El Norte de Castilla

'Nando', el albañil navero enamorado de la madera

Reprooducción en madera de la iglesia de San Millán.El Norte
Reprooducción en madera de la iglesia de San Millán.El Norte
  • El local de La Protección Obrera, en Nava de la Asunción, acoge la exposición ‘Joyas de la arquitectura de nuestra tierra en marquetería’

El local de la Asociación Cultural La Protección Obrera tendrá lugar la exposición de los trabajos de marquetería realizados por Fernando Barbero Martínez (Nava de la Asunción, 1939), conocido por el sobrenombre de ‘Nando’. La muestra se inaugurará hoy, a las 20 horas, y permanecerá hasta el siguiente viernes, 14 de octubre, en horario de 18 a 20 horas. Los sábados, domingos y festivos también se podrá visitar por las mañanas. de 12 a 14 horas.

Las manos de este profesional de la albañilería, dedicadas toda su vida a la reparación de obras y a la construcción de edificios, posiblemente nunca imaginaron que terminarían reproduciendo en madera las joyas arquitectónicas de nuestra tierra.

En el local de La Prote se pueden apreciar, entre otras reproducciones, la iglesia de San Millán de Segovia, la Veracruz del barrio de San Marcos, el Acueducto, el Alcázar segoviano, la iglesia parroquial de Nava, la ermita navera, la Torre del Reloj de Navas de Oro y el entrañable y el bonito Castillo de Coca, gran parte de ellos iluminados. Son reproducciones construídas con armonía, con la simetría y proporciones justas y correctas, como corresponden a un profesional de la albañilería.

Desde muy joven

‘Nando’ ha compartido su vida profesional entre la paleta y el nivel, y la afición y el gusto por la madera. «Siendo bien joven mi padre me enseño la nobleza de la madera, para lo que sirve y lo qué se puede hacer con ella», explica. «Desde el día que se enfadó mi padre conmigo por deteriorar una buena y noble madera, aprendí a apreciarla, a conocer sus virtudes y la mejor aplicación que corresponde a cada una de ellas», confiesa.

El tiempo y la dedicación empleada en sus trabajos de marquetería no podían quedarse en su querido taller; allí las guarda como oro en paño. Había que sacarlas fuera para que fueran vistas y disfrutadas por otras gentes. «No puede quedar esto en el anonimato» fue el argumento empleado para que no fuera él solo, junto a sus amigos, quienes las contemplaran.

«Lo que cuesta, vale». Así lo aprecia la Asociación Cultural La Protección Obrera, que invita a contemplar la singular exposición