El Norte de Castilla

Segovia asciende a la Champions (musical)

Las componentes de Baby Shakes, que actúa este jueves en Segovia.
Las componentes de Baby Shakes, que actúa este jueves en Segovia. / Nate Fronhoefer-Facebook
  • Este jueves, Baby Shakes descerrajará su power-rock de Nueva York; y el viernes, se subirá al escenario de la sala Beat Club uno de los iconos de la música independiente británica, Fay Hallam

Si son aficionados al fútbol, quizás me entiendan este símil. La Albuera. Pretemporada. La humilde pero carismática Gimnástica se ofrece para que el Manchester City juegue unos pelotazos en el césped del municipal en su gira de preparación. Siguiendo con las comparaciones deportivas, que en este caso para nada resultan odiosas, imaginen que los New York Knicks de espectacular NBA deciden exhibirse en el Serichol. Pases imposibles, mates estratosféricos, malabarismos con el balón, velocidad de vértigo y un marcador de tres cifras. Algo desconocido por estos lares, pero de lo que merece la pena disfrutar.

Espero que estas extrapolaciones les sirva para comprender que Segovia cotiza al alza en cuanto a ser una ciudad de, por y para conciertos de empaque. La música, sí, la música, tiene muchos 'citizens' y muchos Knicks. No hace falta ser un Santiago Bernabeu o un Palau para que algunos nombres, muy probablemente ignotos incluso para muchos melómanos, acerquen sus canciones a canchas más domésticas y agradecidas, como la segoviana.

Y es que no todos los días uno puede ver a una figura clave en el música alternativa británica de los últimos treinta años o a una banda neoyorquina que es uno de los múltiples iconos del power-rock a los que se venera en los Estados Unidos y más allá. Los currículo de los invitados no exageran.

Gracias a la iniciativa privada, que en esta ocasión corresponde a la sala Beat Club, brinda estos privilegios cada vez más frecuentes. Este jueves y el viernes se alinean los planetas para acumular en dos fechas las actuaciones estelares de los norteamericanos Baby Shakes y la británica Fay Hallam. Dos paradas, recitales y fondas consecutivas. Una oportunidad para que los grandes aficionados y los menos 'hooligans' descubran dos maneras de hacer rock diferentes, dos concepciones distintas que juegan en la Champions de las giras internacionales que recalan en el país.

Las chicas son guerreras

Una, la apuesta de Baby Shakes, es más visceral, heterodoxa, gamberra, explosiva y llamativa. A este trío de chicas (Mary, Judy y Claudia) con Ryan a la batería, el rock les hace rezumar juegos vocales pegadizos y composiciones directas, cortas y atiborradas de armonía que 'ensucian' con los 'riffs' de guitarra demoledores. Es innegable que adoran y beben del punk de Los Ramones, pero también se alimentan de referencias anteriores en la cronología evolutiva del rock, como Chuck Berry o los grupos femeninos de la Motown.

Su rock and roll es el estallido de un amanecer luminoso y cálido en una playa de California, pero con 'chupa' de cuero. Esas melodías más pop y una frívolidad efervescente aleja a Baby Shakes de bandas más definitivas del movimiento 'riot grrrl'. Su beligerancia sonora está más cerca de la también neoyorkina Julie Ruin que de bandas, digamos más feministas, como Bikini Kill o The Frumpies. Baby Shakes lleva agitando la coctelera desde 2005. El año pasado editaron su segundo trabajo largo, titulado 'Starry eyes', algunos de cuyos temas han servido de banda sonora a anuncios, series de televisión y el cine independiente 'made in USA'.

Mary, Judy, Claudia y Ryan han acumulado miles y miles de kilómetros de carretera y de avión en sus extensas giras por Estados Unidos, Europa y Japón. Y precisamente en dicho destino oriental es casi inevitable enfrentarlas en el espejo de las Shonen Knife. Por si la tarjeta de presentación se les antojaba corta, Baby Shakes, además, han compartido escenario con grupos de la talla de The Romantics, The Boys, Black Lips, Detroit Cobras, Shadows of Knight, The Undertones, Protex y Paul Collin's Beat.

Este jueves 6, a las 22 horas, las puertas de la sala Beat abren para menearse al ritmo de las neoyorquinas.

Siempre con su hammond

Y sin apenas respiro para asimilar la descarga, los ritmos se sumen en el Atlántico desde Estados Unidos y bucean hacia orillas inglesas. Desde allí aterriza este viernes noche en Segovia Fay Hallam. De nuevo, el nombre quizás no revelará gran cosa al lector. Pero, y sin caer en la hipérbole publicitaria, sin esta mujer sería muy difícil comprender la música independiente británica de los últimos treinta años. Es un icono mod.

Fay Hallam es una cantante y teclista de indiscutible talento, reconocida animadora e instigadora de la burbujeante escena de los años 80 formando parte de dos bandas seminales e imprescindibles como son Makin' Time (junto al que sería el futuro bajista de los Charlatans, Martin Blunt) y The Prime Movers, grupo del que formaba parte Graham Day (miembro de los Prisoners y auténtico referente dentro del garage europeo).

Fay Hallam, junto a su inseparable hammond, en un concierto reciente.

Fay Hallam, junto a su inseparable hammond, en un concierto reciente.

La cantante, siempre acompañada de su hammond, fue ya definida en su tiempo como la nueva Julie Driscoll. El lujo y la elegancia de Fay Hallam están de gira en España y recala en Segovia este viernes. Siempre ha sido admirada por su excelente voz y sus habilidades para el canto así como por su increíble 'groove' detrás del teclado. Después de un largo periodo de silencio de más de quince años, interrumpido únicamente por la publicación de dos álbumes con su anterior formación, Phaze, la artista formó Fay Hallam Trinity -por si quedaba alguna duda de su querencia por Brien Auger y Julie Driscoll-.

Acabada esa experiencia, colabora con el multiinstrumentista The Bongolian (Nasser Bouzida) con ocasión del disco 'Lost in sound' de 2012. En octubre del año pasado lanza el que hasta ahora es su último trabajo largo, titulado 'Corona', y ya trabaja en el próximo álbum que prevé sacar a la luz en 2017.

Fay, teclado y voz, estará acompañada en el esenario por Kieran McAleer a la batería; Andy Lewis (productor y bajista de Paul Weller) al bajo, y Josh Day a la guitarra. Su repertorio recorre al completo su historia musical, desde los tiempos gloriosos de Makin' Time hasta Fay Hallam Trinity, pasando por incursiones en incunables de la corriente 'Northern Soul' y clásicos del rock británico de los años 60, siempre con la presencia de su hammond.