El Norte de Castilla

Entre puntadas y el sonido del boj

Un momento de la feria, ayer, en los paseos de San Francisco.
Un momento de la feria, ayer, en los paseos de San Francisco. / M. Rico
  • Unas 120 encajeras llenan los paseos de San Francisco de la mano de la segunda feria ‘Entre costuras y tradición’

Un año más los hilos, bordados, vainicas y telas se mezclaron con el sonido del boj (con cuya madera se realizan los bolillos) convirtiéndose en protagonistas durante la celebración de la segunda edición de la feria ‘Entre costuras y tradición’, una iniciativa que contó con la participación de 120 encajeras y costuras llegadas de distintos puntos de la geografía nacional, que llenaron los céntricos Paseos de San Francisco con su arte y sus labores.

Desde primera hora de la mañana se fueron recibiendo participantes de distintos puntos de la geografía, especialmente regional. Costureras y bordadoras llegaron desde Segovia, Cantalejo, Carbonero el Mayor, Benavente, Salamanca, Quintanilla de Onésimo, Cogeces del Monte, Zaratán o Aldeamayor de San Martín entre otros lugares. Muchas de ellas llegaban agrupadas con sus asociaciones de encajeras o bolilleras, a través de sus escuelas o en solitario. No faltaron, por ejemplo, representantes de la Asociación de Mujeres Barroca, de Salamanca, o de la Asociación Inquietud, de la localidad leonesa de Villaestrigo del Páramo, que suelen ser fieles a este tipo de citas, en las que a la vez que muestran aprenden.

Junto a ellas no faltaron decenas de mujeres de la villa de Cuéllar, la mayoría de ellas pertenecientes a la Asociación de Amas de Casa Virgen del Henar, la Asociación Los Molinos o la Asociación La Piñuela, organizadoras de la iniciativa junto con el Ayuntamiento de Cuéllar. También estuvieron presentes mujeres del Centro de Día de Personas Mayores.

Durante toda la mañana las bordadoras y encajeras mostraron algunos de sus más preciados y laboriosos trabajos, no sólo a las propias participantes en la feria, sino también a multitud de personas que se acercaron hasta el lugar para conocer estas labores y su modo de trabajar, pues muchas realizaron exhibiciones en el lugar. A ellas se sumaron tres puestos de venta con todo lo necesario para realizar las labores, desde hilos y dedales hasta telas, bastidores, almohadillas o costureros, pasando por revistas para aprender aún más sobre los secretos del mundo de la costura hasta todo lo necesario para poner a punto una máquina de coser.

La concejala de Cultura, Sonia Martín, fue la encargada de dar la bienvenida oficial a las participantes en el encuentro, destacando la riqueza, variedad y calidad de sus trabajos y cómo, aunque con el tiempo se ha ido modernizando, gracias a su pasión, las técnicas de bordado no se pierden. También señaló que ellas eran las protagonistas de la iniciativa, por lo que quiso contar con ellas para la inauguración de la cita. Una representante de cada grupo y asociación participante se situó junto a los organizadores tras la cinta inaugural, que fue cortada por el concejal de Patrimonio, Luis Senovilla, que también se acercó hasta la zona de los Paseos para conocer el trabajo que se realiza en esta cita.

Aunque la mayoría de asistentes al encuentro son aficionadas, tampoco faltaron profesionales e incluso monitoras de grupos. Es el caso de Adelina del Río, que, además de formar parte de la organización de la feria, es monitora de varios grupos dentro de la Asociación de Amas de Casa Virgen del Henar y del Centro de Día de Personas Mayores de Cuéllar. Destacó la riqueza de los trabajos expuestos y la variedad de los mismos, señalando que en su mayoría las mujeres llevaban labores realizados con bolillos, pero que también se podían ver los clásicos como las vainicas, en cortinas o paños. No es un trabajo fácil, y recordó que, depende de la selección, hay alumnas que a lo largo del curso realizan un único trabajo, mientras que otros pueden llegar a realizar hasta cinco, dependiendo de multitud de variables, desde el tiempo que se dedica hasta la elección del tipo de hilos o telas, pasando, por supuesto, por el tamaño y laboriosidad del elemento que se crea o se decore.

La exposición se prolongó hasta las 14:00 horas, llegando a ser mucho más que una feria, pues la cita se convirtió en un punto de encuentro e intercambio de saberes y conocimientos. Muchas mostraron sus trabajos en directo, realizando en el lugar sus labores o mostrando sus creaciones como abanicos, chales o mantones. Otras enseñaban fotos de sus creaciones y algunas de las más profesionales incluso catálogos.

Tras finalizar la exposición, el grueso de las participantes disfrutó de una paella de hermandad y de una tarde de ocio con sorteo de regalos y la posibilidad de disfrutar de algunas de las riquezas patrimoniales y arquitectónicas de la villa, como el castillo o las murallas.