El Norte de Castilla

El condenado por el robo de las joyas de la Virgen de la Fuencisla ya está en prisión

Los acusados del robo, durante el juicio en el Juzgado de lo Penal en marzo de 2014.
Los acusados del robo, durante el juicio en el Juzgado de lo Penal en marzo de 2014. / A. de Torre
  • Bruno M. D. ha agotado todos los recursos tras ser condenado a tres años de cárcel por el Juzgado de lo Penal número 1 de Segovia

El autor del robo de las coronas de la Virgen de la Fuencisla, condenado en marzo de 2014 por el Juzgado de lo Penal número 1 de Segovia a tres años de cárcel por el delito cometido el 20 de enero de 2012, ha ingresado en prisión hace unos días tras haber agotado todos los recursos sin éxito, según ha confirmado el comisario jefe de la Policía Nacional de Segovia, Juan Jesús Herranz.

El fallo del juzgado, ratificado por los tribunales de apelación, consideró que Bruno M.D., de 29 años y vecino de Segovia, actuó al menos con otra persona, aunque no fue identificada a lo largo del proceso; la condena tiene como pena accesoria la obligación de indemnizar a la Diócesis de Segovia, como propietaria del Santuario y de la Virgen de la Fuencisla, con 36.267 euros por los daños causados a la talla.

El comisario Juan Jesús Herranz ha manifestado este lunes, durante la celebración del Día de la Policía, que con motivo del Centenario de la coronación canónica de la Virgen de la Fuencisla para él era un motivo de orgullo como segoviano «reivindicar y recordar que fueron miembros de la Comisaría de Segovia quienes esclarecieron y recuperaron» las joyas, lo que «demuestra que la actuación de la policía fue la correcta».

La condena a B.M.D. a tres años de prisión corresponde a un delito de robo con fuerza en las cosas de bienes con valor histórico artístico. La juez titular del Juzgado de lo Penal consideró en su sentencia que en la perpetración del delito actuaron al menos dos personas, aunque en la instrucción y en el juicio la identidad de la segunda «no ha se ha podido determinar».

Los dos autores materiales del robo, según el relato de hechos probados, treparon y saltaron por la verja cerrada de diez metros que separa la zona de los feligreses del altar del Santuario de la Fuencisla; accedieron al retablo, de unos ocho metros de altura, y escalaron por él para llegar hasta la imagen. La narración de lo ocurrido está en tercera persona del plural, lo que ratifica que B.M.D. actuó acompañado. Una vez arriba, desenroscaron una palomilla, quitaron la aureola de plata de la talla de la Virgen y se apoderaron de las coronas de plata y de oro de esta y el Niño Jesús que sostiene en brazos, además del orbe que portaba en una mano, fracturada durante el robo.

La policía encontró días después las joyas en las inmediaciones del santuario, escondicda en mochila entre unos arbustos en un camino cercano, entre el arco de la Fuencisla y el puente de madera próximo al mesón San Pedro Abanto. Tras cuatro días de «investigación y vigilancia del acusado», la Policía pudo recuperar las joyas, si bien no encontró pruebas suficientes para la condena del otro acusado en el juicio, J.A.A., que fue absuelto porque, señala la sentencia inicial, «no se ha practicado en el acto del juicio prueba que pudiera permitir alcanzar la convicción de que haya participado como autor, ni en ninguna otra condición, en los hechos declarados probados».