El Norte de Castilla

El doctor Florentino Prado.
El doctor Florentino Prado. / F. de la Calle

«Desgraciadamente,
la investigación
está poco apoyada y poco potenciada»

  • El jefe de Geriatría del Hospital de Segovia, Florentino Prado, ha sido premiado por un trabajo sobre la morbi-mortalidad en ancianos con hipogonadismo

Florentino Prado Esteban lleva años siendo el jefe del Servicio de Geriatría en el Complejo Hospitalario de Segovia, y tras más de 40 años ejerciendo como profesional de la Medicina, este lunes, además del premio a la Mejor Comunicación por el proyecto ‘Morbi-Mortalidad en ancianos con hipogonadismo’, que ha desarrollado junto a los doctores Pedro Iglesias, Angélica Muñoz, Mª Teresa Guerrero, Mª Cruz Macías y Elena Ridruejo, será uno de los facultativos en recibir la Insignia de Oro debido a su jubilación. El año pasado, el mismo equipo ya recibió uno de los premios otorgados por la Fundación Científica del Colegio de Médicos de Segovia.

–El año pasado fueron premiados por un artículo sobre hipogonadismo en hombres de avanzada edad; ¿Éste, que establece una relación con la mortalidad, es una continuación de aquél?

–Sí, efectivamente es una continuación. Es un prospectivo de cinco años con dos de reclutamiento de pacientes y tres de seguimiento. El del año pasado fue la primera parte y luego hemos llevado a cabo el seguimiento del resto de los pacientes.

–Aquella era la primera vez que se analizaba con detalle la importancia del hipogonadismo en este grupo de población; una vez extraídas las conclusiones de este nuevo análisis, ¿Cuál es el siguiente paso a dar en el estudio del hipogonadismo en este sector?

–No es habitual estudiar el hipogonadismo en pacientes geriátricos, por lo menos en los servicios de Geriatría. Es novedoso; en otros servicios, como por ejemplo Urología, sí se han hecho estudios, pero en Geriatría no es frecuente, por ello despierta interés para los pacientes geriátricos, que en la sociedad son cada día más. Por otro lado, en realidad el estudio concluyó a finales de diciembre del año pasado y no se ha podido continuar más. Hay idea de seguirlo en otros campos relacionados con el hipogonadismo, con la vitamina D, etcétera. Pero tendrán que continuarlo otras personas del Servicio porque a mí me han jubilado (risas); por lo tanto, no sé si voy a poder acceder a subvenciones para seguir la investigación. Pero esa sería una de las líneas pendientes que quedaría por estudiar y que podría funcionar muy bien, ya que la fractura de cadera, que es tan prevalente entre nuestros pacientes, podría tener nuevas líneas de apoyo y tratamiento en ese sentido y siguiendo por este campo.

–¿Hasta qué punto debe un hombre de entre 40 y 70 años preocuparse por los niveles de testosterona sérica que posee?

–Generalmente a partir de los cincuenta y tantos la testosterona empieza a disminuir. El problema que hay hoy en día es el de determinar si se da el tratamiento con testosterona o no. Hay muchos estudios que hacen tratamiento con testosterona en pacientes de edad avanzada y los tabús que siempre han existido en torno a esto son la mortalidad cardíaca y el cáncer de próstata. En cuanto a la mortalidad cardíaca, los estudios, aunque hay muchas contradicciones, tampoco apoyan que suponga un riesgo cardíaco el tratamiento con testosterona. Y en cuanto al cáncer de próstata, si cuando se da un tratamiento, el paciente tiene una evaluación previa por Urología, y se hace un seguimiento, según los niveles iniciales que se detecten… tampoco tendría que darse cáncer de próstata.

–¿Entonces hay un tratamiento que se pueda definir como el más adecuado para este hipogonadismo?

–El tratamiento con testosterona está establecido ya desde hace tiempo, pero no en los ancianos. Existe ese inconveniente de que muchas veces la enseñanza recomienda que no se haga un tratamiento tan constante, sino que se administre únicamente de manera puntual. Pero yo creo que con el paso del tiempo se irá estableciendo; al igual que otros tratamientos, que inicialmente había muchas reticencias a iniciarlos de forma tan extensa, con la testosterona llegará un momento en que se dará sin problemas.

–El hipogonadismo está relacionado con la enfermedad cardiaca, el cáncer, enfermedad respiratoria e insuficiencia renal. ¿Alguna de ellas en concreto incrementa las posibilidades de presencia de hipogonadismo en el paciente?

–No, en realidad no. Ninguna incrementa la presencia o el riesgo de hipogonadismo. Simplemente están asociados.

–La muestra de su proyecto era de 150 varones, de los cuales 80 presentaban hipogonadismo. ¿Este problema se da también en las mujeres? ¿Se puede asimilar a algún trastorno típico femenino?

–No, generalmente no. Hombre… las mujeres tienen sus problemas de menopausia ya más establecidos, más delimitados y más estudiados. Podría establecerse un cierto símil, pero muchos de los síntomas relacionados tan claramente con la menopausia no están tan claramente definidos en el varón. No es tan fácil asignar problemas que puede presentar el hipogonadismo, como atribuir síntomas a la menopausia de la mujer.

–¿Cuál es la mayor dificultad que han encontrado a la hora de evaluar la relación entre hipogonadismo y mortalidad?

–Dificultades como tal no hemos tenido; simplemente que vimos la asociación. Nosotros tenemos una prevalencia de enfermedad en el servicio que es la patología cardiorespiratoria; por ello, que haya una relación entre estas dos causas no es tampoco extraño. Es cierto que muchos pacientes después de pasada la enfermedad aguda recuperan la función gonadal normal, con lo cual pensaremos que la enfermedad aguda de per se, lo mismo que con otras hormonas -como puede ser la hormona tiroidea-, también influye en sus alteraciones.

–En relación al premio otorgado por el Colegio de Médicos a su Comunicación, como profesionales forma parte de su trabajo y vocación no dejar de investigar, pero ¿un reconocimiento así supone un estimulante a la hora de seguir investigando?

–Creo que la investigación es una parte fundamental de nuestra actividad profesional. Desgraciadamente está poco apoyada y poco potenciada; la investigación supone un sobre esfuerzo y un añadido al habitual de trabajo en el hospital. Tienes que tener una motivación y tienes que tener un estímulo para desarrollarla, y es cierto que estos reconocimientos siempre son de agradecer. Hasta que no tengamos reconocimiento por parte de las autoridades sanitarias muchas veces, lo tendremos por parte de los compañeros, que son los más importantes, y al fin y al cabo deriva en beneficio de nuestros pacientes, que es de lo que se trata.

–Para finalizar, ¿cuáles son los principales problemas que afectan a la endocrinología y geriatría y que necesitan de una investigación?

–Nosotros hemos investigado sobre tiroides, sobre hormonas sexuales… Y creo que el campo de la endocrinología es muy importante para las personas de edad. Al fin y al cabo todas las hormonas influyen a nivel de todo el organismo. ¿Cómo se van a relacionar unas y otras? ¿Cuáles van a ser más prevalentes o no en el funcionamiento? Pues afortunadamente, por ejemplo, hemos llegado a que la hormona tiroidea sea ya una determinación sistemática. Yo creo que llegará un momento en que la testosterona sea también una determinación habitual dentro del panel de pruebas que se pide a los pacientes, con el fin de orientarles mejor el tratamiento y de darles mejor respuesta a sus problemas y una mejor calidad de vida.