vídeo

Alumnos de la Academia de Artillería desfilan delante de la Virgen, en presencia del obispo y la alcaldesa. / Antonio de Torre

El pueblo de Segovia agasaja a la Virgen de la Fuencisla

  • El obispo pide a la patrona que medie para frenar la despoblación y la pérdida de sacerdotes

Moda casual para hombre y mujer

Hasta 90%

Viste tu cama con diseños originales

Hasta 70%

Abrígate este invierno con estilo

Hasta 80%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 80%

Calzado técnico running y trail para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Accesorios imprescindibles para tu día a día

Hasta 70%

¡Moda chic y casual a precios increíbles!

Hasta 80%

Marca española de moda para hombre

Hasta 70%

Moda casual para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Sea cual sea tu estilo hay una chaqueta de piel para ti

Hasta 70%

Renueva tus básicos y luce piernas esta temporada

Hasta 80%

Decora y protege tu sofá con fundas de calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Textura y suavidad en textil de baño

Las mejores marcas a los mejores precios

Nueva colección de botas, botines y australianas

Hasta 80%

Desplázate con la mejor tecnología

Hasta 70%

Bolsos y complementos de piel

Hasta 80%

La marca de moda en exclusiva para ti

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Calzado de tus marcas favoritas

Las mejores marcas a los mejores precios

La despoblación, el éxodo de los jóvenes y la falta de sacerdotes en la provincia fueron temas muy presentes en el discurso del obispo de Segovia, César Franco, con motivo del regreso a su santuario de la Virgen de la Fuencisla. Ante cientos de personas congregadas en la plaza del Azoguejo desde horas antes de la llegada de la patrona de la ciudad, el prelado de la diócesis de Segovia dio las gracias a la Virgen de la Fuencisla por su «presencia de madre», afirmando que junto a ella ningún segoviano se siente huérfano ni perdido en la vida.

Fotos

  • Los segovianos despiden a la Virgen de la Fuencisla

Durante su discurso, César Franco le pidió a la patrona que cultive la vida «de las familias, pueblos y comunidades; de los niños, adolescentes y jóvenes que desean un mundo justo, fraterno y cargado de esperanza; de los ancianos que miran el ocaso con desasosiego y buscan certezas del más allá; y de los que luchan por encontrar un techo, un trabajo digno y un futuro de bienestar para los suyos». Además, recordó la coronación de la Virgen como patrona de la ciudad, hace cien años: «Hoy somos nosotros tu corona. Queremos coronarte con nuestros mejores deseos de vivir la fe y de conservarla ardientes en nuestros hogares».

Pero también hubo lugar para las suplicas por varios de los problemas que afectan a la provincia. La despoblación de Segovia y la marcha de los jóvenes a otras ciudades en busca de mejores oportunidades fueron motivo de súplica por parte del obispo, quien también incidió en la muerte de los sacerdotes –el último esta misma semana– sin relevo. «Que Segovia no pierda la esperanza de que nunca le faltarán los ministros de Cristo que cuiden del pueblo que te ama», subrayó César Franco, a escasos días de la apertura del seminario menor. Finalizó su discurso con el tradicional «¡Viva la Virgen de la Fuencisla!», no sin antes recordar que Segovia no le dice adiós a su patrona, pues «lleva en su corona engarzado a fuego de amor la vida y el corazón de los segovianos».

Tras nueve días en la Catedral de Segovia, la Virgen de la Fuencisla regresó ayer a su residencia habitual, el santuario que lleva su nombre. A las cinco de la tarde comenzó el rosario en la Catedral, de la que salió tres cuartos de hora más tarde con destino a la plaza del Azoguejo. Con el himno de España de fondo, la patrona apareció escoltada por una unidad de alumnos de la Academia de Artilleria ante la mirada de centenares de fieles y de curiosos que comenzaron a aplaudir cuando adivinaron su figura.