El Norte de Castilla

«En España tenemos desde hace años agua del grifo bastante buena»

El doctor nutricionista Juan José López, ante tres muestras de la pirámide alimentaria. Miguel Ángel Santos
El doctor nutricionista Juan José López, ante tres muestras de la pirámide alimentaria. Miguel Ángel Santos
  • Juan José López Gómez, doctor en Endocrinología y especialista en nutrición, participa este martes en una sesión del Foro del Agua organizada por El Norte en La Alhóndiga

El doctor Juan José López Gómez, especialista en Endocrinología en el Hospital Clínico de Valladolid, será el ponente este martes en la sesión del Foro del Agua que organiza El Norte de Castilla y que tendrá como marco la sala de La Alhóndiga. En esta ocasión, el doctor López Gómez hablará de la importancia que tiene el agua para el cuerpo humano, de las dolencias que ocasiona el consumo, por defecto o por exceso, y de algunos consejos que debería seguir cualquiera.

–¿De qué tratará su ponencia?

–En primer lugar trataré sobre la importancia que tiene el agua en nuestro cuerpo, cómo funciona y cómo se utiliza. Después hablaré sobre que patologías se pueden relacionar con el exceso o el defecto de agua, las enfermedades que podemos tener si no hacemos las cosas bien. Voy a dar alguna recomendación relacionada con todo con ello, con el agua que necesitamos y con el tema del agua potable.

–Mineral o la tratada que sale del grifo, ¿cuáles son las ventajas?

–El grado de mineralización de las aguas minerales depende de qué manantial sea, y algunas aguas son más beneficiosas que otras. Realmente, las aguas depuradas, las que suministran los ayuntamientos a las casas para consumo doméstico, en España son bastante buenas, no podemos quejarnos. Desde hace años tenemos un gran ‘agua del grifo’ por así decirlo. Tenemos también las aguas que llamamos medicinales, que dependen de sus minerales, pero hay que diferenciar el agua de consumo con el que se usa por ejemplo en los balnearios, que necesita más tratamientos.

–¿Cuántos litros debe de beber una persona al día?

–Depende mucho del peso del paciente y de su situación, no es lo mismo un niño que un anciano. La media estaría en dos litros.

–¿Cree que la gente bebe esa cantidad de agua?

–No siempre, sobre todo en los grupos de riesgo, que son los niños y las personas mayores que ya tienen alterados los ritmos de la sed, el consumo suele ser menor del recomendado.

–¿La temperatura del agua afecta a la salud?

–Puede afectar dependiendo del uso que se la de, pero en ningún caso el agua debe de estar en temperaturas extremas. Para bañarse no pueden ser bajas porque entonces hay riesgo de sufrir hipotermia ni altas porque podrían producir quemaduras. A la hora de consumirlas, teniendo una temperatura media no habría ningún problema. Beber agua ‘del tiempo’ o más fría depende de cada persona, para algunas es mejor de un tipo que de otro o gusta beberla más o menos fría, este es un tema muy subjetivo.

–¿Cuál sería el principal problema de beber agua no potable, como ocurre en muchos países menos desarrollados?

–Que haya intoxicaciones. El problema del agua no potable es el control de bacterias, porque suele tener muchas colonias, y también hay que ver si tiene materiales pesados, que si están en alta concentración puede ser muy peligrosos. Puede haber varios tipos de intoxicación, una más biológica, que ocasionaría diarreas o algún tipo de intolerancias que se pueden dar por determinados climas, y luego estarían las intoxicaciones a largo plazo, que serían por un consumo prolongado de esos materiales pesados que pueden crear una grave patología e incluso la mortalidad. Pero eso es muy difícil que ocurra en países desarrollados como el nuestro.

–La falta de agua es también un problema, ¿cuáles son los síntomas de una deshidratación?

–Habitualmente, un estado de conciencia alterado, disminución de ese nivel que produce adormecimiento, mareos y situaciones de delirio; lo último sería la pérdida de conciencia y estado de coma. Todo ello después de los síntomas iniciales, que son boca seca, pérdida de vitalidad y agrietamiento en la piel.

–Imagino que el nivel ínfimo para la deshidratación dependerá también del organismo de cada persona.

–Claro, una persona adulta de peso normal, necesita 30 o 40 mililitros de agua por kilogramo al día. Los niños necesitarían un nivel elevado y los ancianos el mismo, pero, claro, el problema de estos es que muchos no piden agua o no son conscientes de que su cuerpo necesita beber, porque no lo notan.