El Norte de Castilla

La trabajadora segoviana de Endeavor Travel, Catalina Herrero, posa en la avenida del Acueducto.
La trabajadora segoviana de Endeavor Travel, Catalina Herrero, posa en la avenida del Acueducto. / Antonio de Torre

Una segoviana ayuda a destapar la estafa para viajar al maratón de Nueva York

  • segovia

  • Catalina Herrero advirtió a la organización de la prueba de las intenciones del presunto estafador

En menos de un mes, el próximo 6 de noviembre, cerca de 60.000 corredores de todo el mundo cumplirán su sueño de recorrer en Nueva York los más de 42 kilómetros del maratón más importante del mundo. Conseguir participar en la prueba es un tarea complicada para los corredores populares, que en muchas ocasiones no escatiman en gastos para cumplir su objetivo. Un sueño que se ha convertido en pesadilla para 80 corredores españoles, que se han visto afectados por una presunta estafa ideada por Rafael F. M. que ha puesto al descubierto Catalina Herrero, una segoviana que trabaja en una operadora de Madrid que organiza viajes para este tipo de eventos.

La presunta estafa se gesta a finales de 2014, cuando una persona, bajo el proyecto ‘Running For Free’, empieza a ofrecer viajes al maratón de Nueva York con todos los servicios (vuelo, alojamientos, seguros, dorsal...) por 1.000 euros, una cantidad sensiblemente inferior a los 2.500 euros que cuesta el mismo servicio ofrecido por los cinco operadores con licencia para otorgar dorsales de la prueba. «La liebre salta cuando en un mundo tan pequeño como este aparece alguien vendiendo viajes al maratón de Nueva York por 1.000 euros, algo que es imposible», reconoce a este periódico Catalina Herrero. Tras descubrir la anomalía, Catalina, junto a otras dos personas, se hace pasar por interesada en la oferta encontrándose por primera vez con el nombre de Rafael F. M. Este les contesta a los correos, les envía información, cuentas de bancos donde realizar los ingresos... «Esto nos hizo alarmarnos todavía más porque las organizaciones de los maratones no nos permiten vender los productos a otras agencias de viaje u otros intermediarios. El operador tiene que trabajar directamente con el cliente», explica la trabajadora segoviana de Endeavor Travel. Tras comunicarle la situación al resto de operadores con licencia –uno de los cuales reconoció facilitar los dorsales a Rafael F.M.–, deciden acudir a la policía para contarles el caso. «El operador implicado, tras verse amenazado por la organización de la carrera con la retirada de la licencia, se echa para atrás», comenta Herrero.

Ante la imposibilidad de obtener los dorsales, y con alrededor de 115.000 euros en el bolsillo de los corredores atraídos por la oferta, el presunto estafador decide, en septiembre de 2015, devolverle el dinero a los interesados en acudir al maratón de Nueva York.

Sin embargo, dos meses después vuelve a la carga «diciendo que va a vender el viaje y el dorsal para el maratón por 700 euros». En esta ocasión, acude a la oficina de Endeavor Travel presentándose con su nombre real, explicando que pertenece a un grupo de unos 25 amigos interesado a acudir al maratón de la ciudad norteamericana. «Al día siguiente, cuando recogí los datos para enviarle un presupuesto, me volvieron a saltar las alarmas. Era Rafael F.M., el de Running For Free», explica Catalina, quien durante las siguientes fechas continuó enviando información dejando claro que él era un comunicador y no intermediario. Tras desvelarle que conocían sus intentos de ofrecer viajes al maratón por precios inferiores a los del mercado, el presunto estafador aseguró estar de acuerdo con las condiciones planteadas por la operadora, aunque con alguna reticencias por tener que ser los corredores los que realizaran el pago directamente a Endeavor Travel.

«A mitad de mayo, y tras habernos asegurado que le parecía bien el tener que dejarnos un depósito de reserva, comenzó a darnos largas por lo que decidimos retirar nuestra oferta y comunicar lo sucedido a la organización del maratón», afirma Herrero. En ese momento, la segoviana comienza a escuchar rumores según los cuales Rafael estaba ofreciendo viajes a la prueba neoyorquina por 700 euros, oferta a la que ya se habían apuntado 80 corredores. Días más tarde, aseguraba que eran necesarios otros 300 euros para obtener el dorsal, por lo que la oferta volvía a situarse en los 1.000 euros del año anterior. «Él siguió haciendo sus gestiones por su cuenta, prometiendo una reunión en agosto en la que entregaría justificantes del vuelo y del dorsal para la prueba. Tras posponer la reunión en varias ocasiones, en septiembre dice que lo siente mucho, que no se puede reunir con ellos, que no hay ni viaje al maratón de Nueva York ni dorsales, porque ha perdido todo el dinero en apuestas de caballos», manifiesta Herrero. Tras comunicar a los afectados la suspensión del viaje, Rafael F.M. confesó lo ocurrido en comisaría, acudiendo al día siguiente a un centro psiquiátrico aludiendo un problema de ludopatía.

Ningún segoviano afectado

Entre los afectados por la presunta estafa no se encuentra ningún segoviano, aunque la oferta de Rafael F.M. sí que llegó hasta la provincia «pero por suerte no la contrataron». Con su testimonio, Herrero quiere que «los segovianos tengan precaución y si van a inscribirse para correr un maratón de los importantes acudan a sitios fiables, como hace un grupo amplio de segovianos relacionados con la organización de la Media Maratón de Segovia que ya ha acudido a otras carreras».

Para acudir a este tipo de pruebas, especialmente a los seis grandes maratones (Nueva York, Chicago, Boston, Tokio, Berlín y Londres) es necesario contratar el dorsal con un operador autorizado (a no ser que se tenga la marca mínima o se haya obtenido el dorsal en sorteo). Además, las organizaciones de estas carreras obligan a que, además de la inscripción en la prueba, se contrate un complemento del viaje como el vuelo, el alojamiento o ambos. Por debajo de 2.500 euros es posible acudir a la prueba neoyorquina, adquiriendo habitaciones cuádruples o viajando en compañías de bajo coste. Sin embargo, estas opciones restan comodidad y seguridad al corredor, que sería el responsable en el caso de que hubiera algún tipo de problema con los vuelos.