El Norte de Castilla

Revenga reconoce en los gabarreros el pasado del pueblo

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Los gabarreros y sus familias, ante la placa y el monolito. / Antonio Tanarro

  • La entidad local menor de Segovia inaugura un monolito y una placa de homenaje a quienes trabajaron en los duros oficios del monte

El oficio de los gabarreros dio de comer en el pasado a muchas familias de Revenga, la entidad local menor situada a los pies del monte de Cabeza Grande. Subir a la sierra a por leña fue para muchos revenganos una forma de llevar un jornal a casa en este pueblo que hoy tiene algo más de 600 habitantes censados. El Ayuntamiento pedáneo decidió organizar la Fiesta Homenaje a los Gabarreros para reconocer a las personas que con su trabajo mantuvieron vivo el pueblo y que formaron su pasado.

  • Fiesta de los gabarreros en Revenga (Segovia)

Este sábado, a las Eras de Rodrigo han vuelto a llegar a mediodía las caballerías cargadas de leña.

El monolito de piedra pesa nueve toneladas y media. Lo colocaron con una grúa en las Eras de Arriba, cerca de las piscinas de la entidad local menor de Revenga. Allí marca en uno de sus lados, escrito en hierro doblegado en la forja, el comienzo de la Senda de los Gabarreros, que luego sigue como siempre el Cordel de Peñas Zamarriegas. Por allí salían y volvían los gabarreros que iban al collado de Tiro de Barra, al lado de la Mujer Muerta, Siete Picos y Cercedilla, y también por Carrera Blanca y la Senda de la Pobrera. A por leña.

Por allí entraron de nuevo en Revenga las caballerías cargadas con varios centenares de kilos de leña, dos caballos conducidos por dos jóvenes del pueblo, Marco Nevado y Raúl Montarelo, que han recuperado la antigua tradición aprendiendo durante varios días a cargar y colocar la madera antes de ir al trabajo, con la guía de Ciriaco Aparicio y Francisco Pascual, para equilibrarla al final con el sobornal. Tras ellos, bien pasado el mediodía, llegó Pedro Nogales con las mulas, vestido de negro, tocado con la boina, la faja en la cintura y calzado con las alpargatas espartanas que aguantan bien los caminos. Como hace años, cuando subía al monte a ganarse un jornal.

En las Eras de Rodrigo, el monolito ya marca la Senda de los Gabarreros. La placa y la escritura de hierro las ha hecho Mauro García, aquella con aluminio, cobre y latón estofado, en los que ha dibujado a buril los caballos cargados y el perfil de la sierra; rodeándola, en una rueda de carro ha colocado varios tipos de hacha: la de escarbar los tocones, la de dos bocas para pelar los pinos y las de hacer leña. Delante posaron los gabarreros jubilados y las familias de quienes lo fueron, después de que Felipa y Pedro descubrieran la placa en nombre de todos.

Luego siguió la fiesta como la planearon Alfonso Nevado y su equipo, con la demostración de carga de leña 'a lazo' y la descarga, la exhibición de corta de troncos, la caldereta popular y, ya por la tarde, el certamen de dulzaina y paloteo con los grupos de Revenga en el frontón municipal.