre el equipo de gobierno municipal del PSOE y la presidencia de la Agrupación Industrial de Hostelería de Segovia (AIHS) se libra también en la arena política. La alcaldesa de la ciudad ha tratado de cerrar filas y defender los argumentos esgrimidos por el concejal delegado de Hacienda y Economía para justificar los cambios en las tasas. Clara Luquero ha reiterado que no se produce una subida de los precios, sino una «congelación» para las instalaciones de bares y restaurantes que están en zonas exclusivamente turísticas. Son las terrazas de categoría especial.

Asimismo, ha recordado que el grupo municipal del Partido Popular (PP) votó a favor de la redistribución de las calles sobre la que se asienta la ordenanza de ocupación de la vía pública; pero que por el contrario, la formación mayoritaria en la oposición sí se opuso al cambio de tasas y precios. Este rechazo es compartido por la dirección de la agrupación gremial, que ha insistido en la «discriminación» en la que incurre.

Con respecto a la dura carta que el concejal de Hacienda y Economía remitió personalmente al presidente de la AIHS, la regidora confiesa que «no puedo ni aprobarla ni disentir de ella» al haber sido escrita por el propio Alfonso Reguera. «No conozco la literalidad de la cara», reveló Luquero. En esa misiva, su teniente de alcalde acusaba a la patronal hostelera, y en concreto al presidente, Julián Duque, de no contribuir a la promoción turística de la ciudad. Asimismo, le recriminaba mirar por sus intereses personales.

Sin entrar en este contenido ni el tono, Clara Luquero precisó que Reguera no tiene por qué consultarle las cartas que envía.