El Norte de Castilla

El arreglo de las calles San Facundo y Serafín se prolongará cuatro semanas

Últimos retoques a la señalización al comienzo de los trabajos en la calle Serafín.
Últimos retoques a la señalización al comienzo de los trabajos en la calle Serafín. / Antonio de Torre
  • En el tramo situado junto a la oficina de Correos es necesario ‘coser’ la plataforma de hormigón

  • La segunda fase, para reparar la calzada en San Agustín, será un ‘lavado de cara’ a la espera de un proyecto más ambicioso

Las obras para arreglar el pavimento de las calles Serafín y San Facundo comenzaron este martes. Como estaba previsto, en esta primera fase de los trabajos ha sido necesario reordenar el tráfico en la zona, que es «complicada», reconoce la concejala de Obras, Paloma Maroto, porque «es el principal acceso a la Plaza Mayor para el tránsito de los vehículos pesados de reparto, los residentes y también para los autobuses de transporte urbano que llegan a Colón». Estos ya realizan desde la salida (o la última parada) en la plaza de San Facundo (con alguna maniobra de más para recoger a los pasajeros), donde han sido suprimidas más de una docena de plazas de aparcamiento, y sobre la marcha, al comprobar cómo quedaba la circulación, la Policía Local ha sugerido el traslado del semáforo temporal previsto al inicio de la calle San Facundo al cruce de San Agustín con Donantes de Sangre para evitar que el tráfico procedente de la plaza de Guevara interrumpiera la circulación de los autobuses; el otro semáforo ha quedado instalado donde estaba previsto, en el cruce de la plaza Doctor Laguna, y también ha quedado sin uso el paso de peatones de esta intersección para que no interfiera con el semáforo.

Esta primera fase del proyecto se prolongará entre tres y cuatro semanas «si no surge algún imprevisto», apunta Maroto. Confía en el buen hacer de la empresa Viales Padasilva, que ejecuta el tramo de San Facundo, y de los operarios municipales que trabajan en Serafín para acortar en lo posible el plazo, para que pueda estar terminada la obra a mediados de octubre. Aunque en uno y otro tramo las soluciones técnicas son muy distintas.

Ambas son calles ‘nuevas’, donde la última actuación de importancia se realizó hace unos quince años, pero mientras que en Serafín bastará con levantar el adoquinado y solucionar los hundimientos de la base antes de reponerlo, en San Facundo es necesario reparar la plataforma de hormigón para ‘coserla’ mediante una armadura de varillas, pues en las partes donde se han formado roderas por el paso de los vehículos pesados esta base está partida y se ha hundido en el lado derecho (en sentido ascendente) de la calzada, según explica el ingeniero municipal, Juan Carlos Domingo.

Es el tramo donde la obra reviste mayor dificultad técnica. Una cata realizada hace tiempo detectó la rotura de la junta de construcción de las dos losas de hormigón que forman la base de la calle San Facundo, y la solución implica ahora levantar el pavimento, limpiar la zona, ‘coser’ las dos plataformas de hormigón, verter encima otra capa de hormigón de unos cinco centímetros y volver a colocar los adoquines. Al ser una calle relativamente ‘nueva’, realizada hacia el año 2000 y donde no es necesario renovar las redes e infraestructuras, el ingeniero municipal estima que la reparación (primero en un lado y luego en el otro para mantener la circulación en un carril utilizando una parte de la acera) solucionará el problema que han causado las roderas de los vehículos pesados, sin que sea necesario tocar las aceras o las infraestructuras del subsuelo. Salvo que aparezca algo no previsto.

El resto de la intervención en esta primera fase es mucho más sencillo; consiste en levantar el adoquinado en las zonas donde hay hundimientos y grietas para reparar los desperfectos y volver a asentar el pavimento, aunque también implica retirar los bolardos y la señalización vertical. En total la Concejalía de Obras gastará algo más de los 44.827 euros presupuestados, pues ya cuenta con algún imprevisto que no suele verse hasta que no comienza la ejecución de los trabajos.

Tráfico

Las molestias para los vecinos y para quienes acuden con frecuencia al casco histórico son obvias, si bien el Ayuntamiento trata de minimizarlas. De hecho, el replanteo de las obras ya supuso ayer que fueran eliminadas menos plazas de aparcamiento en la calle Colón, donde estaba previsto prohibir el estacionamiento durante todas las obras y ahora se han dejado media docena porque se ha comprobado que no impiden la circulación en dirección a la Plaza Mayor.

El resto de las medidas de tráfico continúan según fueron planificadas; está cortado el acceso desde la plaza de San Facundo para los camiones y vehículos de más de cinco toneladas, y la parada de los autobuses de transporte urbano seguirá en esta plaza mientras duren las obras. También ha quedado cerrada la calle Miguel Canto Borreguero, salvo para los residentes con garaje y los vehículos de servicios públicos y emergencias, como en Colón y San Facundo.

San Agustín

La segunda fase de este proyecto se acometerá de inmediato en cuanto termine la primera. Comprende la calle de San Agustín desde la plaza de San Facundo hasta el paso de peatones situado a la altura del Palacio de Justicia, y este paso de peatones será nuevo, con adoquín prefabricado de hormigón blanco y rojo. Desde allí hacia abajo el arreglo de la calle (incluido el estrechamiento entre el edificio de la Diputación y el Palacio de Quintanar) forma parte del proyecto global de la calle San Juan, que está previsto ejecutar el año próximo con un coste de alrededor de medio millón de euros y para el que el Ayuntamiento estudia como financiarlo.

En San Agustín, una calle ‘vieja’ cuya configuración actual tiene más de 50 años, con las redes de servicios obsoletas y deterioradas, la actuación será ahora «un lavado de cara para que quede digna y aceptable», señalan Paloma Maroto y el ingeniero Juan Carlos Domingo.

En este tramo de la calle se arreglarán las roderas y los hundimientos, levantando y reponiendo los adoquines tras acondicionar la base, pero no será una intervención en profundidad (que además de reparar los blandones de forma definitiva requiere renovar las redes de servicios, completamente obsoletas), solo lo suficiente para que la circulación pueda ser más cómoda, sin tanto traqueteo. El arreglo completo tendrá que esperar al proyecto de la calle San Juan. Y a que haya dinero para hacerlo. La Concejalía tiene ahora en marcha otras seis obras con un presupuesto que ronda los 100.000 euros. En el muro de San Millán empiezan hoy.