El Norte de Castilla

Cartel de prohibida la venta de alcohol a menores en una tienda de Segovia.
Cartel de prohibida la venta de alcohol a menores en una tienda de Segovia. / A. de Torre

La alcaldesa
admite que «no hay manera de controlar» el mal del botellón

  • El Ayuntamiento renueva el convenio con alcohólicos rehabilitados, hosteleros, empresas y comercios para atajar el consumo en menores

La causa y los números merecen la comunión de fuerzas. Hosteleros, empresarios, comerciantes y la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados por un lado, y por el otro la administración local. Una unidad de acción a cinco bandas para erradicar la venta y el consumo de alcohol a menores. No es sencillo, porque como dice la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, el problema está pero que muy arraigado y extendido en la sociedad occidental, que además «no está preparada para dar ejemplo a los menores».

Las cinco partes suscribieron ayer la renovación de un convenio que va camino de cumplir su tercer año. Los representantes de todos los estamentos y entidades que ha rubricado el acuerdo han coincidido en la gravedad del problema y en la necesidad de la prevención cuando se habla de alcohol y adolescentes que no han cumplido los 18 años, aunque el mal se extiende más allá de ese umbral de edad.

Los datos recopilados por el Ayuntamiento, a través del tercer Plan de Juventud, dejan bien clara la imperiosa necesidad de actuar. Siete de cada diez adolescentes preguntados para la realización de dicho estudio reconocen haber consumido alguna vez alcohol. Pero si el encuestado ya puede votar, ese porcentaje se eleva hasta el 95%. La frecuencia baja conforme se desciende de curso y nivel escolar. Así, «entre los más pequeños, el consumo es esporádico», apuntan los responsables municipales, que concretan que entre los 12 y 18 años, uno de cada tres jóvenes ha tomado bebidas alcohólicas más de veinte días diferentes durante el último año.

Un dato más que sube el nivel de la preocupación de los responsables municipales, de la Agrupación de Industriales de Hostelería de Segovia (AIHS), de la Federación Empresarial de Segovia (FES), de la Asociación de Comerciantes (ACS) y del presidente provincial de los alcohólicos rehabilitados es que el consumo entre menores «es cada vez más temprano», dijo la alcaldesa. Clara Luquero especificó que el diagnóstico de la Concejalía de Juventud sitúa esos primeros coqueteos en torno a los 13 años, y bajando.

Sin embargo, estos bebedores tan precoces no deberían encontrar facilidades para acceder a esta «drogedependencia», como lo definió el presidente de la AIHS. Julián Duque aboga por la prescripción saludable que han de ejercer y poner en práctica los propios trabajadores de la hostelería provincial.

La venta de alcohol a menores de edad está prohibida y los que infringen esta norma se enfrentan a sanciones que pueden alcanzar los 10.000 euros en el tramo máximo de interpretación de la ley, subrayó el concejal de Servicios Sociales, Andrés Torquemada. La encuesta para conocer más a fondo los hábitos de vida y de salud de la población segoviana que aún se encuentra en su etapa escolar pone de manifiesto que la cuarta parte de los consultados compran ellos mismos las bebidas en negocios donde las pueden adquirir a pesar de la prohibición.

«No hay tanta policía»

Para estrechar el cerco sobre las artimañas y trucos que emplean los menores para comprar la bebida, el informe también recoge a un representativo grupo que actúa de intermediario y que está compuesto por mayores de edad ajenos a la familia. El 37% de los adolescentes cuentan con ellos para hacerse con el surtido alcohólico. Este caldo de irregularidades favorece al final otro dato harto inquietante: más del 44% de los escolares consultados admiten hacer botellón. Las zonas son las ya conocidas de la Hontanilla o de la curva de Santo Domingo.

La regidora admite que es un grave problema con una solución compleja. «No hay tanta policía para controlar» a las decenas y centenares de jóvenes que se reúnen para beber alcohol en diferentes puntos de la capital. Ahí puede radicar uno de los motivos de que no se haya abierto ningún expediente a lo largo de este 2016 a establecimientos por venta de alcohol, aunque sí hay varios pendientes por difundir publicidad que incite al consumo, con ofertas del tipo de ‘2x1’ o de la ‘hora feliz’, señaló Torquemada.

«Lo único que puede hacer la policía es requisar el alcohol», añade Clara Luquero con tono resignado. Una vez comprada la ‘mercancía’, si los chicos no están bebiendo, no se puede hacer nada más. Los agentes han de pillarles ‘in fraganti’ para aplicar la norma. «No hay manera de controlar» el botellón, concluye la alcaldesa de la ciudad. Aunque sí la hay para prevenir, coinciden las partes firmantes del convenio.