El Norte de Castilla

El atleta segoviano Javier Guerra se toca la barbilla, con gesto serio y pensativo.
El atleta segoviano Javier Guerra se toca la barbilla, con gesto serio y pensativo. / Antonio de Torre

Javi Guerra: «Han sido días muy duros, pero hay que ser fuerte para volver con más ganas»

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  • El segoviano, que vio truncado su sueño de participar en los Juegos Olímpicos, piensa en recuperar su forma física y en nuevos retos

En el pasado mes de julio, el atleta segoviano Javier Guerra tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su carrera deportiva. Tuvo que renunciar al Europeo de Ámsterdam. No fue sencillo para un atleta que lleva el gen de la competición en la sangre, que lo que quiere es correr, pero en su cabeza estaba el llegar en las mejores condiciones a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Su gran ilusión, el gran sueño para el que tanto se había preparado y sacrificado.

Fue una de esas situaciones en las que la vida pone a prueba la fortaleza de las personas, pero lo que no esperaba fue el recibir otro golpe, aún más duro. De los que le dejan a uno tumbado en la lona pensando que lo mejor es no levantarse. Fue el día en el que recibió una dura noticia. No iba a poder cumplir su sueño. No iba a participar en los Juegos Olímpicos. Una tromboflebitis en la zona del gemelo-sóleo iba a truncar sus esperanzas. Un nombre que cuesta hasta escribir y que salta hasta en el corrector del diccionario. «Es una lesión que se confunde con una lesión muscular, pero esta vez no es así. Todavía no sé a ciencia cierta qué la pudo provocar y todavía estoy haciendo muchas pruebas para intentar averiguarlo. Y aprovecho para dar las gracias a una amiga de la familia de mi novia Marta, Carolina Navarro, que se ha portado de maravilla conmigo y ha estado muy pendiente de mí en todo momento».

No podía ser verdad. No. Otra vez no. Debía tratarse de un mal sueño, de una de esas bromas de mal gusto. No era real. Por desgracia, sí lo era. «Al principio no era consciente de la repercusión de la lesión, ya que era algo nuevo para mí, pero al hablar con Carolina (Navarro) me fui mentalizando de que mis Juegos Olímpicos se habían terminado y que lo realmente importante en ese momento era Javi Guerra como persona», dijo.

Fue duro darse estrellarse con esa realidad. «Ha sido uno de los golpes más duros de mi carrera deportiva. Verte en unos Juegos Olímpicos y saber que no vas a poder competir es muy duro. Me costó mucho llegar hasta aquí, y que se esfume tan rápidamente cuesta aceptarlo. Todo el trabajo que había realizado, tantas horas de sacrificio y esfuerzo y saber que no iba a cumplir mi sueño... Ha sido una pesadilla que no podía terminar de creérmela, pero la vida es así; nos pone piedras en el camino que tenemos que saltar y volver aún más fuerte si cabe». Yrecuerda por ejemplo lo sucedido con Bruno Hortelano. «Ha sido un gran susto; podía haber sido mucho peor. En estos momentos hay que mandarle mucho ánimo y desearle una pronta recuperación porque aún tiene muchas cosas por hacer».

Ha pasado el tiempo, ese que dicen que borra las heridas, y todavía recuerda con gesto serio ese fatídico día del mes de agosto. «En los servicios médicos del COE me hicieron una ecografía al estar bastante dolorido de un gemelo desde el viaje. Fue la doctora Charo Ureña la que me dio la noticia la verdad es que me quedé bastante tocado», comenta con un tono de nostalgia.

Y es en esa fase de recuperación en la que ahora se encuentra el segoviano. «Anímicamente sí que es cierto que han sido días muy complicados por el disgusto de no poder competir en unas Olimpiadas, estando ya allí a pocos días de la prueba, más luego todo el susto por el diagnóstico, ya que como he dicho antes, era algo nuevo para mí. Progresivamente las sensaciones son mejores. El trabajo mental con Pedro Luis Gómez me ayudará a superarlo de la manera más positiva. Ahora ya he cerrado esa etapa negativa y lo afronto como si empezara de cero».

Orgulloso de Segovia

No ha estado solo; no ha parado de recibir mensajes de apoyo y de ánimo. «Me siento muy afortunado de tener tanta gente buena a mi alrededor que haya hecho que todo sea más fácil. Nada más aterrizar, allí estaba mi familia y la de mi novia Marta, más luego todas las visitas y llamadas de mucha gente. También tengo que agradecer a todos los segovianos sus muestras de apoyo y cariño que me han transmitido en todo momento. Me siento muy orgulloso de ser segoviano».

Los pasos que está dando van encaminados a recuperar su estado físico (realiza tonificación del cuerpo, ya que su musculatura se había quedado débil) y pensar en nuevos objetivos. Sabe que no es la primera ni será la última vez que tenga que enfrentarse a otra dura prueba. «Hay que ser fuerte para volver con más ganas si cabe. Mi vida es correr y en lo único que pienso ahora es en estar recuperado al cien por cien para volver con garantías a su mejor nivel. Me gustaría correr una maratón en el mes de abril, pero ahora es mejor ir paso a paso».

Y aunque su experiencia haya sido amarga y dolorosa, prefiere hacer un hueco a los recuerdos más positivos. «Unos Juegos Olímpicos es el mayor evento deportivo al que puedes acudir; una experiencia fantástica la de poder convivir con otros deportistas de otras especialidades, esa unión que teníamos en el edificio de España, y el poder desfilar representando a tu país; es lo que te hace sentirse orgulloso de todo el trabajo que has hecho», valoró. «No pude salir de la Villa Olímpica, pero sí que percibí que es una ciudad con bastante pobreza. Nosotros estábamos situados en una buena zona apenas se apreciaba, pero cuando hacíamos el traslado hacia el aeropuerto se podía percatar», añadió.